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Cuatro shows, días de gym, noches de Malbec

Cuatro shows, días de gym, noches de Malbec

Redacción Gente

Su Majestad –la soberana indiscutida del pop– está entre nosotros. Desembarcó en Aeroparque el primer lunes de diciembre. Vestía jogging violeta y anteojos oscuros. No pasó por Aduana ni hizo Migraciones. Ahora, hasta el miércoles 10 de diciembre, se aloja en La Mansión del Four Seasons, junto a sus tres hijos y su numerosa corte (que incluye guardaespaldas, bailarines, maestros de grado y un chef francés). Sólo sale de noche, para ofrecer sus conciertos en el estadio Monumental o comer en algún coqueto restaurante. Siempre lejos de los reporteros gráficos, que hacen lo imposible por un retrato suyo. Lleva un rosario chino en cada muñeca y una cintita roja para ahuyentar la envidia.

COMO EN CASA (ROSADA). La sede gubernamental no tiene misterios para Madonna. Allí se entrevistó con Carlos Saúl Menem en 1993 y, tres años más tarde, regresó para filmar pasajes de la Evita de Alan Parker. Ahora, el martes 2, la reina del pop llegó a la Casa de Gobierno invitada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Antes de comenzar su audiencia, el encuentro se realzó con la presencia de la franco-colombiana Ingrid Betancourt, que estuviera casi siete años en manos de las FARC. Se sabe, lo vimos: la foto de las tres mujeres juntas dio la vuelta al mundo.

Dicen, desde Casa de Gobierno, que la entrevista duró poco más de una hora. Y fue en “tono cálido”. Hablaron de la recesión en los Estados Unidos y de la esperanza que inspira Barak Obama. También conversaron sobre sus hijos y sus gustos personales. Madonna le contó su rutina de gimnasia y le confesó su pasión por los caballos. Cristina, por su parte, le habló de jardinería. Durante la entrevista, la reina del pop sólo hizo una referencia indirecta a su reciente divorcio de Guy Ritchie:

¿Hace cuánto que estás casada? –preguntó.
Treinta y tres años –contestó la Presidenta.

¿Y por qué no me cuentas cómo haces? –remató Madonna.

Al final de la entrevista prometieron volver a verse en septiembre próximo, en Nueva York, en la casa de la cantante.

INTIMIDADES DE UNA DIVA. Durante su estadía en Buenos Aires, Madonna salió muy poco de su lujosa Suite Royal en La Mansión del Four Seasons. “¿Para qué va a salir? Ahí tiene todo…”, dicen desde su equipo de producción. Y parece cierto. En una habitación contigua a su dormitorio la diva montó un gimnasio con máquinas de última generación. También tiene un salón de baile donde, cada día, repasa las coreografías de su show. La reina del pop “amanece” a las diez. Come comida orgánica y sólo toma agua mineral. Y viaja con su chef, quien le prepara su dieta macrobiótica. Cuenta con una nanny que la ayuda con sus hijos, además de los maestros que se ocupan de su educación.

En el Four Seasons el hermetismo es total. Aun pese a las evidencias (verla salir cada día rumbo a sus conciertos, por ejemplo), cuando alguien pregunta por ella la telefonista contesta: “La señora Madonna no está alojada con nosotros”. Ni siquiera los regalos enviados a la diva (incluido un costosísimo tapado de visón que le mandó una reconocida peletera) logran pasar el filtro. Hay una sola respuesta para este enigma: la diva recorre el mundo bajo seudónimo, que cambia en cada destino. Y sólo quienes conocen ese nombre consiguen comunicarse con ella. Entonces, ¿cuál es el nombre clave de Madonna en la Argentina? Ese es uno de los secretos mejor guardados de su crew.

BAJO CUSTODIA. Tres israelíes (ex Mossad, dicen) dirigen el ejército de seguridad de la Reina del Pop. Y la acompañaron en sus breves escapadas por Buenos Aires. Después de su visita a Casa de Gobierno, Madonna fue a comer a La Cabaña, en Recoleta. Eligió salmón a la parrilla con vegetales. Y vino tinto, Angélica Zapata en su versión malbec. A mitad de la velada se sumó a su mesa Antonio de la Rúa. El sábado a la noche –por recomendación del RR.PP. Guga Pereyra–, su manager reservó mesa en El Clan, corazón de Puerto Madero. La diva volvió a elegir salmón, esta vez con ensalada de rúcula. Y repitió el Angélica Zapata. Sobre el final hizo una degustación de postres, que incluyó tiramisú, cheese cake y moelleux de chocolate. Con tarjeta de su manager, pagó 1.584 pesos.

Un detalle: durante su estadía, nunca repitió un vestido en público. Ni siquiera volvió a usar el jogging violeta con el que pisó el país. Ser la mujer más famosa del mundo tiene sus exigencias, claro. Una imagen exclusiva de GENTE: Madonna en el Salón de los Bustos, debajo de la figura del ex presidente Manuel Quintana. Fue el martes 2 , antes de su audiencia con Cristina de Kirchner, y a doce años de su última visita, cuando filmó Evita.

Una imagen exclusiva de GENTE: Madonna en el Salón de los Bustos, debajo de la figura del ex presidente Manuel Quintana. Fue el martes 2 , antes de su audiencia con Cristina de Kirchner, y a doce años de su última visita, cuando filmó Evita.

En La Cabaña, de Recoleta, comió con Antonio de la Rúa. Antes de su audiencia con Cristina de Kirchner en Casa de Gobierno saludó a la franco colombiana Ingrid Betancourt. Minutos después del encuentro, la foto ya estaba colgada en el sitio de la revista People.

En La Cabaña, de Recoleta, comió con Antonio de la Rúa. Antes de su audiencia con Cristina de Kirchner en Casa de Gobierno saludó a la franco colombiana Ingrid Betancourt. Minutos después del encuentro, la foto ya estaba colgada en el sitio de la revista People.

Lourdes María Ciccone León (12, también llamada Lola), la mayor, y David Banda (3), el menor de los tres, disfrutan de un coco en la pileta del hotel.

Lourdes María Ciccone León (12, también llamada Lola), la mayor, y David Banda (3), el menor de los tres, disfrutan de un coco en la pileta del hotel.

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