«El fútbol, gracias a Dios, es para todos» – GENTE Online
 

"El fútbol, gracias a Dios, es para todos"

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Camina raudo por los pasillos del Instituto Román Rosell, mientras abraza con
su abrazo a la pelota de fútbol número cinco. Avanza esquivando obstáculos y
personas. Saluda una y otra vez a los conocidos de turno. Enfila hacia el
gimnasio y, sin dudas ni indecisiones, penetra en la primera de las tres
puertas, la única que le permite el acceso. En rigor, si uno no supiera que es
no vidente, nunca se daría cuenta. Es más: si uno además se enterara de que
Silvio Mauricio Velo (32) es el mejor futbolista ciego del mundo, entendería el
por qué.

"LA ESCUCHABA VENIR… Y TRATABA DE JUGAR". Sin soltar su gran aliada, la pelota,
Silvio recuerda aquella infancia en San Pedro: "Soy ciego de nacimiento, por un
problema de cataratas. Pero eso no me impidió jugar, porque lo mío es natural.
Escuchaba venir la pelota… y trataba de jugar igual. Era tanta la pasión que
tenía por el fútbol que siempre le daba para delante. Tanto que los chicos del
barrio me venían a buscar"
, agrega quien como hijo de una familia numerosa -son
11 hermanos entre los que el único no vidente es él- tuvo una "niñez feliz",
aunque las dificultades para que siguiera estudiando hicieron que se radicara en
la localidad de Tigre, más próxima al Instituto para ciegos Rosell de San
Isidro, donde ingresó como interno para poder estudiar a través del sistema
Braile. Allí, cargando años de potrero, se encontró con una gratísima sorpresa.
"Cuando llegué al instituto a los 10 años, descubrí que los ciegos jugaban ¡con
una pelota acompañada de sonido! Para mí fue una mágica revelación. Empecé a
jugar con los chicos, hasta que comenzaron a incorporarse las reglas
internacionales y se armó un reglamento para fútbol de sala".

El dato podría completarse así: nucleados en la FADEC (Federación Argentina de
Deportes para Ciegos), el fútbol en esta especialidad comenzó su historia de
competencias regionales en 1997, cuando un grupo de técnicos de España, Brasil y
el actual DT de Los Murciélagos -el Seleccionado Nacional Argentino- Enrique
Nardone redactaron el primer borrador del reglamento, luego aprobado por la FIFA
(Federación Internacional del Fútbol Asociado) y la IBSA (Asociación
Internacional de Deportes para Ciegos). Las reglas serían casi las mismas. La
única variante: unas bolillas que van dentro del gajo y producen sonido mientras
la pelota gira. "Si salís a marcar, tenés que gritar 'Voy' -cuenta aparte
Silvio-, para que el que lleva la pelota pueda saber qué hacer y evitar golpes.
Además, se juega en una cancha vallada sin tiro lateral y con una venda en los
ojos para igualar las diferentes discapacidades visuales y que no haya ventaja"
.
Los únicos que ven son los arqueros, informa. Y resume la táctica: "Lo más
importante es el oído... y la cabeza. Debés tener incorporada la geometría de la
cancha. Y sí, es como en el fútbol convencional: si no tenés cabeza no jugás a
nada".


"NUNCA VI TIRAR UN CAÑO NI UN TACO, PERO LOS SÉ HACER".
Silvio ejecuta uno y
otro jueguito, aunque siempre que la pelota esté tocando el piso. Sabe que
sorprende. Sin embargo, hace culto de la modestia y espera el pie del periodista
para seguir hablando:

-¿Qué pasa por tu corazón cuando jugás?
-Emoción. Aunque reconozco que tengo condiciones naturales para el deporte. He
corrido como atleta… ¿Qué te quiero decir? Que nunca voy a desentonar. Hago lo
que me digan. Ahora, si me preguntás qué es lo mejor que hago, dónde me siento
mejor, es en una cancha.

-Cuando la hinchada te ovaciona, ¿no te sentís un poco el Maradona del fútbol
ciego?
-No, yo sólo juego. Sé que soy distinto pero nada más. El orgullo es para mi
familia, mis afectos y mis colegas. Nos estamos haciendo populares de a poco. En
especial, desde el Campeonato Mundial que ganamos durante el 2002 nada menos que
en el Brasil (allí resultó goleador con siete tantos), y desde aquella hermosa
propaganda ("La discapacidad depende de las reglas del juego", para T&C, donde
un equipo integrado por Hernán Crespo, Román Riquelme, Claudio López y Matías
Almeyda entre otros, perdió -y bien en serio- 0-7 con Los Murciélagos).

-¿Te sentís un referente?
-Me eligieron el mejor jugador del mundo y eso no te pasa todos los días.
También soy reconocido por los equipos de los países que compiten. Cuando hay un
mundial, mis rivales me quieren tocar la cara, para ver cómo soy. Imaginate los
coreanos buscándome y gritando mi nombre. Pasé algunas fronteras increíbles.

Silvio Velo no para de recibir abrazos y demostraciones de afecto, ya sea en el
Instituto Román Rosell, donde trabaja como auxiliar en el área de deportes, o en
el CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), donde entrena con el
Seleccionado. Gracias al apoyo de la AFA (Asociación de Futbolista Asociados),
de la Secretaría de Turismo y Deportes de la Nación y de la solidaridad de la
empresa Billoch, puede trasladarse a diario desde su casa de San Pedro para
trabajar o entrenar. Es cordial y a la vez tímido, condición que pierde sobre
una cancha, con una pelota en sus pies.

-¿Quién es tu ídolo?
-Obviamente Maradona, por todo lo que me contaron. Está más allá de todo. Pero
me gusta mucho Riquelme. Lo conocí personalmente. Me encanta su humildad y cómo
cuida la pelota y maneja los tiempos y al equipo.

-¿Te quedan sueños por cumplir o ya no?
-Obvio. Uno, ganar las Paraolimpíadas de Atenas 2004. Ya clasificamos. Ojalá la
consigamos. Y después, seguir jugando. Yo nunca vi tirar un caño a nadie ni
meter un taco, pero los sé hacer, hermano. Porque gracias a Dios el fútbol es
uno solo y lo podemos jugar todos.

Velo en el CENARD, jugando el juego que mejor juega y que más le gusta. Descubrir a los 10 años que los ciegos usaban una pelota acompañada de sonido, para mí fue una mágica revelación", memora.">

Velo en el CENARD, jugando el juego que mejor juega y que más le gusta. "Descubrir a los 10 años que los ciegos usaban una pelota acompañada de sonido, para mí fue una mágica revelación", memora.

Cuando hay un Mundial, mis rivales me quieren tocar la cara, para ver como soy. Imagináte los coreanos buscándome y gritando mi nombre".">

"Cuando hay un Mundial, mis rivales me quieren tocar la cara, para ver como soy. Imagináte los coreanos buscándome y gritando mi nombre".

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