“Disfruto mucho de mi soledad, y para el sexo tengo un amigo con derecho a roce” – GENTE Online
 

“Disfruto mucho de mi soledad, y para el sexo tengo un amigo con derecho a roce”

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En qué cree Amalia Granata? ¿En lo que le dicen las cartas del tarot? ¿En las imágenes que emanan de la bola de cristal? ¿En los ritos ocultos que pretenden tejer destinos? Sigan pensando...

–¿En el matrimonio, por ejemplo?
–No.

–¿Por..?
–Porque cuando te casás, no sé… como que se pierde la magia. Ya está, ya te casaste, ya firmaste... ¿Entendés? De hecho, si llego a formar una pareja nuevamente, viviría en casas separadas. Me parecería genial: cada uno con su propio espacio.

–No te ves conviviendo.
–Ya conviví dos veces en mi vida. Y ahora tengo una hija, así que no.

–¿Y no te sentís sola a veces?
–Al contrario: disfruto mucho de mi soledad. Y si un fin de semana no tengo ningún laburo que hacer, cosa rara, la paso genial mirando tele, viendo películas (las que me hacen lagrimear, sobre todo), tomando mate... Por ahí lleno la bañadera con sales, llamo al masajista, me relajo.

–¿Y el sexo?
–Y, bueno... A veces llamo a un amigo que tengo. Un amigo sexual.

–Ajá.
–Sí. Hace bastante que somos amigos con derecho a roce.

–¿Es conocido?
–No, nada que ver. Y está buenísima la relación. El tiene sus ocupaciones, yo las mías, y ninguno se mete en la vida del otro. Cuando queremos estar juntos, nos llamamos y la pasamos genial. Y no sólo es sexo: también charlamos, nos contamos nuestras cosas y, al otro día, cada uno a su casa. Estoy muy bien así, y pienso seguir de ese modo por un largo tiempo.

–Igual, imagino que hay muchos hombres que te buscan.
–Sí, pero nada. Cero. Es raro que me guste alguno. Les veo alguna cosita que ya no me agrada y chau... no quiero saber nada. Soy brava en el tema hombres.

–¿Qué te molesta de ellos?
–Mirá: yo soy muy simple; sólo me produzco para la tele y las fotos. Después, ando todo el día así nomás, en zapatillas. Cero gimnasio, además. Y me gusta que la otra persona sea así. Que no me venga con cremitas ni esas cosas. Metrosexuales, afuera. Prefiero los mujeriegos. Y busco un tipo que ya tenga su vida hecha, divorciado en el mejor de los casos.

–Péndex abstenerse...
–Nooo... Mayor de 35 y que haya pasado por todo lo que pasé yo.

–Poco margen para los futbolistas, entonces. ¿Te siguen buscando?
–Ja, ja. Los jugadores te buscan siempre. Me hablan por MSN, ponele. Pero son masoquistas. Ven lo lapidaria que fui con Cristian (Fabbiani) y pienso: son suicidas estos chicos.

¿En qué creerá Amalia Granata? ¿En las señales del éxito, quizás? A los 28 años, con taurina determinación, encontró su lugar en Un mundo perfecto, nada menos que haciendo un jugoso ida y vuelta con Roberto Pettinato. “Gastón Portal confió en mí y ahí estoy. Siento que de a poco me voy ganando un respeto”, dice, feliz con su nuevo rol. Tras una reciente audiencia, acordó no agredirse más con Cristian Fabbiani (el papá de Uma, de un año y medio) y busca moldear un nuevo perfil. Eso sí: la verba sigue tan afilada como siempre.

–Sos feminista, ¿no?
–Súper. Todo lo que hace una mujer nunca lo podría hacer un hombre.

–Qué definición... Dame ejemplos.
–Mi día empieza cuando levanto a Uma bien temprano, la llevo al jardín, hago mil cosas de laburo, vuelvo para estar con ella, no paro un segundo... Y siempre así. Un hombre te diría: “No puedo con todo eso”. Si hicieran el diez por ciento de lo que hacemos nosotras, ya se cansarían.

–Ergo, para Amalia Granata las mujeres son superiores.
–Creo que sí. Pero como la sociedad es súper machista, cuesta.

–¿Tu mundo ideal sería un mundo sin hombres?
–Son necesarios.

–¿Para qué?
–Para el sexo.

–¿Nada mas?
–Hoy, sí.

–Disculpame, Amalia, pero los ves como un objeto.
–Hoy, sí.

–¿No admirás a ninguno?
–Actuales, no. Admiro a Gandhi, que fue un luchador y tenía ideales. Esos me gustan, los que pelean por sus ideales. Pero después...

¿Creerá Amalia en las brujerías? “Jamás. La maldad no me va. Hasta llegaron a decir que había engualichado a Cristian. ¡Pero, por favor! Yo no me crié así”, enfatiza. Nació y creció en Rosario, hogar de clase media. A los 18 quiso hacer su propio camino, porque ama “la libertad y la independencia”. Nada la marcó tanto como el nacimiento de su hija. “Por ella soy capaz de todo”, advierte.

–¿En qué se parece Uma a vos?
–En que es muy inteligente.

–Como vos.
–Me considero inteligente.

–¿Más que el común de las chicas del medio?
–Sí.

–Podrías trabajar en política, digamos.
–Me creo con capacidad. Leo los diarios, me informo. Y los tendría a todos cagando, ¿no? Ja, ja. Nada de ñoquis conmigo. Pero dejá... Si ahora estoy al borde de la úlcera, imaginate en política.

–Conciencia social ya demostraste. ¿Cómo fue lo de tu cumpleaños, cuando coincidió con las inundaciones en Tartagal?
–Ah, sí. Les pedí a mis invitados que, en vez de traerme regalos, llevaran alimentos no perecederos.

–¿Y eso?
–Nada. Si puedo ayudar, me gusta. En Chile iba disfrazada de payaso al hospital, para hacer reír a los chicos que estaban internados.

–¿En el colegio ya eras así?
–En la secundaria tuve algunos problemas, porque me imponía sobre ciertas cuestiones. Fui al Virgen del Rosario y el rector era del Opus Dei. Una vez nos pidieron dar una clase acerca del sida. Yo hice una lámina y explicaba cómo usar el preservativo, justo el mismo día que cayó un obispo a la escuela. Imaginate. Tuvo que ir a hablar mi viejo. Ojo, yo soy católica, devota de la Rosa Mística, pero hay cosas de la Iglesia que no comparto.

–Parecés muy segura de vos misma.
–Lo soy.

–¿Cómo vivís este momento de explosión?
–Estoy un poco estresada, pero feliz. Pensá que soy mi propia manager: hago mis contratos, cierro los desfiles, estoy en la tele con Pettinato y en radio con Viviana Canosa. La gente se enganchó mucho. Además, las madres solteras me alientan a seguir. Se identifican conmigo.

–Lo disfrutás. Sobre todo porque pasaste por malos momentos en otra época...
–Sí. En Chile tuve momentos difíciles, hasta que aprendí que una tiene que manejar al medio... y no al revés. Hice terapia, me ayudó mucho. Y en Rumania también la pasé mal.

–Cuando te fuiste a vivir con Fabbiani, que jugaba en el CFR Cluj. ¿Qué hacías allá?
–Nada. Era un hongo. Y me estaba volviendo loca, porque Cristian no quería que hiciera nada. Me la pasaba todo el día frente a la computadora, o mirando novelas mexicanas, que era lo único que entendía.

–¿Eso mató a la relación?
–Creo que sí. Aguanté un poco porque estaba embarazada, pero no tenía vida.

–¿Y no intentaste salvar a la pareja?
–Sí. Hasta le perdoné sus infidelidades. Porque cualquiera se puede equivocar. Yo tampoco estoy exenta...

–¿Fuiste infiel alguna vez?
–Sí.

–¿Y te arrepentiste?
–No.

–¿Volverías a ser infiel?
–Espero que no. Según la situación... Ojo, no está bueno. Se dio. Pero, ¿viste...? De la muerte y de los cuernos no se salva nadie.

–¿De qué te arrepentís?
–De nada. Todo lo que hice en mi vida lo volvería a hacer.

–Incluso tener una hija con Fabbiani.
–Sí. Yo estaba entonces muy enamorada, y creo que él también. Quisimos formar una familia. Después, la convivencia nos fue demostrando otra cosa: que fuimos impulsivos y nos apuramos. Pero no me arrepiento: si no, vivís con culpa y no podés avanzar. Y yo quiero ir para adelante.

–Tenés objetivos.
–Comprarle el departamento a Uma. Hasta que lo logre, no paro.

Y uno, sin ser brujo, advierte exactamente en qué cree Amalia Granata. Ahí está Amalia, jugando a ser bruja, vidente, pitonisa. A la hora de opinar sobre hombres, no duda. “Hoy nada, cero. Es raro que me guste alguno. Les veo alguna cosita que ya no me agrada y chau... no quiero saber nada. Soy brava con ese tema”, dice.

Ahí está Amalia, jugando a ser bruja, vidente, pitonisa. A la hora de opinar sobre hombres, no duda. “Hoy nada, cero. Es raro que me guste alguno. Les veo alguna cosita que ya no me agrada y chau... no quiero saber nada. Soy brava con ese tema”, dice.

“Sí, los jugadores te buscan siempre. Me hablan por MSN, ponele. Pero son masoquistas. Después de lo lapidaria que fui con Cristian (Fabbiani), pienso: ‘Estos chicos son suicidas’”.

“Sí, los jugadores te buscan siempre. Me hablan por MSN, ponele. Pero son masoquistas. Después de lo lapidaria que fui con Cristian (Fabbiani), pienso: ‘Estos chicos son suicidas’”.

“Soy muy simple: sólo me produzco para la tele y las fotos. Cero gimnasio, además. Y me gusta que la otra persona sea así. Que no me venga con cremitas: metrosexuales, afuera. Prefiero a los mujeriegos”

“Soy muy simple: sólo me produzco para la tele y las fotos. Cero gimnasio, además. Y me gusta que la otra persona sea así. Que no me venga con cremitas: metrosexuales, afuera. Prefiero a los mujeriegos”

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