“Dejé todo por amor, y estoy plena y feliz” – GENTE Online
 

“Dejé todo por amor, y estoy plena y feliz”

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Pero lo dijiste o no?
–Uy, sí... (se sonroja) Es cierto... ¡me hago cargo!

–¿Podrías repetir esa fantástica presentación?
–Okay, ganaste: no soy ni la más linda ni la más sexy, pero sí la chica que a cualquiera le gustaría presentarles a sus padres.

¿Quién puede permanecer imperturbable ante un autorretrato tan delicioso? La irreverente diosa subida a un póster hot. La chica de barrio (mendocina de origen), con corazón xeneize y aire popular. Una de las sorpresas del vertiginoso ShowMatch. Y quien, en el escenario de un teatro, supo ver su nombre al lado del calificativo “Revelación” en aquella temporada de comedia junto a Adrián Suar, como parte del elenco de La cena de los tontos.

Esa y todas es Sabrina Rojas (30). Ella lo sabe y lo disfruta: juega como pocas sobre ese tapiz de claroscuros con una seguridad que intimida. También, y no de modo secundario, estamos frente a la afortunada mujer –según el clamor femenino– que conquistó a Luciano Castro (35). El romance nació el último verano, cuando compartían guión y complicidades en la versión Teatral de Valientes, en Mar del Plata.

La historia, ya conocida, cuenta que el flechazo fue tal que nuestra heroína, eludiendo las medias tintas, dejó una relación de seis años (con el empresario Juan Pablo Inigizian) para sucumbir en los brazos del reo galán, con quien ya convive (en el caserón de él, en Olivos) desde hace tres meses.

Invitada por Personal a Cerro Catedral, Sabri aprovechó un parate en los ensayos de Bailando por un sueño (prepara su performance en el desafío Ritmos latinos) para vivir unos días de esquí y relax al pie de la montaña. En ese exclusivo marco natural que brinda el paisaje de Bariloche, se confesó ante GENTE.

–Contaste públicamente que te mudaste con Luciano Castro. Pregunta genérica: ¿es fácil convivir con vos?
–¡Es re fácil! Es lindo vivir conmigo. Tengo buen humor, soy silenciosa, me gusta tener mi momento sola, tranqui, leyendo o limpiando.

–¿Nunca te levantás de mal humor?
–Al contrario. Me gusta charlar, tomar unos mates, ver las noticias... Soy muy copada, ja ja. Tengo una sola manía: soy fanática del vestidor. ¿Viste esa publicidad de cerveza que las chicas entran a un vestidor espectacular? Soy así. Tengo esa obsesión. Ahora me tuve que volver a armar el mío.

–¿Estás negociando perchas y cajones?
–Sí, ja ja. Me estoy acomodando. ¡Hay mucha ropa de los dos lados!

–Dejaste de convivir con tu ex para volver a apostar enseguida por la convivencia. ¿Es difícil empezar de cero?
–No. Yo sueño con una familia, la deseo. A veces uno se toma tiempo, va a tientas... Y cuando te das cuenta, pasaron seis años y el amor se terminó. Hoy prefiero no esperar, jugármela de una. Voy al todo.

–¿Y cómo fue la iniciativa? Digo, me imagino el jingle “un día Sabrina dejó el cepillo de dientes en casa de Castro...”.
–¡Qué mala! Fue un poco intempestivo, sí. Porque yo tenía mi casa, pero la tuve que poner en venta tras mi separación. Pero no me metí de prepo. Soy muy respetuosa en esas cosas y no voy a donde no me invitan. Hasta que no me dicen que deje algo, yo llevo y traigo mi bolsito...

–Luciano es actor y genera un fanatismo muy fuerte en las mujeres. ¿Cómo manejás los celos?
–Les huyo. La verdad es que siempre evité enamorarme de alguien que laburara de lo mismo que yo, pero cuando te pasa, ¡te pasa! Hoy lo que hago es evitar ver cosas que quizá me generen alguna inseguridad. Es su trabajo y punto, como yo tengo el mío. Nosotros casi no hablamos de trabajo, obviamos la parte incómoda.

–Hablemos cosas de mujeres... ¿Qué película de amor te hace llorar?
–Uy, soy muy llorona. La vida es bella me mató. Ghost, la sombra del amor la vi diez veces y en todas lloré. Nothing Hill me gustó: me hago la película de que soy la protagonista y me pasa todo a mí, ja ja. Soy romántica.

–Revisé el archivo y dijiste que querías ser madre a los 30. ¿El sueño está cerca?
–Lo planifico desde que tengo uso de razón. Los 30 me encontraron con muchos cambios inesperados, así que voy a tener que postergarlo un poco. No te voy a negar que sueño con una pareja como la de mis viejos (Agustín y Coca), que tienen 70 años y siguen juntos y felices. Yo quiero que me amen así, y hoy me siento completa, plena y feliz.

–¿Ganas de casarte?
–No. Por lo único que lo haría es para darles el gusto a mis viejos, pero para mí no cambia la pareja. Lo que hay que pensar mucho es con quién tener un hijo; todo lo demás es relativo. El vestido de novia y la fiesta carísima no me enganchan. Prefiero hacerme un súper viaje.

–¿Qué es lo más loco que hiciste por amor?
–Tomé decisiones fuertes y drásticas. Me la jugué en cosas que muchos no tendrían el coraje suficiente. Cuando siento que algo es verdadero, no me importa nada. Dejo todo por amor.

–Como ahora: incluso un vestidor precioso.
–¡Claro! ¡Y eso que estaba tan lindo! (sonríe) Pero, bueno... No soy fácil para enamorarme ni para que me guste alguien. No me cautivan así nomás. Por eso, cuando me pasa lo sigo ciegamente.

–¿Jugamos al verdadero o falso?
–Dale.

–¿El baile del caño te va a traer problemas en tu casa?
–¡Ni! No es lo que más le gusta, pero él respeta mucho mi trabajo... y no le queda otra. No me va a mirar cuando bailo, y haremos de cuenta que nunca pasó.

–¿Los hombres no se meten con vos por miedo a Luciano?
–Hummm. No sé qué responderte. Hay más respeto, es verdad. Ya nadie me encara: saben que estoy ocupada. Imaginate que muchos deben pensar: “Si está con Luciano Castro, no me va a dar bola a mí”. Perdí el encanto, ja ja.

–Ultima: ¿Luciano es tan malhumorado como parece?
–¡Falso! Es un hombre muy imponente, nada más. Tiene su carácter y se sabe hacer respetar. Me gusta que sea así. Esa cosa masculina, desprolija, rea y familiera que tiene, a mí me mata de amor.

“Si sos una chica linda, tenés que dar pruebas constantemente. A las sexys les apuntan con prejuicio, y quizá hay actrices más serias que hacen una vida mucho más desprolija”, se defiende Rojas.

“Si sos una chica linda, tenés que dar pruebas constantemente. A las sexys les apuntan con prejuicio, y quizá hay actrices más serias que hacen una vida mucho más desprolija”, se defiende Rojas.

Con una carrera ascendente, el verano 2010 la sorprendió formando parte del elenco de Valientes en su versión teatral marplatense. Y junto al boom sobre el escenario, ella vivió su propio “bum” al corazón, enamorándose del ex pelilargo. <i>“Me gusta que sea relajado y familiero. Para mí es fundamental el humor, morirnos de risa juntos”</i>, cuenta Sabrina.

Con una carrera ascendente, el verano 2010 la sorprendió formando parte del elenco de Valientes en su versión teatral marplatense. Y junto al boom sobre el escenario, ella vivió su propio “bum” al corazón, enamorándose del ex pelilargo. “Me gusta que sea relajado y familiero. Para mí es fundamental el humor, morirnos de risa juntos”, cuenta Sabrina.

“Luciano tiene su carácter y sabe hacerse respetar. Esa cosa masculina, desprolija, rea y familiera que tiene, a mí me mata de amor”.

“Luciano tiene su carácter y sabe hacerse respetar. Esa cosa masculina, desprolija, rea y familiera que tiene, a mí me mata de amor”.

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