“El amor en la vida real es mucho más difícil que en las telenovelas” – GENTE Online
 

“El amor en la vida real es mucho más difícil que en las telenovelas”

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La lluvia marcó el inicio de su carrera. Fue a fines del 2002 en un desfile de María Pryor. El imprevisto climático cambió el escenario de la demostración de gimnasia rítmica que debió hacerse indoor. “Ensayamos una rutina con aros, pero como llovió a cántaros debimos actuar con el público encima”, cuenta Luz Cipriota (23), quien por entonces cursaba su último año de secundario en el Colegio Santa Teresa de Jesús y formaba parte del grupo de gimnastas del Club Ciudad de Buenos Aires. Entre el público al que deslumbró aquella noche estaba Pancho Dotto. El manager, ni corto ni perezoso, la convocó ahí mismo a formar parte de su agencia. “Ser modelo fue mi acceso al medio. Ahora es una anécdota de mi comienzo. Cuando encontré mi lugarcito en la actuación, lo dejé. Seguir modelando no me iba a ayudar en mi profesión como actriz. Iba a ser siempre la modelo que se anima a actuar, y no quería eso. Siento que lo mío es ser actriz”, sentencia.

En seis años de tarea profesional dio su primer beso de ficción nada menos que a Gael García Bernal (fue en la película Déficit, con la que, además, llegó a Cannes). En televisión actuó en El refugio, Reinas magas, Valentino el argentino (todos por El Trece). En teatro desplegó su capacidad de acróbata en ese mismo infantil (Reinas magas), y la de cantante en el musical El burdel de París. Este año le llegó el protagónico en Herencia de amor (Telefe, de lunes a viernes a las 15) donde interpreta a Verónica Cabañas, de novia con Lautaro (Diego Olivera) pero que muere de amor por Pedro (Sebastián Estevanez).

Fuera del culebrón, su vida no tiene enredos. Nació y se crió en Palermo, es hija de Susana (docente y catequista) y Jacinto (presidente de la Confederación Argentina de Sóftbol) y la tercera entre cinco hermanos. Se confiesa “soltera y sin novio”. Vive aún en la casa de sus padres. “Mi cuarto es el mismo desde que tengo 12 años. Sigue con el empapelado de florcitas”, afirma. Se reconoce un bicho raro, que cada noche le agradece a Dios todo lo que le pasa, pero que además basa sus logros en el trabajo, la dedicación y el estudio. Luz combina a la perfección su belleza, su inocencia y su frescura. Un cóctel de divino poder que tarde a tarde cautiva desde la pantalla.

–No voy a ser original: antes que nada, quiero el recuerdo del beso con García Bernal…
–¡Jajajaja! Fue un momento tenso.

–Pero eso no significa que haya sido desagradable...
–¡Ah, no! Es cierto. Antes de filmar la escena le advertí que era mi primera vez. Luego de dos meses de estar trabajando con él, teníamos más confianza. Igualmente, la primera toma fue desastrosa. Pero finalmente quedó bien. No fue grave, para nada.

–Vayamos a tus comienzos. Si aquel día del desfile no llovía, ¿creés que hoy estarías donde estás?
–Pienso que las cosas se dan por algo. Si ese día no lo veía a Dotto, hubiera seguido buscando mi camino. Cuando quiero algo siempre busco la forma de conseguirlo.

–¿En qué momento de tu carrera llegó el protagónico? ¿Lo buscaste?
–Para nada. No es que me planteé: “Mi próximo trabajo debe ser de protagonista”. Estoy empezando, y el protagónico en ese momento era una oportunidad. Había que arriesgarse. Yo sentía que por ahí podía estar en una tira con un personaje más chico, secundario. De hecho, estaba por aceptar un papel en la telenovela que iban a hacer Natalia Oreiro y Luciano Castro con Pol-ka, pero el proyecto se canceló. Me enteré de este casting, di la prueba y acá estoy.

–¿Con el protagónico ya te sentís una figura popular? ¿Te reconocen por la calle?
–De a poco. No me hago mucho cargo de esas cosas. Entro a un restaurante con mis amigas a comer y quizás el mozo me reconoce y me pide un autógrafo. No es que me dé vergüenza, pero recién me estoy acostumbrando... Me encanta que se den cuenta de quién soy, porque en algún punto es reconocer mi trabajo.

–Seguís viviendo en la casa de tus padres. ¿No sentís necesidad de tener tu propio lugar?
–Es que en mi casa estoy muy cómoda. Tengo mi cuarto, mis cosas, la ropa limpia, la comida en la heladera. Grabando una tira 12 horas por día, sería muy difícil irme ahora a vivir sola. Ganas me dan. Quizás este año pueda ahorrar algo y buscarme un departamento. Pero cuando lo haga, quiero no tener que pedir más nada a mis papás. Ellos siguen pagándome la obra social y el seguro del auto…

–¿Algunas de tus hermanas dio ese paso?
–No, ninguna. La mayor se fue cuando se casó. Y la segunda se casa en septiembre. Fui criada en una familia numerosa: Conozco perfectamente cómo es que no exista la propiedad privada, dejar una taza sobre la mesa y que nadie la toque... Irme a vivir sola es un paso que necesito dar. No es urgente, pero espero cumplirlo en breve.

–¿Tenés novio?
–Mejor hablemos de otra cosa. Estoy en un momento extraño. Corté con mi novio. Pero no digamos nada, porque hay gente que aún ni se enteró.

–¿El sí?
–Sí, sí. El se enteró. Estoy soltera, sin ninguna otra aclaración. Es así, lo voy a tener que aceptar. El amor en la vida real es mucho más difícil que en las telenovelas.

–Justamente, en la tira estás entre dos hombres. ¿Alguna vez te pasó algo parecido?
–No, nunca... ¡por suerte! Cuando tuve un pretendiente jamás miré a otro hombre. En la ficción la chica va y le dice: “Te amo. Aunque estés casado, te amo igual”. En la vida todo es más complicado. No me imagino a una mujer declarando su amor de esa manera a un hombre casado.

–Alguna vez confesaste que soñabas con llegar a Broadway o Hollywood. ¿Seguís teniendo esa fantasía?
–¡Claro! Me encanta lo que hago, y soy perseverante. Sueño con poder mechar un año de tira, una obra de teatro, y luego cine. No sé si acá, en Brasil, en los Estados Unidos o donde sea. Yo sigo soñando igual que siempre, porque para lograr lo que parece inalcanzable hay que dejar volar la fantasía. Aunque empezó como modelo, siempre supo que lo suyo era la actuación. Con perseverancia y trabajo, confía que –si se lo propone– puede llegar a Broadway.

Aunque empezó como modelo, siempre supo que lo suyo era la actuación. Con perseverancia y trabajo, confía que –si se lo propone– puede llegar a Broadway.

“Estoy en  un momento extraño. Corté con mi novio. Estoy soltera, sin ninguna otra aclaración. Es así. Lo voy a tener que aceptar”

“Estoy en un momento extraño. Corté con mi novio. Estoy soltera, sin ninguna otra aclaración. Es así. Lo voy a tener que aceptar”

“En la ficción la chica va y le dice: ‘Te amo. Aunque estés casado, te amo igual’. En la vida real todo es mucho más complicado. No me imagino a una mujer declarando su amor de esa manera a un hombre casado…”

“En la ficción la chica va y le dice: ‘Te amo. Aunque estés casado, te amo igual’. En la vida real todo es mucho más complicado. No me imagino a una mujer declarando su amor de esa manera a un hombre casado…”

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