“Desde el jardín de infantes me hacían ‘bowling’, me decían fea y negrita” – GENTE Online
 

“Desde el jardín de infantes me hacían ‘bowling’, me decían fea y negrita”

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Vicky Xipolitaquis (28) debutó en Bailando y recibió duras críticas del jurado por su escasa destreza en el baile. Terminó yendo a sentencia, la salvaron, y pasó a la segunda ronda. Nacha Guevara y Marcelo Polino la calificaron con un 1 y un 2, respectivamente. Ella se quejó al mismísimo Marcelo Tinelli: “Me están haciendo ‘bowling’” –queriendo referirse al bullying–. Esa definición, que le salió espontánea, terminó haciéndose popular y hasta llegó a trascender a través de las redes sociales a páginas de internet extranjeras –Perú, Paraguay y España– que reflejaron la ya célebre frase. Tanto es así que la rubia ya piensa en patentarla. Sí, Argentina, país generoso…

–¿Alguna vez te hicieron bullying en la escuela?
–Sí, desde el jardín de infantes, me decían “fea” y “negrita”. Tenía que desplegar todo mi histrionismo para ser alguien. En cambio mi hermana siempre fue hermosa y rubia. Steffi (29) se dedicaba a estudiar, entonces todos los profesores me comparaban peyorativamente con ella.

–¿Eras tan mala alumna?
–No, la única que me puso un 1 en mi vida fue Nacha Guevara, porque en la escuela mis profes, aunque no supiera la lección, me aprobaban por simpática. Siempre hacía los mejores machetes, no me gustaba estudiar. Igual, la única materia que me llevé fue matemáticas, y en séptimo grado. Pero aprobé en diciembre con un 7. Después llegué hasta tercer año de Administración de Empresas en la UADE, y dejé por las plumas.

–¿Alguna vez fuiste abanderada?
–Sí, en jardín de infantes. Luego tuve la fantasía pero jamás se me dio, no era una comelibros, más bien la rebelde de la clase, como los patitos feos de la canción de Nacha.

–Contame rebeldías que concretaste.
–¡Muchas! Mi familia me quería matar todos los meses. A los cuatro años me llevaba las llaves de la camioneta de mi papá y se las escondía en el jardín de infantes para que viniera a verme y jugara conmigo a buscarlas. A los cinco, mezclaba el veneno para ratas con caramelos, y se los daba a mis primos en las fiestas. Fui como Yiya Murano, pero el chiste terminó con los chicos en la guardia de un hospital. Recuerdo también que mi hermana tenía un perro blanco, pero quería un dálmata; entonces agarré témpera y le pinté manchas negras: se puso a llorar porque era trucho. El colmo fue cuando mordí una tortuga creyendo que era un alfajor, y me hizo pis en la boca. Durante la adolescencia las rebeldías se volvieron más pesadas…

–¿Cuál fue la más terrible?
–Fue una pesadilla para mi vida. Mi hermana se quería hacer vegetariana, entonces para redoblar la apuesta y llamar la atención, dejé de comer. Y entré sin querer en una anorexia terrible. Llegué a pesar 35 kilos. En casa se asustaron cuando deje de menstruar, no me podía parar de la cama.

–Pero estabas mal... ¿Tus padres no se daban cuenta de lo que te pasaba?
–Sí, pero no se daban cuenta que yo después de comer me provocaba vómitos. A veces metía excusas a la hora de cenar, porque para mí era un horror pensar que tenía que comer, sólo tomaba litros de agua. Mis padres, con su amor incondicional y el apoyo de profesionales, me ayudaron a salir. Hoy estoy bien, me encanta comer de todo.

–¿Era necesario maltratarte tanto?
–Cuando era chica me sentía fea, y lo único que quería era verme linda y sentirme deseada. Para la gente éramos las Urracas, pero hace rato nos convertimos en diosas. Ahora me siento una Barbie, y a los hombres los elijo yo, antes no me daban bola.

–¿Cómo una mujer como vos puede estar solita?
–Estoy sola porque ya no hay hombres remadores, que peleen por el amor de una mujer. Además, ya no se animan a estar con las mujeres que tenemos champagne en las venas…

–¿Es verdad que te sentiste maltratada por Nacha porque te puso un 1?
–Me dolió, aunque Nacha no tiene nada que ver. Es verdad que no soy virtuosa en el baile, pero llevé alegría a la pista. Y sin querer me la agarré con ella porque venía sintiéndome despreciada desde que empezó la temporada de verano por la directora de la obra en la que estaba (N de la R: Carmen Barbieri). No acepto más maltrato en el ámbito de trabajo. Después de bailar le pedí disculpas a Nacha.

–¿Estás insinuando que en Brillantísima te maltrataban?
–La producción de Javier Faroni siempre se portó muy bien conmigo y mi hermana. Pero la directora de Brillantísima lo único que sabe es maltratar, y no sólo con las palabras.

–¿Por qué no te fuiste antes?
–Porque soy profesional y encontré el apoyo de Moria, que me ayudó y me daba fuerzas para que no baje los brazos. En un momento sentí que el maltrato era parte del show: esa mujer estaba atacada con todos. No se bancó tener a Moria como compañera y comenzaron los conflictos dentro del elenco. Ahora esa obra va a ser oscurísima, vamos a ver cómo hacen para cortar tickets.

–Carmen Barbieri dice que vos manejas a Moria Casan.
–No, Moría me maneja a mí, es mi representante, mi amiga, mi consejera. Yo la amo como figura, la admiro y la respeto. Y eso a ella le revienta, lo lamento…

En la escuela tenía buenas notas, pero no estudiaba y vivía copiándose. Estudió hasta tercer año Administración de Empresas en la UADE, pero dejó la carrera porque soñaba con subirse a las tablas.

En la escuela tenía buenas notas, pero no estudiaba y vivía copiándose. Estudió hasta tercer año Administración de Empresas en la UADE, pero dejó la carrera porque soñaba con subirse a las tablas.

Estudió en la escuela Juan Ramón Jiménez de Lanús, pero no sabía quién escribió Platero y yo. Tampoco supo a qué animal se refería cuando redactó: “Es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón”. Pensó que describía a un mono.

Estudió en la escuela Juan Ramón Jiménez de Lanús, pero no sabía quién escribió Platero y yo. Tampoco supo a qué animal se refería cuando redactó: “Es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón”. Pensó que describía a un mono.

La producción de fotos se realizó en el Uriarte School de Palermo, y Vicky quiso hacerse una foto con la bandera. <i>“Es la única vez que voy a volver a llevarla”</i>, remató con humor.

La producción de fotos se realizó en el Uriarte School de Palermo, y Vicky quiso hacerse una foto con la bandera. “Es la única vez que voy a volver a llevarla”, remató con humor.

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