“El amor es la única cosa que te puedes llevar contigo cuando partes” – GENTE Online
 

“El amor es la única cosa que te puedes llevar contigo cuando partes”

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El amor que llevas dentro estará siempre contigo; te echaré de menos”. Se lo dijo Patrick Wayne Swayze a Demi Moore en el epílogo romántico de Ghost, pero bien se lo pudo haber dicho también a Lisa Anne Haapaniemi, la noche del lunes 14 de septiembre, antes de que su mano dejara de tocar la de ella, sus ojos dejaran de ver los de ella y su corazón dejara de palpitar por ella. Es que sólo en ocasiones muy especiales (aunque las voces populares cometan el grave error de generalizarlo) la realidad consigue codearse con la ficción, y hasta superarla en intensidad y emoción. ¿O todavía, lectores, no conocen la historia del actor y danzarín y la escritora y directora?

“DESDE EL MINUTO EN QUE LA VI, dejé de pensar en otras damas”, confesó Patrick Swayze tiempo después del 12 de junio de 1975, en el que dieron el “sí” luego de cuatro años de noviazgo. “Nos conocimos cuando ella andaba en los 15 y yo en los 19. Venía a las clases de baile de mi madre, Patsy, y quedé prendado de su personalidad, belleza y ángel”, comentaba. Caballero de palabra, Swayze nunca dejó de honrar el pacto que entabló con Lisa de “compartir el resto de nuestras existencias, más allá de los obstáculos que el futuro nos ponga delante”. Pacto del que ni siquiera se tomó licencia durante las prósperas épocas posteriores, en las que debutó en cine (La fiebre del patín, ’79) y empezó a convertirse en uno de los hombres más deseados del planeta Tierra, gracias en especial a cuatro películas que marcaron su carrera e hicieron suspirar a niñas, adolescentes, muchachas, maduritas e incluso abuelas: Dirty dancing (1987), El duro (’89), sí, sí, no se adelanten, Ghost, la sombra del amor (’90) y Punto límite (’91).

Claro que, amén el respeto marital, el bueno de Patrick pagó tanta exposición cayendo en el alcohol y la droga, problemáticas a las que su esposa respondió reafirmando aquel compromiso ofrendado. A partir de allí, pese a que el aura del exitoso caballero de Houston, Texas, perdió brillo, Swayze logró ingeniárselas para mantenerse en el consciente colectivo. Rodó varios filmes (La ciudad de la alegría, 1992; Alto riesgo, ’96; Baile caliente-Noches de La Habana, 2004; y Christmas in Wonderland, ’07, entre otros de los 33 títulos que atesoró) e incursionó en la televisión (Whoopi y George and the dragon, ’04). Hasta que en enero de 2008...

“NO DEBERIA ESTAR MURIENDOME. ¡Tengo tanto por disfrutar a tu lado!”, protestó Patrick apenas “el doctor me diagnosticó cáncer de páncreas. Según su anticipo, la posibilidad de superar las pocas semanas no eran demasiado altas. Le creí. Todo me olía a broma cruel”, admitió. No obstante, incentivado por doña Niemi y su coraje, decidió embarcarse en el proyecto de la serie policial The beast, sometiéndose en plena etapa de grabaciones a sesiones de quimioterapia, aunque negándose a ingerir analgésicos, “porque –explicó– me resta concentración”. Finalizados los trece capítulos estipulados, resolvió bajar el rigor y dedicarse a recopilar sus memorias. “Considero un privilegio que Atria Books me haya convocado. Mi vida equivale a diez vidas. Ojalá la travesía les sirva de inspiración a quienes necesiten una gota de aliento”, declaró antes de sentarse a escribir, secundado por Lisa.

Pronto dejó que el silencio público envolviera sus últimas jornadas. Un ruego implícito que la prensa estadounidense respetó. Tanto que recién tras su desaparición decidieron publicar ciertos fragmentos narrativos de lo que, parece, se convertirá en el best seller de 2009, descubriendo, oh, casualidad, que los principales trazos de Swayze apuntaban a la encantadora rubia con la que compartió su juventud, su madurez y su enfermedad. “Cuán agradecido me encuentro de que tú me eligieras para amarme –confesaba Swayze–. Sé que, gracias a ti, he hallado mi espíritu. Vi al hombre que deseaba ser. Tú eres mi mujer, mi amante, mi compañera y señora. Te quise siempre, te quiero ahora y te querré eternamente”.

Sabemos que faltaría oír la letra y la música del francés Maurice Jarre en la voz de The Righteous Brothers para cerrar la nota de manera ideal, cantando Melodía desencadenada (“Oh..., my love..., my darling...”). Sin embargo, ya que somos una revista y no un compacto, nos animamos a cambiar sonido por imaginación y pensar que hoy y mañana, como ayer, el espíritu de Patrick, la luminosa sombra, rondará los días de su endiosada Lisa, quizá ilusionada con una frase que escuchó de su marido y jamás olvidará:

“El amor es la única cosa que te puedes llevar contigo al partir hacia el Cielo”. Le enfatizó Patrick a Lisa en uno de los párrafos del libro de memorias. “Tú eres mi mujer, mi amante, mi compañera y señora”, agregó.

Le enfatizó Patrick a Lisa en uno de los párrafos del libro de memorias. “Tú eres mi mujer, mi amante, mi compañera y señora”, agregó.

“Nos conocimos cuando ella andaba en los 15 y yo en los 19. Venía a las clases de baile de mi madre, Patsy, y quedé prendado de su personalidad, belleza y ángel” (Patrick sobre Lisa)

“Nos conocimos cuando ella andaba en los 15 y yo en los 19. Venía a las clases de baile de mi madre, Patsy, y quedé prendado de su personalidad, belleza y ángel” (Patrick sobre Lisa)

Lisa acompaña a Swayze durante una de sus últimas salida. Detectada la enfermedad, él fue sometido a una cirugía en la que le extirparon parte del estómago.

Lisa acompaña a Swayze durante una de sus últimas salida. Detectada la enfermedad, él fue sometido a una cirugía en la que le extirparon parte del estómago.

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