De la denuncia al femicidio: «Es tanta la violencia que la persona no puede darse cuenta de lo que está sufriendo» – GENTE Online
 

De la denuncia al femicidio: "Es tanta la violencia que la persona no puede darse cuenta de lo que está sufriendo"

Mientras muchos señalan la falta de respuestas del Estado ante un problema tan grave como la violencia de género, quienes trabajan a diario atendiendo a las víctimas explican las dificultades con las que se enfrentan para dar soluciones en un tema tan delicado, y que pone en juego diversos actores. 

"Llegamos a recibir 70 denuncias diarias", dice Gabriela G., que es trabajadora social y desde hace 22 años trabaja en un juzgado de familia. Detrás de cada denuncia hay una historia, una realidad a la que urge atender. Y ahí surge la preocupación por no llegar a atender cada caso en la profundidad que le gustaría y que las herramientas disponibles no alcancen para acabar con la violencia.

-¿Cómo llega a la Justicia un caso de violencia de género?

En un 85% de los casos las denuncias por violencia doméstica llegan a la Justicia por una denuncia policial. También puede ser una denuncia en fiscalía si se considera que aparte de un delito que puede tratar un juzgado de familia hay un delito penal. En el 90% de los casos lo hay. Pero la fiscalía no hace mucho más que una investigación penal, que tenga que ver con un delito, podría tomar otras medidas, pero se lo deriva a FamiliaSi llega una persona directamente al juzgado se le toma un acta en el juzgado y se acciona como si hubiera una denuncia policial.

-¿Cuánto tarda la denuncia en tomar curso y qué puede demorar la respuesta de la Justicia?

-Cada caso que llega al juzgado pasa al equipo técnico que tiene psiquiatra, psicólogo y trabajador social. Se realiza una entrevista a la persona, que debería ser más profunda de lo que es, pero el cúmulo de violencias es altísimo, llega a haber 70 diarias.

Muchas mujeres que finalmente se animan a denunciar quedan desprotegidas desde el punto de vista económico, alimentario y hasta de vivienda.

Gabriela G.

-Una vez recibida la denuncia, ¿qué respuestas puede dar el Estado a la persona que es víctima de violencia?

-La respuesta del Estado depende de la gravedad de la denuncia. En el 90% de los casos se trata de un perímetro de no acercamiento. La mayoría de casos que recibimos es el típico ex novio que no acepta que ella ya no esté en su vida entonces se le acerca, le hace problemas en el trabajo, la amenaza y demás. Muchas veces se da en forma recíproca porque el famoso círculo de violencia es una situación grave: las mujeres muchas veces no pueden desengancharse de esto. Cuando el caso es más grave hay botones antipánico que recibe la víctima o pulseras que suenan en la comisaría cuando el agresor se acerca a la víctima. Eso depende de cada municipio. A veces se demora porque hay menores y hay que entrevistarlos también para considerar el interés superior del niño.

-¿Qué otras respuestas recibe la víctima de violencia de género?

-Además, en ese mismo momento se le indican los organismos que están a su disposición de forma gratuita para su tratamiento psicológico, grupos de mujeres golpeadas y otras formas de asistencia para ayudar a la persona a tener una conciencia más clara de lo que puede hacer. Buscamos brindar herramientas para que la mujer pueda salir de esta situación. Muchas mujeres que finalmente se animan a denunciar quedan desprotegidas desde el punto de vista económico, alimentario y hasta de vivienda. Aparte de las defensorías generales, muchos municipios tienen espacios gratuitos de asesoramiento

-El femicidio, especialmente cuando hay denuncias previas, ¿está marcando que el Estado llega tarde?

-Difícilmente se puede hablar de que un juzgado de familia llega tarde. Cuando la persona denuncia siempre se toma una medida. Es muy raro que alguien diga “no te doy nada”. Lo mínimo es una previsión de acercamiento que es una medida que se da por lo menos por el término de 90 días en los que el agresor tiene prohibido acercarse a 300 metros de la persona en cualquier lugar donde se encuentre. A eso se le agrega que si la persona lo pide y hay un temor -o no lo pide y el equipo técnico entiende que es necesario- se le da un botón antipánico que está comunicado con la comisaría o si es más grave la situación se pone pulsera.

Cuando una persona, un asesino, está decidida a matar, finalmente lo logra.

Gabriela G.

Muchas veces en esta vorágine puede ser que la persona no lo pida porque es alguien que está vulnerado en sus derechos, es tanta la violencia psicológica que sufre que no puede ni siquiera reflexionar y darse cuenta del nivel de violencia que está sufriendo. Por eso hacemos hincapié en que las mujeres participen en los grupos y puedan sumergirse en esta situación para evaluar ellas mismas la gravedad a la que están expuestas. Hay chicas como Úrsula que tienen otra visión y pueden decir como ella decía: “Me va a matar”, pero hay otras que estaban acostumbradas a normalizar ciertas conductas que hoy ya no son “normales”. 

Muchas veces hay situaciones en las que aunque la Justicia haya intervenido son inmanejables. Aparte de ser un asesino y un homicida la persona tiene una enfermedad patológica que no tiene ningún límite. Como ejemplo, puedo citar que en un juzgado en Lomas de Zamora o en un lugar similar, cuando recién comenzaba la ley de violencia y quizás no estaba tan procesado en la sociedad, un señor se acercó al juzgado, sacó el revólver y la mató de un tiro con personal policial adelante. Cuando una persona, un asesino, está decidida a matar, finalmente lo logra. Creo fervientemente que hay que seguir trabajando en esto y buscar otras alternativas y respuestas. Úrsula tenía una medida vigente. Cuando hay una decisión tomada sólo la víctima haciendo un trabajo profundo puede de alguna manera cuidarse.

-Muchas mujeres, víctimas de violencia, aseguran que el Estado recién considera que es violencia cuando la víctima aparece en una zanja...

-Lamentablemente, es verdad. Para la Justicia penal no es violencia hasta que no la mata. Diferencio de la justicia de familia que da respuestas que, claramente, no alcanzan. Es fundamental hablar de la importancia de que la justicia de Familia -que tiene las manos un poco más atadas que la justicia penal- pueda trabajar en relación más directa con la justicia penal. La justicia familiar no puede meter preso a nadie. Y la justicia penal sólo interviene cuando ya la mataron, como el caso de Úrsula. Cuando hay una situación de gravedad y se denuncia que el agresor no está cumpliendo con lo dictaminado por el juez de familia difícilmente se haga algo porque todavía no ocurrió un hecho. Hay un vacío en la protección que puede dar un juzgado de familia y la acción de la justicia penal. Es el "mientras tanto", cuando ocurren los episodios. La justicia penal interviene cuando hubo un intento de homicidio, por ejemplo. Pero no antes. Quizás ya había una prohibición de acercamiento, que el señor por diferentes motivos, porque no tiene miedo, sabe que la policía tarda en llegar o lo que fuera, no respeta el límite. Creo que ahí hay un vacío en el que ocurren los homicidios y los femicidios. La justicia de familia dio la medida de protección, se denuncia que el señor no está cumpliendo pero nadie acciona. La policía se pregunta: 'Lo detengo y ¿qué hago? Si todavía no hizo nada...'. Se supone que se iba a acercar y la fiscalía dice: 'No hizo nada'. Ahí es donde ocurren los femicidios.


Para denunciar violencia de género podés comunicarte de manera gratuita las 24 horas del día, los 365 días del año, a través de un llamado al 144, por WhatsApp al +5491127716463, por mail a linea144@mingeneros.gob.ar o descargando la app.


 

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