“De nacer en la Argentina, me hubiese gustado ser futbolista” – GENTE Online
 

“De nacer en la Argentina, me hubiese gustado ser futbolista”

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Cuchichea acerca de cierta cuestión laboral que no comprendemos con una asistente de su sello cinematográfico. Está con la espalda apoyada sobre el respaldo de su sillón negro, y los pies sobre otro sillón negro. Viste un jean, zapatillas blancas y la camiseta del Atlético Nopaleros, el club para el que ataja a lo largo de la película que viene a presentar en el Sheraton Centro Histórico del Distrito Federal. Parece un tanto cansado, tanto él como su metro setenta y ocho.

“¿Agotado?”, rompemos el hielo. “Un poquito... Siéntate, por favor. ¿Bebes algo?”, consulta Diego Luna Alexander (azteca del 29 de diciembre de 1979), extendiendo su brazo derecho hacia la mesa cargada de gaseosas, jugos, café, leche, agua caliente y gran variedad de tés. “No, gracias”, le contestamos. “Coméntame, ¿de qué platicamos?”, pregunta. “Bueno... Podríamos hablar de sus casi tres décadas de edad; de su carrera de actor, que raya los veintiséis años; de su trayectoria de productor, que ronda los cinco, o de su rol de director, tarea que desarrolla desde hace siete temporadas. Podríamos hablar de sus participaciones actuales dentro de la obra El buen canario, a las órdenes de John Malkovich y del filme Milk, en compañía de Sean Penn. También, de su condición de marido de Camila Sodi (22), desde el 5 de febrero último –pocos meses después de haber pasado una luna de miel adelantada en Ushuaia y El Calafate– , y de padre de Jerónimo, nacido el 12 de agosto. Incluso, de su reciente estreno de Rudo y Cursi, motivo por el que llegamos hasta aquí”, explicamos. “Espera –nos interrumpe–. Tú quieres charlar de otra cosa. Tu quieres charlar de... fútbol”, lanza certero. “¿Cómo lo sabe?”. “Eres argentino, en la rueda de prensa acaban de obsequiarme una foto de Maradona con la Copa del Mundo y me llamo Diego. Andale, enciende el grabador..”, acepta.

–Supongo que el nombre con que lo bautizaron, por contemporaneidad, resultó casual.
–Tal cual. Admiro a Maradona, obvio. Igual, tampoco diré que mis padres me pusieron Diego por el Diez. ¡Qué historia maravillosa!

–¿La interpretaría?
–Nooooo. Claro que no.

–¿Ni siquiera en una cinta de Carlos Cuarón, su director en Rudo y Cursi, donde interpreta al arquero Beto El Rudo Verdusco?
–Ni siquiera. ¿Se estrenará el jueves 8 de enero en tu nación, no...? Nadie podría interpretar a Maradona como se interpreta él cada día. Además, para transitar sus vivencias habría que esperar unas cuatro décadas. Le queda bastante tela por cortar. ¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla, brother! Hasta integró la plantilla del Boca.

–Perdón, ¿comulga con la religión xeneize?
–Acaban de ganar el Torneo Apertura, ¿cierto? Adoraba al Boca Juniors. Adoraba, en pasado...

–Stop. Grave definición. ¿Qué sucedió?
–Creo que para tener tanto, les falta muuuuuucho. Observé cómo se comportaron contra el Cruz Azul, contra las Chivas, contra mi combinado preferido, Los Pumas. Martín Palermo haciendo escenas, el técnico –¿Benítez se llamaba?– escupiendo a un rival... Demasiado bajo para un team de tan alta calidad. Me deprimió un poco. Quizá los idealizaba. En realidad, siento que el mayor demonio de ustedes son ustedes mismos. Con el talento y los recursos que poseen deberían ser una potencia en individualidades y también en títulos.

–¿Se refiere al Seleccionado?
–Exacto. Atentos a que asumió Maradona, necesitarían armarse de aquello que lo convirtió a él en grande y pensar a nivel equipo. Hay arrogancia. El no pensaba en el equipo de enfrente. Por eso nadie lo paraba. Ocurre que ahorita no pueden pensar como Maradona, porque él hubo y habrá uno. Falta humildad. Nadie es el mejor antes de que corra el reloj.

–Brava denuncia, Luna. Respóndanos directo al corazón: ¿Argentina versus Brasil?
–Ufff.

–¿Sabe que de su declaración, y no se enoje, depende si nos levantamos o continuamos aquí...?
–(Risas). Entonces, Argentina (carcajada). Los prefiero, y no sólo en balompié. Lo único que no me gusta es que se encuentren tan lejos. Se come increíble allí, hay una juventud politizada, una sociedad despierta, una excelente literatura y música, y notable nivel cultural. Unicamente les faltan un par de Copas del Mundo. Sin embargo, en el fútbol... No puede ser... Cuando yo veo planteles como el blanquiceleste, con un notable nivel técnico, con un Maxi Rodríguez que puede clavar un pelotazo y dejarnos a los mexicanos fuera de Alemania 2006, y luego volteo y aparece mi combinado, siento una envidia y rabia plenas, ya que no optimizan lo que les tocó. “¡P... madre! ¡Con lo que poseen, podrían barrer!”, pienso. Siempre hincho por la Argentina, salvo ante mi pinche país, lógico... Adoro a Juan Román Riquelme y el fútbol de categoría.

–¿Cultiva ese fútbol?
–Admito que soy lento y medio tronco con los pies, si bien me he ganado una vieja fama de goleador que intento conservar. Me paro de 9. A veces bajo al centro, por mi escasa habilidad y porque cubro duro la bola.

–Disculpe, en Rudo y Cursi lo mandaron al arco...
–Terrible. De ninguna manera volveré a agarrar los guantes. Los porteros impiden lo bello del fútbol, el gol. Por otro lado, si tus compañeros juegan bárbaro, tú no juegas. Los arqueros son estrellas cuando se juega feo.

–¿Le hubiese gustado trabajar de futbolista?
–En mi tierra, no. Aquí se celebra todo menos el fútbol: el negocio, las promociones, el traspaso, la venta de patrocinios. Sí en el tuyo; ahí se celebra el fútbol bonito.

–¿Y de nacer en la Argentina?
–Seguro. Aunque sigue doliéndome lo del Boca. Si hinchara por Chacarita o el Racing Club de mi amigo Guillermo Francella, carecería de tamaño problema. Mi rompimiento fue con el Boca.

–¿Hay posibilidad de reconciliación?
–Mmmm...

–¿Existe riesgo de que se cruce a River?
–Ah, no... Eso no. Dolor sí, traición nunca.

–¿Pero si el pequeño Jerónimo le sale futbolista en lugar de actor?
–Lo voy a sacar de México a cómo dé lugar.

–¿Manejará la pelota mejor el hijo de Rudo, Diego, o el de Cursi, García Bernal?
–Supongo que se reiterará el patrón paterno. Y entre Gael y quien conversa contigo, pues confesémoslo, el más sólido, pelota en pie, es quien conversa contigo. Diego con su amigo Gael García Bernal, en la cancha cinematográfica.

Diego con su amigo Gael García Bernal, en la cancha cinematográfica.

Diego personifica a Beto El Rudo Verdusco, arquero del Atlético Nopaleros, y Gael a su hermano, Tato El Cursi Verdusco, delantero del prestigioso Deportivo Amaranto. El manager de ambos –un típico chanta argentino–, Guillermo Francella. ¿Quién mejor?

Diego personifica a Beto El Rudo Verdusco, arquero del Atlético Nopaleros, y Gael a su hermano, Tato El Cursi Verdusco, delantero del prestigioso Deportivo Amaranto. El manager de ambos –un típico chanta argentino–, Guillermo Francella. ¿Quién mejor?

Diego se casó en febrero de 2008 con Camila Sodi –también actriz– y fueron padres de Jerónimo en agosto.

Diego se casó en febrero de 2008 con Camila Sodi –también actriz– y fueron padres de Jerónimo en agosto.

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