“Después de ver la muerte cara a cara, lo que antes me importaba, hoy ya no existe” – GENTE Online
 

“Después de ver la muerte cara a cara, lo que antes me importaba, hoy ya no existe”

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Ahora podemos decir que está bien”, suspira aliviada Graciela Alfano. Se refiere a su hijo Francisco Capózzolo (25), que se repone de una doble fractura de mandíbula tras un choque producido hace tres semanas en una ruta mexicana. Y si el hijo está mejor, la madre también lo está, y se le nota. Se la ve serena, y dispuesta a profundizar en su propia vida, tras muchos días de angustia.

–Empecemos por lo más importante. ¿Cómo está Francisco?
–Bien, haciendo todos los ejercicios que debe hacer, y en plena recuperación neurológica. Desde un principio Francis contó con el gran apoyo quienes lo quieren, de las incontables cadenas de oración, y de los mensajes que me han dejado en mis contestadores y en mi mail. Fue tanta la energía de buena onda que recibimos que me dije: “Algo está viniendo. No estamos solos”.

–El hijo está bien, entonces. ¿Y cómo está la mamá?
–Soy una persona muy fuerte, realista y muy serena. Esas versiones que hablaban de mi supuesta depresión fueron cualquier cosa. Es verdad que llegué a perder cuatro o cinco kilos producto del estrés, pero ya los estoy recuperando.

–¿Cómo recibiste la noticia?
–En un principio no se sabía mucho… Y, por cierto, quiero destacar lo que han realizado ustedes en GENTE, porque realmente publicaron datos exactos, hicieron un trabajo muy serio… Como el accidente fue en un lugar de veraneo, no pudo dársele allí un diagnóstico integral: no tenían aparatos para hacerlo. Francisco tuvo que soportar doce horas en ambulancia hasta el Distrito Federal sin calmantes, con la mandíbula rota y con un traumatismo de cráneo de grado importante. ¡Imaginate el dolor...! Mientras él llegaba al DF, yo estaba en camino desde Buenos Aires. Le dan el diagnóstico y lo llevan a terapia intensiva. Yo iba con la idea de juntarme con él y volvernos al otro día, porque pensaba que sólo era la mandíbula… Encontrarme, en cambio, con un panorama mucho más serio, fue tremendo. Enseguida lo llamé al papá (Enrique Capózzolo). El estaba en Brasil, y como tenía el pasaporte en Buenos Aires, tuvo que hacer miles de kilómetros manejando para poder tomar el avión a México. Los cinco primeros días los médicos decían que había que evitar que se durmiera. Venían a cada rato. Entonces yo tampoco me quería dormir. Fue realmente una tortura china. Te digo que cuando pasaban los enfermeros, me hacía tomar la presión yo también.

–Sos una mujer fuerte, pero igual habrás necesitado aliento, ¿no? ¿Qué te sostuvo?
–Mis hijos, mi mamá, Quique, que fue una figura elemental desde que llegó, y su esposa Amanda, que además se ocupó de temas técnicos que en un momento así te exceden... Y mis amigas: Pato, que vive allá y me acompañó en todo momento con su familia, y las que estaban acá, que se encargaron de buscar los mejores neurólogos para cuando regresáramos. Armamos un equipo de trabajo operativo y afectivo muy importante. Y, a la distancia, también me preocupada por Liliana, mi mamá... Ella estaba muy pendiente de lo que decían los medios sobre su nieto, así que cuando hablábamos, me decía que no le mintiera. Por eso, resalto la seriedad periodística de GENTE... Ya más tranquila, al ver su mejoría, le confiaba a mamá: “¡Qué luchador que es Francis! No se rinde. Otro en su lugar estaría tirado”. Y ella me dijo: “¿Y a quién sale? ¡A vos, obvio!”. En mi familia somos todos así, peleadores: va en el ADN.

–¿En qué fase del tratamiento está Francisco ahora?
–En el proceso de rehabilitación. Lo atiende el jefe de Neurología Vascular del Instituto Fleni, el doctor Sebastián Ameriso. Acá lo importante es el día a día. Yo le digo siempre a Francis: “Este combate es tuyo, yo estoy en tu rincón”. Sí, esta pelea la gana él. Fueron momentos realmente muy, muy difíciles. Uno no está preparado para esto. Pero también redimensiona toda la existencia.

–¿A qué te referís puntualmente?
–Yo justo estaba atravesando un proceso de cambio muy profundo. De vida y de compañía afectiva, entre otras cosas, y esto aceleró ese proceso de búsqueda de un destino, pero también desde lo humano y laboral. Sé que mi carrera va a tomar definitivamente otro rumbo.

–¿Cuál?
–En México me sentí muy bien, y tengo muchos deseos de ir a hacer cine allá. Estoy haciendo guiones y había estado viendo otro tipo de personajes que me representen más en mi estado de madurez; algo vinculado a mi capacidad intelectual, que todavía no se mostró mucho. También podría ser algo de conducción, pero por ahora estoy muy abocada a mis clases de dirección de actores y de guión con Julio Chávez.

–¿Podemos profundizar en el tema de los cambios?
–Hablo de cambios de pareja y de horizontes. Después de ver a la muerte cara a cara, lo que antes te importaba ya no existe. Te cambia la cabeza. Empezás a cuestionarte qué hacés con tu vida. Y me dije: “Vos estás perdiendo mucho tiempo: ¡tenés que empezar tu película ya! ¡Terminar el guión ya!”. Eso te baja a tierra. Todo este proceso sedimentó una madurez que ya venía desarrollándoseen mí desde hace dos años y que dio como resultado visible una separación, un dejar de lado ciertos proyectos para pensar en otros, pero con mis tiempos, en mi espacio, y con las personas que yo quiera. A veces uno cree que debe haber otro que llene tus necesidades de felicidad, pero eso es la idealización del amor. De la misma forma que pensamos que acumulando millones de bienes materiales vamos a estar mejor, y después te das cuenta de que no pasa por ahí. Está bueno descubrir que la única fuente de mi felicidad soy yo misma. Por eso digo que en este momento estoy muy bien sola, por elección. Este proceso me puso en un estado de realidad total.Sábado 14. Tras la angustia, a Graciela se la ve feliz y con proyectos. “Tengo muchos deseos de ir a hacer cine a México –cuenta–. Para ello, estoy estudiando dirección de actores y de guión con Julio Chávez”.

Sábado 14. Tras la angustia, a Graciela se la ve feliz y con proyectos. “Tengo muchos deseos de ir a hacer cine a México –cuenta–. Para ello, estoy estudiando dirección de actores y de guión con Julio Chávez”.

El sábado 14 por la mañana, el empresario Quique Capózzolo pasó a buscar a su hijo Francisco por el domicilio de su ex mujer, Graciela Alfano. La recuperación del joven es más que evidente,  y lo afirma levantando el pulgar al fotógrafo de GENTE. El impresionante choque ocurrido el 25 de enero en Puerto Escondido ya es un mal recuerdo.

El sábado 14 por la mañana, el empresario Quique Capózzolo pasó a buscar a su hijo Francisco por el domicilio de su ex mujer, Graciela Alfano. La recuperación del joven es más que evidente, y lo afirma levantando el pulgar al fotógrafo de GENTE. El impresionante choque ocurrido el 25 de enero en Puerto Escondido ya es un mal recuerdo.

A pesar de la tensión vivida por estos días, Graciela tuvo  tiempo para una acción solidaria. Durante el fin de semana, acompañada por su hijo menor, Gonzalo, organizaron una donación destinada a los damnificados de Tartagal.

A pesar de la tensión vivida por estos días, Graciela tuvo tiempo para una acción solidaria. Durante el fin de semana, acompañada por su hijo menor, Gonzalo, organizaron una donación destinada a los damnificados de Tartagal.

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