“Cuando menos lo esperaba, ¡me enamoré como una adolescente!” – GENTE Online
 

“Cuando menos lo esperaba, ¡me enamoré como una adolescente!”

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us amigos ya saben. Si pasan dos horas y Marina (39) no contesta los mensajes, “se borró; seguro que está con Martín”, dicen. “Me mandan signos de pregunta, puntos suspensivos. Están acostumbrados a que conteste al toque”, cuenta, con la risa enamorada, la menor de las hijas de Juan Carlos Calabró, mamá de Mia (4), separada desde fines del 2012 de Martín Virasoro. La panelista de Infama, promedio 9.76 como licenciada en Ciencias Políticas en la UB, con una maestría en Ciencias Políticas en el CEADE, un postgrado en Conducción Política y otra maestría en Ciencias del Estado en el CEMA. ¿Su nuevo amor? Otro Martín, pero Albrecht (45), director comercial de América, padre de tres hijos, separado hace tres años y “el chico de la sonrisa más linda del mundo”. Entonces, debido a que Marina pasó de un Martín a otro, los apellidos se vuelven imprescindibles a lo largo de toda la charla con GENTE, en su departamento de Palermo.

–Dicen que fue un flechazo.
–Lo fue. Nos encontramos en el molinete de ingreso de América. Yo lo había visto alguna vez en algún pasillo o fiesta del canal, pero no sabía quién era ni en que área trabajaba. Pero ese día, cuando me lo cruzo, le digo “¡qué sonrisa!”, porque él estaba realmente muy sonriente. Y eso que es raro que a mí me salga sonreírle a alguien que no conozco. Fue el 5 de junio. Me contestó que era su cumpleaños y por eso estaba contento. Pero nada... Quedó ahí. Entonces a los tres o cuatro días un amigo, Rodrigo Spector, productor de Infama, me dijo que Martín Albrecht había estando preguntando si yo pasaría mi teléfono, pero que no quería quedar como un lancero en los pasillos. “¿Martín Albrecht?”, dije yo, que ni sabía quién era. “El del molinete”, me dice Rodrigo. Y ahí me acordé.

–¿Te había gustado?
–Sí. Es súper guapo. Ahí empezamos.

–¿Estabas abierta al amor?
–No negada, pero tampoco estaba en la búsqueda. Diría que estaba “desenfocada”... No era un objetivo. Quería alguien con quien ir al cine y a comer, nada más. Sobre todo porque ya tengo cuestiones resueltas, como la maternidad, por ejemplo. En Martín encontré alguien que me mire y a quien mirar... Ya tengo una hija. No busco el estereotipo de familia.

–¿Salías?
–¡No! Nada. ¡Tengo casi cuarenta! Yo no salgo a ningún lado. Además, venía de muchos líos. Me había separado a fines del 2012. Encima estaba el conflicto por lo de Lanata. Cuando él me llamó le dije: “Salir conmigo es un escrache. Tengo mucha guardia periodística”. Para alguien con un perfil tan bajo como Martín ése es un tema. No lo disfruta, lo padece. Pero le pone el cuerpo porque apuesta a nuestra relación.

–¿Conoció a los Calabró?
–No. Sólo a Iliana, el otro día en el Colón. Estábamos en el palco y le dije: “¿Ves ese hombre que está ahí, enfrente, de traje oscuro y corbata plateada? Bueno... Es mi novio”. Y viste cómo es Iliana... “¡Ah! Mirá... ¡Ta lindo, ta lindo!”, me decía con su tono tan peculiar. Cuando nos íbamos nos cruzamos en la entrada, y ahí se lo presenté.

–Imagino que debe ser fuerte empezar una relación en medio de semejante momento familiar, con tu papá delicado de salud.
–Estoy desdoblada. Me tengo que repartir. Y encima el trabajo. No es tan fácil. Aunque hago sólo Infama, me lleva todo el día. No llego al canal quince minutos antes de que empiece: estoy todo el día chequeando mensajes, levantando data y recibiendo llamados.

–Instalaste el telefonito en la tele.
–No inventé nada, pero lo blanqueé. Antes, el teléfono se miraba medio de coté. Además, es importante tener amigos en el ambiente. Yo los tengo. Me paso data con Adrián Pallares, Angel de Brito, Rodrigo Lussich... Así nos ayudamos.

–Como periodista de espectáculos, ¿uno se puede desconectar o debe estar todo el día mirando el teléfono?
–Sólo dejo el celular un rato cuando voy a visitar a papá, cuando estoy con Martín o cuando juego con Mia. Si no, me cuesta. Soy horrible para desconectar y tomarme vacaciones. La verdad es que no son cosas urgentes: no se cae el mundo, no me voy a perder la primicia de que me van a dar el premio Pulitzer. Si no... ¿qué le queda a la Presidenta? Desde Infama hacemos color, polémica, escándalo y show. Recién ahora me siento periodista de espectáculos. Antes creía que estaba en el medio de prestado. Son horas de vuelo. Me gusta ser alguien que genera rebote entre los colegas, los personajes y la gente. En Infama no tenemos grandes desmentidas. Nunca recibí una carta documento por calumnias e injurias.

–¿Añorás el mundo académico?
–Por momentos sí. Sobre todo en épocas de mucha exposición y ruido. A veces extraño la paz del claustro, donde la realidad pasa por otro lado. Me gusta estudiar más que ser profesora, porque di clases de Análisis Económico y Financiero, en la cátedra de Alberto Benegas Lynch, durante cinco años. Las herramientas universitarias te ayudan. Haber leído te permite expresarte mejor. El día de mañana tal vez haga periodismo de interés general. Yo no creo que haya géneros mayores o menores. Hay periodistas de política muy poco serios, y colegas de espectáculos muy rigurosos.

–¿Mia conoce a Martín?
–No todavía.

–¿Cómo es tu relación con el papá de ella?
–Muy buena. Tenemos mucha libertad para organizarnos con la nena. Si bien respetamos el acuerdo firmado, todo se conversa, y ante las necesidades nos cubrimos. Martín Virasoro es un hombre inteligente, racional, reflexivo y padre presente, dedicado y amoroso. Gracias a Dios, porque a veces uno escucha cada cosa... Somos dos personas muy analizadas y, sobre todo, gente de bien. Eso es bueno para Mia.

–¿Tendrías más hijos?
–No. Y Martín tampoco. El ya tiene los suyos. Ese es otro punto de coincidencia para generar un noviazgo. Tenemos esa parte de la vida resuelta. Yo siempre pensé en una. Y Mia ya tiene un hermano, Matías, del lado de su papá. Con Martín Albrecht estamos en la misma sintonía. Tenemos una relación de disfrute. Deseamos lo mismo. No tener más hijos es una gran coincidencia, además de algunas otras...

–¿Cuál es el nivel de compromiso?
–Si le tengo que poner un título, somos novios, como diría Armando Manzanero. Yo estoy para él y soy su mujer. Y él, para mí, y es mi hombre. De ahí en adelante es puro amor. No tenemos tan racionalizado lo demás. Estamos haciendo camino al andar. Y estoy muy enamorada.

Marina se relaja en el living de su departamento sobre la calle Ortiz de Ocampo. ¿Su cuerpazo? Quince años de gimnasio y sólo una cirugía de lolas.

Marina se relaja en el living de su departamento sobre la calle Ortiz de Ocampo. ¿Su cuerpazo? Quince años de gimnasio y sólo una cirugía de lolas.

Con Martín Albrecht –separado y padre de tres hijos– en el Colón, tras la entrega del Martín Fierro homenaje a Juan Carlos Calabró. Antes de la foto se lo había presentado a su hermana Iliana.

Con Martín Albrecht –separado y padre de tres hijos– en el Colón, tras la entrega del Martín Fierro homenaje a Juan Carlos Calabró. Antes de la foto se lo había presentado a su hermana Iliana.

“Sólo dejo el teléfono un rato cuando voy a visitar a papá, cuando estoy con Martín o cuando juego con Mia... Sé que no me voy a perder la primicia de que me van a dar el premio Pulitzer, pero me cuesta desconectarme”

“Sólo dejo el teléfono un rato cuando voy a visitar a papá, cuando estoy con Martín o cuando juego con Mia... Sé que no me voy a perder la primicia de que me van a dar el premio Pulitzer, pero me cuesta desconectarme”

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