Desafortunado en el juego, afortunados en el amor – GENTE Online
 

Desafortunado en el juego, afortunados en el amor

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Definitivamente, Marcela Kloosterboer (24) es la única que puede hacerlo sonreír. Incluso después de que la semana pasada recibiera un nuevo golpe en los courts. Por eso Gastón Gaudio (28) decidió pedir un recreo a sus lamentos 2007 y disfrutar de cuatro días de nieve en Bariloche, junto a su novia y un grupo de amigos, con quienes se alojó en una cabaña a pocos kilómetros de la base del cerro Catedral.

El programa fue la excusa perfecta para estar juntos antes de que ella tenga que permanecer un mes en Santa Cruz para filmar una nueva película, coproducida por la Argentina, Venezuela y España, que se llamará Un lugar lejano. “No creo que Gastón me venga a ver, porque debe seguir jugando”, había anunciado la actriz a GENTE.

Una excelente nevada les preparó las pistas y pisaron Bariloche el jueves 9 de agosto. Tuvieron un contratiempo: el viernes por la mañana desbarrancaron con la camioneta cuando circulaban por el llamado Camino Viejo que llega a la base del Catedral. Sin embargo, un amigo de la pareja aseguró que “no fue nada serio y que tomaron el incidente con humor”. A la una de la tarde pudieron completar el programa: primero el ascenso, juntos en la silla séxtuple, y después, cada uno por su lado. Ella fue con sus esquíes por las laderas más arriesgadas y él aprovechó la experiencia de varios de sus amigos para mejorar su técnica en snowboard.

Allí se lo vio disfrutar mucho más que en la cancha de polvo de ladrillo de San Marino, donde el 7 de agosto sucumbió frente al italiano Federico Luzzi (111 en el ranking mundial). Esa nueva derrota en la primera rueda de un Challenger (torneo de categoría inferior al circuito ATP), es otro eslabón en la caída libre de Gaudio durante el 2007: marcó su duodécima eliminación en primera ronda de la temporada. Después de eso, el protegido de Franco Davín abandonó el calor italiano y volvió a Buenos Aires, aunque no llegó a desarmar las valijas: organizó el viaje con Marcela a Bariloche.

Además de su golpe de revés a una mano –que está entre los mejores del mundo–, Gaudio puede desafiar su creatividad con el freestyling, aunque, obvio, sufrió algún que otro piletazo (caída fuerte). Ella puede mostrar su talento y belleza no sólo en la pantalla: una vez más, confirmó que es certera con los movimientos ondulantes que exige el esquí. A las 15:30 se reunieron en la Cabaña 1.600, en la estación superior de la silla séxtuple. El frío arreciaba y decidieron combatirlo con un exquisito goulash, saborizado con mimos y miradas cómplices. Tuvieron que despedirse el sábado 11, cuando ella partió hacia Buenos Aires. El lo hizo un día después.

Me gustaría que mis hijos me vieran jugar”, dijo el Gato hace algunas semanas, frase a la que ella retrucó: “Aún no está en mi agenda ser madre”. No obstante, es evidente que Kloosterboer es la única capaz de equilibrar la dubitativa balanza del tenista, alejado de la gloria de Roland Garros 2004 y de aquel merecido quinto puesto en el ranking mundial (hoy es el número 150) que ostentaba hace apenas un par de temporadas. De todos modos, nadie duda de que Gastón podrá volver a los primeros planos, talento no le falta al único argentino que ganó un Grand Slam después de Guillermo Vilas. Si bien ya puede demostrar muchas destrezas con la tabla, Gaudio sigue los consejos de sus amigos para perfeccionar su técnica de snowboard.

Si bien ya puede demostrar muchas destrezas con la tabla, Gaudio sigue los consejos de sus amigos para perfeccionar su técnica de snowboard.

Mimos contra el frío. Al mediodía ascendieron juntos el cerro Catedral con la silla séxtuple. Y se ayudaron con los necesarios abrigos para combatir los 18 grados bajo cero.

Mimos contra el frío. Al mediodía ascendieron juntos el cerro Catedral con la silla séxtuple. Y se ayudaron con los necesarios abrigos para combatir los 18 grados bajo cero.

Mientras Marcela disfrutaba sola del esquí, Gastón se deslizaba por las pendientes con su tabla de snowboard. A media tarde se reunieron para comer e intercambiar sonrisas.

Mientras Marcela disfrutaba sola del esquí, Gastón se deslizaba por las pendientes con su tabla de snowboard. A media tarde se reunieron para comer e intercambiar sonrisas.

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