“El amor es como el tango: si te saben llevar, bailás muy bien” – GENTE Online
 

“El amor es como el tango: si te saben llevar, bailás muy bien”

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Es otra. Por dentro, por fuera, por donde se la mire… Hablará en broma, con el humor de siempre, ese que va acompañado de una risa perfectamente blanca y contagiosa, el que la caracterizó ayer y la representa hoy. También lo hará en serio. Porque, sabe, no todo es chiste en esta vida. Y, aunque pocos lo imaginen, contará que debió pelearla fuerte para estar donde está y ser quien es hoy: la conductora de RSM, el programa más visto de América.

Mariana Fabbiani está cambiadísima. El look, mucho más sexy, es lo primero que se le nota. Después dirá que está contentísima porque acaba de mudarse a un departamento antiguo, de esos con molduras de época y arcadas de estilo, como siempre soñó. Que el éxito del programa (tuvo picos de 12 puntos de rating) la consolidó en la conducción. Que decidió tener un manager y ahora el exitoso empresario Daniel Grinbank (el mismo hombre que trajo a los Rolling Stones, U2 y el espectacular Sweet Charity para Florencia Peña), le maneja la carrera. Y también, claro, confiará que tiene un nuevo amor: Mariano Chiade, un bombón de 32 años, muy capaz y muy canchero, que se asoció a Andy Kusnetzoff y Juan Cruz Avila para montar su propia productora, Mandarina.

En fin, motivos que por una razón u otra hoy la hacen feliz…

–¿Qué te revolucionó tanto?
–Buscar mi yo, creo. Empezar todo de nuevo, hacer balance, ver qué quiero y qué no. Para mí fue una gran evolución. Porque lo que siento es eso: que evolucioné, que crecí. Este es un año raro. Me pasaron cosas extrañas. Sabía que el programa dependía mucho de mí, que era un año difícil de llevar, exigente, y sin embargo no estaba muy pendiente del resultado... Tenía el foco en otro lado, más puesto en mi área personal y espiritual que en la televisión y en el aplauso. Sabiendo que la conducción tiene que ver con que a la gente le guste, que todos te quieran y te acepten. No busqué agradarle al público, sino a mí misma. Entonces fue algo increíble, porque descubrí que cuanto menos busco agradar mejor me va. Incluso, les gusté a los que son más reacios a lo popular. Y eso fue muy bueno…

–¿Y tu ego cómo quedó?

–Bien, hoy estoy muy contenta conmigo. A veces pareciera que no tengo tan bien la autoestima, pero mi ego está perfectamente ubicado: sé lo que hago bien, lo que no hago tan bien, lo que puedo mejorar y lo que nunca podré hacer. Y no me creo todo lo que me dicen: sólo uno sabe quién es y a dónde va.

–¿A dónde?
–En eso estoy, buscando el camino. Por eso decidí tener manager: firmé con Daniel Grinbank para que me ayude a manejar mi carrera. Quería un interlocutor, un consejero. Necesitaba alguien que pensara por arriba mío, que organizara lo económico y la dirección de todo. Y él, sin dudas, es el mejor. De a poco veremos para dónde vamos. Tiene un musical en mente para mí y llegaron un montón de ofertas para hacer tira y también muchísimos comerciales. Veremos… Por ahora tengo un año más con RSM, así que estaremos con el programa durante todo el 2007 también…

–¿Todavía no te aconsejó despegarte laboralmente de GP, la productora de tu ex?
–No, jamás. Además, a él le gusta mucho RSM y sabe que tengo un contrato firmado. Y con Gastón no hay conflicto. Hoy tenemos una relación profesional muy buena, de mucho respeto. Nos está yendo muy bien. El programa es un éxito. Me estoy afianzando cada vez más en la conducción. Descubrí un oficio que no sabía que tenía. Crecí un montón y siento que todavía tengo un camino que recorrer en ese terreno. Lo mejor de todo fue que en este año al aire salió la Mariana más auténtica. Antes era más naïf. Ahora, desde que me animo a ser un poco malita, me divierto mucho más... La paso genial. La verdad, no tengo ni una sola razón para irme.

–¿Estás haciendo análisis?

–Sí, hace años que hago, siempre hice. Fui a uno, después a otro, volví al que estaba. Tuve muchos años de ir a la misma psicóloga; de vez en cuando vuelvo a ella. Ese coqueteo es necesario: cada analista te hace una devolución distinta. Yo busco diferentes opiniones y aportes. Soy muy curiosa respecto a eso y me entusiasma todo lo que tiene que ver con conocerme.

–Mucho cambio interior, nuevo look, pero… ¿para cuándo las lolas?
–(Risas) ¡Nooo! ¿Vos también? ¡En el programa me cargan tanto con eso...! Yo soy de las que creen que las chatas tenemos lo nuestro. Ojo, festejo la actitud de las que tienen el valor de ponerse siliconas, pero me parece que muchas se dejan influenciar por el marketing. A mí, tener 90 o 100, no es algo que me quite el sueño. Yo no tengo lolas y me la banco.

–La mayoría alega que se sienten más sexys, más seguras, que la ropa les queda mejor…
–Sí, a veces fantaseo en cómo me quedaría tal remerita si tuviera un poco más. Y cuidado, que con todos estos cambios que hoy vivo no me animo a decirte “yo, nunca”. Pero creo que a la hora de seducir, la naturalidad le gana al escote. La seducción pasa por otro lado: está en la actitud, en la personalidad, en la onda. Dudo que un hombre te deje de llamar porque se encontró con un 80 o que te suba el rating por tener 150.

–No fue tu caso. Estás de novia, se sabe.
–(Carcajadas) Estoy bien, sí, muy feliz y relajada. Este es un año muy positivo. Pelé una fuerza tremenda en distintas áreas de mi vida. Por ahí desde afuera no se vea tan así. Pero yo siento que siempre tuve que transpirar para conseguir las cosas, que la luché desde el primer momento. Y hoy estoy muy feliz con todo lo que logré: con mi casa nueva, mi trabajo, con mi vida personal y conmigo misma. No tengo ningún área oscura. Y en aquellos lugares donde hay que trabajar, estoy dispuesta a hacerlo. Hoy priorizo mucho mi parte espiritual. Pero te respondo: sí, estoy en pareja y estoy bien. Estoy contenta y muy feliz construyendo al lado de un hombre al que admiro y respeto en todos los aspectos de la vida, y que además me cuida. ¿Qué más puedo pedir?

–¿Te volverías a casar? ¿O quedaste vacunada contra el matrimonio?
–¡¿Pero mirá lo que me venís a preguntar?! ¡Qué sé yo…! No me lo planteo. ¿Sabés? Siempre digo que no me considero un bicho clásico del medio, porque no fluyo en las notas. Estoy muy agradecida con la prensa porque siempre, aun cuando mi vida personal estuvo muy expuesta, me han tratado con mucho cariño y respeto. Y me apoyaron siempre, desde el principio, cuando todavía no había dado grandes pasos. Sin embargo, me pasa que pongo cierta resistencia a los reportajes…

–Pero lo disimulás muy bien.
–(Risas) ¿Siií? ¡Qué bueno! No, yo siento que no. En las notas me agarra toda la timidez que no tengo cuando estoy trabajando. Siento que estoy a prueba, que cuando hablo tengo que tener todo resuelto. Y, muchas veces, uno está elaborando, está en un proceso complicado, y cuesta mucho definirse en esos momentos… Envidio a Susana, que es una diosa, una diva glamorosa, que habla de su vida con una naturalidad increíble. Yo soy muy celosa de mi privacidad. Siempre fui de guardar, pudorosa y un poco desconfiada. Me da cosa ir a la peluquería y ver que la señora de al lado está leyendo lo que dije en una revista…

–Pero cuando la señora te pregunte qué onda el sexo tántrico que practicás con tu nueva pareja (algo que me vas a contar en un rato), ¡se lo explicás y ya…!

–(Carcajadas) Sí, seguro. Igual, te cuento que con este programa estoy hecha una especialista, toda una experta en sexo...

–¿Como para competirle a la Rampolla?
–No sé sí tanto… Alessandra Rampolla me fascina. Te abre tanto la cabeza… Debo reconocer que su llegada nos ha provocado una sonrisa a las argentinas. En el programa jugamos mucho con el doble sentido, y confieso que al aire vivo una lucha constante, porque me veo en la obligación de frenar ese tipo de situaciones tan divertidas. Pero bueno, siempre recuerdo que del otro lado puede haber un menor y termino parando un poco la pelota. Ya me la voy a cobrar y tendré un programa para mí solita sobre el tema. El sexo es una de las grandes bendiciones de esta vida. Y yo, que no concibo la vida sin humor, me lo tomo así.

–¿En eso también fuiste tímida alguna vez?
–Reconozco que el sexo que tenés a los 30 no es el mismo que a los 20. Una cree que perdiendo la virginidad ya se lo sabe todo. Y no… Después descubre que hay técnicas (carcajadas)... Nunca fui desenfrenada ni me consideré una mujer ultra-liberal en el sexo. Hoy en día, a mis 31 años, busco mucho más la conexión. Además, si tenés buena conexión en la cama con tu pareja, el Kamasutra sale solo. Pero soy bastante normal. No me fue nunca eso de ir y venir…

–Ahora vas…

–Ahora estoy. Y estoy muy relajada, muy tranquila. Hoy siento que encontré un colchón donde relajar y descanso cómoda. No tengo que hacer el esfuerzo por sostener una situación o por mantener una postura que no es. Me siento muy auténtica y cuidada.

–¿Con ganas de proyectar?
–Yo siempre proyecto, pero sin sacar los pies de la tierra. Creo que si se te terminan los sueños, estás en problemas. No dejo de proyectar, pero lo vivo muy relajada, día a día.

–¿Lejos de planear la familia y buscar el hijo?
–Sueño con eso, claro. Es una de mis materias pendientes. Pero no es mi prioridad hoy. Estoy construyendo una relación, con toda la expectativa que eso significa y en una edad maravillosa, como la de los 30, en que ya sabés qué querés y qué no para tu vida. Eso es lo más importante para mí ahora.

–Durante tu etapa de soltera, ¿te persiguió el fantasma del “ahora no engancho nunca más”?
–(Risas) No, la verdad que no. Ni siquiera disfruté demasiado mi soltería, porque estaba más concentrada en encontrarme a mí que a otro, como te conté. No llegué a buscar. Es más: me encontraron. Pero reconozco que no es fácil encontrar pareja, y menos cuando le das tanto lugar al trabajo, como en mi caso. No es sencillo que un hombre esté dispuesto a convivir con eso, pero se ve que soy una chica con suerte (risueña, se toca la lola izquierda)…

–¿Te costó decirle que sí a la primera salida?
–¿Por qué tanto detalle…? Te voy a contar una sola cosa más. Descubrí que el amor es como el tango: si te saben llevar, bailás muy bien.

Este año, dice Mariana Fabbiani, se siente más Fabbiani que nunca. Desde que dejó su parte más naïf y se permite ser un poco más “<i>malita</i>” se siente mucho más auténtica y divertida. Sexy, enamorada y exitosa, así se la ve.

Este año, dice Mariana Fabbiani, se siente más Fabbiani que nunca. Desde que dejó su parte más naïf y se permite ser un poco más “malita” se siente mucho más auténtica y divertida. Sexy, enamorada y exitosa, así se la ve.

“<i>Descubrí que cuanto menos busco agradar, mejor me va. Sabiendo que la conducción tiene que ver con que la gente te quiera y todos te acepten, este año no estuve pendiente de gustarle al público, sino de gustarme a mí misma</i>”

Descubrí que cuanto menos busco agradar, mejor me va. Sabiendo que la conducción tiene que ver con que la gente te quiera y todos te acepten, este año no estuve pendiente de gustarle al público, sino de gustarme a mí misma

“<i>Yo soy de las que creen que las ‘chatas’ tenemos lo nuestro. Tener 90 o 100 de lolas no es algo que me quite el sueño. Dudo que un hombre te deje de llamar porque se encontró con un 80 o que te suba el rating por tener 150</i>”

Yo soy de las que creen que las ‘chatas’ tenemos lo nuestro. Tener 90 o 100 de lolas no es algo que me quite el sueño. Dudo que un hombre te deje de llamar porque se encontró con un 80 o que te suba el rating por tener 150

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