«Durante un mes voy a dedicarme sólo a mi marido» – GENTE Online
 

"Durante un mes voy a dedicarme sólo a mi marido"

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Tres Lomas -sobre el margen oeste de la provincia de Buenos Ai
res- encierra un trazado perfecto de calles y manzanas. También una estación de tren, dos restoranes y una disco que, desde su puerta de ingreso, se define light. Y la plaza, frente a la municipalidad y la iglesia. Sus siete mil habitantes conviven en la paz más absoluta.

-Acá es tranquilo, insisten ellos.

Se trata de una ciudad sin próceres.

-El pibe Calvo, ése que juega ahora en Boca, ése nació por acá cerca…, arriesga un vecino.

El viernes 29 de diciembre último, un puñado de treslomenses (tal el gentilicio de los nacidos en estas tierras) se reunió frente a la municipalidad para lo que se suponía "el evento del año": la recepción de dos abuelos que habían cosechado medallas de oro en los
Torneos Abuelos Bonaerenses. La noticia mereció la cobertura del periódico
La Hojita, y también la presencia de cronistas de la radio y del canal de televisión local. Aún no había terminado aquella calurosa bienvenida cuando Carolina Pampita Ardohain y Martín Barrantes irrumpieron en el Registro Civil vecino para contraer matrimonio. Entonces, el acto que en un principio se suponía secreto acaparó la atención de todos (incluso la de los dos abuelos "dorados" que, con sus medallas en el pecho, se sumaron a la multitud que rodeó a los novios).

-Elegimos casarnos en Tres Lomas porque está cerca de la estancia El Pucará, de la familia de Martín. Y también porque está cerca de La Pampa y de mis
amigos
, aseguraría luego Pampita.

La ceremonia comenzó puntual, a las 12 del mediodía. Y fue "a puertas cerradas", infranqueables para la prensa. Pampita lucía exquisita en un vestido blanco hasta las rodillas y con bordado de flores también blancas. "No es de ningún diseñador conocido, lo eligió mi mamá", confesó la modelo. Martín Barrantes optó por saco y pantalón de lino. Elegante sport, podría decirse. Alejandra Giardini, jefa del Registro Civil local, celebró la ceremonia. Consta en actas que Fernando González Alemán y Laura Pont fueron testigos de acto, mientras que Diego Polizza e Iván de Pineda oficiaron de testigos de conocimiento. Cincuenta minutos después, los novios salieron del salón con la libreta de casamiento en sus manos. Continuaron entonces los abrazos, y Martín exhibió sus ojos todavía húmedos. "Se emocionó mucho, sobre todo por el recuerdo de su madre", aseguraron sus íntimos. Entre flashes, una copiosa lluvia de arroz y las inevitables muestras de afecto, la salida del Registro Civil se convirtió en
un verdadero caos. Y anticipó lo previsible: al día siguiente, para la ceremonia religiosa, tanto los curiosos como los encargados de la seguridad se multiplicarían más allá de lo imaginable.


270 INVITADOS Y MUCHOS PATOVICAS.
El sábado 30 de noviembre, Carolina Pampita Ardohain y Martín Barrantes amanecieron en la estancia El Pucará. Entonces, la capacidad hotelera de Tres Lomas, Trenque Lauquen y Salliqueló ya había sido desbordada por parientes y amigos de la pareja. Y también por los enviados especiales de distintos medios nacionales. Doce fotógrafos y tres camarógrafos viajaron desde Buenos Aires para realizar la cobertura de la boda. Aún contratados por distintas editoriales y canales de televisión, todos coincidieron en un mismo objetivo: conseguir las imágenes que desde un principio estaban vedadas a la prensa y se suponían las mejores. "La ceremonia religiosa y la fiesta", concluyeron. Pero esta vez el operativo de seguridad incluyó seis forzudos -vestidos al mejor estilo
Men in Black- y treinta efectivos de la policía de Buenos Aires (además de locales, se sumó personal que presta servicio en las localidades de Guaminí, Pehuajó y Trenque Lauquen).
Agazapado dentro del confesionario, un reportero gráfico esperó paciente la llegada de los novios. Sin embargo, luego de tres horas de incómoda meditación -y perdón, claro-, fue descubierto y expulsado. Tampoco faltaron aquellos que, vistiendo impecables trajes, pretendieron filtrarse entre los invitados.

Finalmente, 270 invitados colmaron la nave de la iglesia Nuestra Señora de Luján. Apenas 48 horas antes, el templo había recuperado el color original en su fachada, gracias a una donación de Pampita. Otra vez, todo Tres Lomas estaba reunido sobre la plaza central y los más chicos comenzaban una poco fructífera caza de autógrafos. "¿Vienen los chicos de Rebelde Way?", "Es cierto que viene Suar?", "¿A qué hora llega Tinelli?", preguntaban ansiosos. Sin embargo, a medida que pasaron los minutos, disminuyeron sus pretensiones. "¿Usted es de Buenos Aires? ¿Me firma?", se contentaron luego.

Pancho Dotto fue recibido con una ovación. "No, mi amor, yo no firmo
autógrafos
", se disculpó sin detener su marcha. Iván de Pineda cosechó suspiros y Huberto Roviralta, miradas sorprendidas.

De impecable jacquet, Martín Barrantes esperó la llegada de su novia. Pampita logró trasponer el umbral de la iglesia pasadas las cinco de la tarde, siempre del brazo de su padrastro Ricardo Galli y con el diseñador Benito Fernández pendiente de la cola de su vestido. Tenía la espalda descubierta y un escote generoso. Entonces, las puertas volvieron a cerrarse. Los padrinos del novio fueron su padre, Martín Barrantes, y su hermana mayor, Teresa Barrantes. Mientras que los padrinos de Pampita fueron Ricardo Galli y su madre, Tania Dos Santos.


"MARTIN ES EL HOMBRE DE MI VIDA".
Los novios saludaron en el atrio. A sus invitados, a la prensa, y a todo el pueblo de Tres Lomas. "Gracias por haber venido y por todo su cariño. Los quiero mucho", exclamó Pampita. Y después arrojó sobre la multitud diez ramos de flores. El matrimonio abandonó la iglesia en una coupée Honda S2000 convertible que alguna vez supo lucir Pancho Dotto en Punta del Este. Martín Barrantes tomó el volante y encabezó la caravana hasta El Pucará. Al mismo tiempo, otro fotógrafo que vestía pantalón verde oliva y remera camuflada intentaba sin suerte trasponer el cerco perimetral de El Pucará. Luego de fallar en su tercer intento desistió de la idea de ingresar a la estancia por tierra, y redobló la apuesta: fue hasta el aeroclub de Salliqueló y contrató una avioneta con la que sobrevoló el casco por más de una hora. Los novios se sometieron entonces a una interminable sesión de fotos familiares. Luego posaron para los fotógrafos que montaban guardia en la tranquera de la e
stancia y hablaron para los micrófonos.

-Soy feliz: Martín es el hombre de mi vida, dijo Pampita.
-No quiero compromisos laborales en los próximos 30 días. Durante un mes, voy a dedicarme sólo a mi
marido
, confesó después.
-¡Recién me casé y ya quieren saber cuándo voy a ser madre! No sé, pero por el momento no estamos pensando en eso: sólo pretendemos disfrutar de la
pareja
, aseguró sobre el final.
-Todavía no definimos cuándo vamos a viajar de luna de miel. Ni siquiera sabemos adónde…, completó Barrantes.
Entonces agradecieron y regresaron a su fiesta.

FIESTA, CARNAVAL CARIOCA Y CUMBIA VILLERA.
La fiesta tuvo lugar en una carpa gigante montada en el parque vecino al casco de la estancia. La música fue responsabilidad de Poppy Manzanedo. Y el catering estuvo a cargo de Saravia-Carabassa. El menú de la boda resultó una combinación de choripán, bocaditos, mesa de quesos, brochette de cerdo, lomo con papas a la crema, soufflé de espinaca y calabazas, arrollado de chocolate con frutos del bosque y una impresionante variedad de tortas.

Pampita y Martín bailaron el vals y cortaron la torta (de un solo piso, sin cintas y sin anillo). Luego, Pampita arrojó al aire dos ramos de flores: uno para las chicas y otro para los chicos. Y, como último rito, los novios fueron levantados en andas y revoleados por el aire. Inmediatamente después, comenzó la fiesta que incluyó, también, carnaval carioca y cotillón (allí, Martín se calzó una galera gigante rodeada por copas de champagne, mientras que Pampita lució un sombrero adornado con estrellas). Pero la sorpresa de la noche llegó a las tres de la madrugada, cuando los novios desaparecieron de la carpa y comenzaron a sonar los primeros acordes de cumbia villera. Entonces, se abrió un telón y Pampita y Martín aparecieron sobre un escenario cantando El pibe cantina
con el grupo Yerba Brava.

-Estamos muy contentos de estar en el casamiento de nuestros amigos Martín y Pampita. Como regalo le trajimos nuestro quinto disco de platino…, dijo frente a micrófono el líder de la banda.

A las 5.30 de la madrugada llegó el fin. Pampita y Martín pasaron su noche de bodas en una de las casas que rodean el casco de El Pucará. El domingo 1º de diciembre, el diario La Opinión
de Trenque Lauquen tituló en su portada "Gran revuelo en Tres Lomas… se casó Pampita".

Pampita Ardohain

Pampita Ardohain "de Barrantes". La pareja aún no definió adónde pasará su luna de miel y, por el momento, no piensa en buscar herederos.

Ya de regreso en El Pucará, los novios posaron para los fotógrafos frente a la tranquera. Pampita lució un vestido de vuelo irregular, escotadísimo y con la espalda descubierta, diseño del modisto criollo Benito Fernández. Llevó un rosario y un bouquet muy pequeño. Martín fue un novio clásico: eligió jacquet con plastrón a rayas.

Ya de regreso en El Pucará, los novios posaron para los fotógrafos frente a la tranquera. Pampita lució un vestido de vuelo irregular, escotadísimo y con la espalda descubierta, diseño del modisto criollo Benito Fernández. Llevó un rosario y un bouquet muy pequeño. Martín fue un novio clásico: eligió jacquet con plastrón a rayas.

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