Detrás de estos bravos policías… están estos dos locos sueltos – GENTE Online
 

Detrás de estos bravos policías... están estos dos locos sueltos

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Hace diez años fundaron la agencia de publicidad que lleva sus nombres y
tardaron lo que un suspiro en transformarse en los renovadores totales de la
comunicación comercial. Salvo el corto período en el que Ramiro Agulla (40,
casado, 5 hijos) se dedicó a trabajar en la imagen de De la Rúa y su gobierno
("dicen que soy aburrido") y en la de Carlos Menem y su candidatura
presidencial, nunca estuvieron separados. Carlos Baccetti (41, casado, 2 hijos),
en ese entonces, no quiso participar de las campañas políticas y se quedó en la
agencia. Hoy, el lugar en el que trabajan parece una enorme catedral pagana de
vidrio, hierro y madera. Cientos de "casi altares" son lugares de trabajo de
cuarenta personas y dos jefes que olvidarán ¿por un rato largo? la publicidad
para ingresar a la tele por otra puerta.

-¿Cómo fue que llegaron a la ficción?
Agulla:
Después de contar historias de 40 segundos en publicidad, queríamos
abordar otras más largas y nos salió esta de policías acorralados en el barrio
del Once. Lo nuestro tiene que ver con pasar a la industria de los contenidos
donde está lo más divertido de la televisión. Hace diez años, cuando fundamos Agulla y Baccetti, pensábamos que la batalla se iba a dar en el campo de la
tecnología y la imagen, e hicimos publicidad. Ahora pensamos que la batalla
sigue en la tecnología y en los contenidos para ganar clientes y dar más
servicios. Los contenidos son hoy a la televisión, lo que la tecnología a la
revolución industrial. No es que queremos hacer televisión, queremos estar en
este momento.

-En algún momento era mejor la tanda que lo que venía después.
Agulla:
Fue la década del marketing y la imagen. Ahora viene una época en la que
la manera de hacer vínculos, vender productos, crear marcas o generar conciencia
será a través de los contenidos. Se viene una gran ola y nosotros queremos estar
ahí, no haciendo publicidad.
Baccetti: Pasaron cosas tremendas que cambiaron a la humanidad como la llegada
de Bush al poder o la caída de las torres. Hay comportamientos muy diferentes de
la gente frente al televisor, la vida y los compromisos. Ahora quieren
entretenimientos, mejores programas, mejores servicios, originalidad,
información, y todo ya.

-¿Y que va a pasar con la tanda?
Agulla:
Seguirá siempre ahí, a full. Por el momento tomamos distancia de la
agencia para dedicarnos a la producción de contenidos.
Baccetti: La tanda seguirá existiendo pero no alcanza, hay que explorar nuevas
vías para llegar al público, es hora de que el entretenimiento le dé alma a las
marcas y las marcas le den músculo al entretenimiento. Es ahí donde se cruzan
las fronteras. Cuando apareció Kill Bill en todos los países a la vez, un afiche
mostraba a Uma Thurman con unas zapatillas naranja, y ese modelo se agotó en
todo el mundo en menos de 24 horas. Investigamos en Internet sobre este caso y
Quentin Tarantino dijo que no hizo el afiche a propósito. Ese fue un negocio que
a él se le escapó, no así a la vestuarista que era amiga de la hija del dueño de
Asics que le dio las zapatillas porque le coincidía con la ropa de Uma. ¿Cómo se
pueden agotar unas zapatillas en 24 horas? Evidentemente el poder está en la
actriz y en Tarantino.

-¿Cómo hacen para mantener contacto con el deseo de la gente?
Baccetti:
Somos observadores, tenemos antenas para ver eso. No hacemos avisos
desde nosotros para la gente, la gente habla de lo que le pasa y nosotros
transformamos eso en un aviso.

-Teniendo en cuenta esto, ¿qué creen que espera la gente de lo que van a hacer?
Agulla:
Quieren reírse. Además, en la Argentina nos quedamos sin héroes. Frente
a la tragedia y a través del humor hay que desdramatizar, y llegan estos dos
tipos, Mosca y Smith, que son policías.

-Momento difícil para poner dos policías…
Agulla:
Es cierto, momento difícil, pero son una especie de Chapulín Colorado o
Brigada A. No sólo pretenden divertir, tienen guiños, tocan temas sociales,
culturales e ideológicos de una manera cómplice y distendida. La gente está en
un momento en el que si no le ayudás a pagar la cuenta del gas tenés que
divertirla. Ellos pretenden entretener y contar la realidad.

-¿Hablan de la realidad?
Agulla:
Sí, del caso García Belsunce, los famosos, los gays, los barrios
cerrados, todo lo que está pasando. Son originales desde las máscaras que usan,
la composición, los diálogos, los libros, la cámara en mano que es un personaje
más. Es una parodia que se ríe de la misma televisión. De golpe cambia y hacen
llorar y emocionan a la manera de Sandrini. Entran los valores de la clase media
y el matrimonio, que son importantes. Es un combo muy irrepetible.

-¿Cómo trabajan?
Agulla:
Tiramos la punta de los temas que queremos tocar en cada episodio, y una
pareja de libretistas hacen la estructura. Nosotros después reescribimos los
diálogos. Trabajamos todo el día y vamos a la filmación. Diego Kaplan, el
director, es un capo. Generoso y con mucho talento.

-¿Cuánto dura cada escena?
Baccetti:
¿Lo decís por los famosos 30 segundos que debe durar cada escena? Eso
es algo que nosotros no queremos comprar. Si en el momento de emoción
necesitamos una pausa, en la que los actores se miran y quedan en silencio, la
hacemos.
Agulla: Esa tensión competitiva de minuto a minuto es un ritmo que no nos
interesa. La solución no es los 30 segundos sino el contenido, y cada cosa tiene
su tiempo. En esto tenemos que darle la derecha al equipo de Telefe -Claudio
Villarruel, Bernarda Llorente y Alejandro Stoessel-, porque compraron una idea
que tiene controversia y es negra por donde la mires.

-¿Cómo es el amor en esta serie?
Agulla:
Encantador. Mosca tiene el corazón absolutamente partido, es romántico,
le lleva flores a las prostitutas, y Smith está todo el tiempo organizando su
casamiento con Ana Laura que, al final, nunca se va a concretar. Su verdadero
amor pasa por una abogada criminóloga que es un contrapunto moral. Es muy recta
y se sacan chispas profesionalmente pero termina casándose con una tercera.

-¿Cuándo se dieron cuenta de que la tele necesitaba este cambio?
Baccetti:
No hay un momento, es un proceso.
Agulla: No sentimos que la televisión necesite esto, lo necesitamos nosotros.

-¿Cómo ven a la tele ahora?
Baccetti:
Carente de humor, que es sumamente necesario. No tiene identidad ni
honestidad, valores que no se pueden perder en la relación con las personas.
Agulla: La gente pasó de reírse con la televisión a reírse de la televisión. Y
la televisión pasó a reírse de sí misma. La ficción sí se valoró mucho, agregó
elementos estéticos y narrativos, hay mejores libros. Resistiré, Los Simuladores
son un ejemplo. Otro éxito magistral es Los Roldán, se merecen los 30 y pico
puntos de rating, está muy bien realizada.

-¿Cuesta mucha plata esta serie?
Los dos:
Muchísima...

Mosca (Vena) y Smith (Rago) son dos policías brillantes y efectivos. Nunca salieron del Once. Muy ochentistas a la hora de vestirse, románticos, sexys y muy amigos entre ellos.

Mosca (Vena) y Smith (Rago) son dos policías brillantes y efectivos. Nunca salieron del Once. Muy ochentistas a la hora de vestirse, románticos, sexys y muy amigos entre ellos.

Ramiro Agulla y Carlos Baccetti siguen teniendo la misma frescura. Ahora, la ficción les parece más interesante que la tanda, y debutan como autores de ficción con la producción de <i>Telefe Contenidos</i>.

Ramiro Agulla y Carlos Baccetti siguen teniendo la misma frescura. Ahora, la ficción les parece más interesante que la tanda, y debutan como autores de ficción con la producción de Telefe Contenidos.

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