“Desde que nació Helena mi trabajo fue secundario” – GENTE Online
 

“Desde que nació Helena mi trabajo fue secundario”

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El cambio es claro. Las pasarelas del fashion por las tablas del teatro Lido de la ciudad balnearia; las miradas y las poses histéricas de José Ignacio por la Rambla, los lobos marinos, la canastita con el mate y la viandita de la Playa Popular. Este verano Geraldine Neumann (24) cambia de hábito: va a formar parte de Calabró, Calabromas, el music-hall que van a encabezar Juan Carlos e Iliana (es obvio que son los Calabró) en Mar del Plata. Allí estará, buscando una vuelta de tuerca para su carrera, cantando, bailando y, por qué no, mostrando un poco sus esculturales contornos. Por primera vez en dos años, Gegé se aleja todos los días de su hija Helena, de casi dos años, para ensayar durante ocho horas los cuadros de la obra. Algunos dicen que será vedette con plumas y todo; otros, que su cuadro será musical…

–Geraldine, ¿puedo presentarte como vedette?
–¡No soy vedette! No me quiero colgar un cartel que no me pertenece. Vamos a hacer una comedia tipo music-hall, para toda la familia. No me pongo las plumas, ni el conchero… pero tampoco voy a ser una monjita. Preparamos un cuadro sexy, donde tengo que bailar y cantar.

–Algunas mujeres fantasean con las plumas y otras se espantan. Parece que vos formás parte del último grupo...
–Nunca había fantaseado, pero la vedette me parece súper respetable: es una mujer que canta, baila y actúa. Pasa que acá está la historia del conchero, la pluma y que cualquiera se anima a decir: “Yo soy vedette”. Antes estaba la vedette por un lado, la modelo por el otro, la que hacía eventos de boliche y la de pasarela. Ahora se mezcló todo. Está todo muy zarpado. Con tal de aparecer, algunas hacen y dicen cualquier cosa.

–Y si la obra no llega a andar muy bien, ¿cómo te ves en medio de un escándalo para promocionarla?
–¡Imposible! Soy cero conflictiva y el elenco es bárbaro. Iliana dice: “Si brillamos todos, la obra tiene que ir para adelante”. No me bancaría tres meses de convivencia entre la histeria de la competencia: que si te robé la bombacha, que hice esto, aquello… La propuesta me cerró porque este elenco es serio, buena onda.

–Geraldine, parece que seguís los pasos de tu hermana mayor: primero en el modelaje y ahora en el teatro…
–Yo creo que es pura casualidad; no lo había pensado así. Ella hizo su carrera, tiene una capacidad increíble de reinventarse, porque en doce años nunca ha dejado de estar vigente. Tampoco me interesaría hacer su carrera, porque yo le di prioridad a mi familia. Nicole empezó a trabajar desde muy chica y las que han intentado copiarla fracasaron.

LO PRIMERO ES LA FAMILIA. Gegé está lista, maquillada y peinada para las fotos. Su teléfono no para de sonar con un ringtone muy rocker: “Perdoname si alguna vez fui descortés”, le canta Pappo. Llama su marido músico, Jorge Otamendi (27), quien la impulsó a tomar las clases de canto que pondrá en práctica este verano. “Quién te dice, por ahí en un tiempo armamos una banda”, tira ella, medio en serio, medio en broma. Helena sigue dando vueltas por la casa y en un rato sale para la guardería. La enana (como le dice su mamá) nació el 26 de noviembre de 2005. Es la razón por la que la carrera de Gegé tuvo una curva con forma descendente. Claro que ella lo eligió así: “Puedo dejar a Helena un día con el padre, pero no me da para abandonarla una semana. Elegí que en mi vida primero está mi hija y después mi trabajo”.

–¿Te costó mucho hacerte cargo de la casa?
–No, porque cuando era soltera era muy ordenada, más que ahora. Hoy no puedo decirle a Helena: “No juegues porque ya ordené”. No me pongo esquizofrénica de lavarle los juguetes cinco veces con lavandina, ni cuando pinta todo el cuarto con crayones. Si yo dejo un vaso en la mesa ratona no me puedo enojar porque la enana lo tire: es una beba de dos años.

–Desde afuera uno cree que tu madre las impulsó a vos y a tu hermana a esta carrera. En cambio, en tu caso preferís que Helena no participe de las fotos. ¿Es una forma de preservarla?
–La llevo a desfiles infantiles porque se divierte, pero no la mezclaría en una nota mía, ni en fotos sexys. No me interesa vender a través de ella. Sinceramente, mamá nunca nos impulsó. Para nosotros era un juego. De hecho, yo he plantado comerciales porque no me gustaba un vestido, y nunca me presionaron. Mamá viajó con Nicole hasta los 17 años, siempre se hizo cargo.

–¿Y tu caso cómo fue?
–A mí me parecía un embole ser famosa, porque veía que Nicole iba a un shopping y todo el mundo la miraba. Quería ir a un boliche, tomar alcohol y que nadie me rompiera la paciencia. No sé... Por ahí te emborrachabas y todo el mundo opinaba.

–¿Sentís que para la gente hace rato que sos Geraldine y no la “hermana de Nicole”?
–¿Te parece que no sigo siendo “la hermana de”? Pero nunca me jodió; al contrario, lo agradezco, porque me acortó el camino. Hay chicas que les cuesta años que vengan las revistas a hacerles notas, y yo eso siempre lo tuve servido en bandeja. Cuando decidí usarlo lo hice. Entonces, no puedo quejarme de ser la hermana de Nicole.

–Dicen que después de un tiempo ustedes se amigaron. El 31 de octubre cumplió años... ¿La llamaste?
–Sí, la llamé. Estamos hablando bastante. Venimos mejorando nuestras relaciones. Nos amigamos. No puedo decir que una o la otra cedió. Está todo bien, no hace falta aclarar mucho más. Las dos somos bastante cabeza dura, pero cuando las cosas tienen que darse, por suerte se dan.

–¿Y es cierto que vas a ser tía?
–Me encantaría, pero no sé nada. ¡Si fuera cierto, me hubiera enterado! ¿Qué más lindo que un primito para Helena? En algo me anticipé a mi hermana, ¿viste?

Gegé explotará sus 95-60-90 en el teatro Lido de Mar del Plata. La temporada empieza el 28 de diciembre. Ella sueña con brillar en el escenario y escaparle a los escándalos: “<i>Está todo muy zarpado. Con tal de aparecer, algunas hacen y dicen cualquier cosa</i>”, dice.

Gegé explotará sus 95-60-90 en el teatro Lido de Mar del Plata. La temporada empieza el 28 de diciembre. Ella sueña con brillar en el escenario y escaparle a los escándalos: “Está todo muy zarpado. Con tal de aparecer, algunas hacen y dicen cualquier cosa”, dice.

“<i>De chica me parecía un embole ser famosa como Nicole, ir a un shopping y que todo el mundo me mire. Yo quería ir a un boliche, tomar alcohol y que nadie me rompiera la paciencia</i>”.

De chica me parecía un embole ser famosa como Nicole, ir a un shopping y que todo el mundo me mire. Yo quería ir a un boliche, tomar alcohol y que nadie me rompiera la paciencia”.

“<i>Mamá nunca nos impulsó al trabajo. Para nosotros era un juego. De hecho, yo he plantado comerciales porque no me gustaba un vestido, y nunca me presionaron</i>”.

Mamá nunca nos impulsó al trabajo. Para nosotros era un juego. De hecho, yo he plantado comerciales porque no me gustaba un vestido, y nunca me presionaron”.

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