, le dijeron. Aquí cuenta su enfrentamiento con la muerte, explica el encuentro con su flamante ex esposa y -por supuesto- desgrana fortísimas declaraciones políticas." /> »Cuando me dijeron que tenía cáncer no pensé en la muerte» – GENTE Online
 

''Cuando me dijeron que tenía cáncer no pensé en la muerte''

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¡Subí, Alfredo!

La voz llega desde el dormitorio, que está en la planta alta. Y subo. Bernardo Neustadt, sentado en la cama, mira en la enorme pantalla los últimos minutos de Colombia-México.

-Sentate. Faltan quince. Veamos el final y después hablamos.

Remera rosa, pantalón negro, modernas pantuflas negras. A su lado, Mia, la perra que le regaló
China Zorrilla.

Comenta el partido, que le parece -con razón- "horrible".

Ultima pitada de la final de la Copa América. Bajamos al living. Ya no queda espacio para soslayar la palabra.

La palabra tan temida es cáncer.

-Sí. Cáncer. Cáncer de próstata. Ya me habían operado de un adenoma. La próstata estaba vacía, pero dentro de la cáscara se formó
un tumor maligno. Me trataron con remedios muy fuertes. Remedios, por boca y por
inyecciones, que me hicieron trepidar…

-¿Resultado?
-En mayo, el tumor había cedido. Pero Cóppola, el médico, quería operar. Extirparlo del todo.

-¿Unica salida?
-No. Había opciones. Operación, o siete semanas y media de radioterapia, o instalación de una semilla radiactiva en el tumor, que entra y lo destruye desde adentro. Elegí la última, y viajé a Miami.

-¿Por qué a Miami?
-Porque sólo hay tres centros que lo hacen: París, Cleveland y Miami. Me internaron todo un día en un hospital público, el Jackson Memorial, me hicieron todo tipo de análisis,
ocho médicos le elevaron sus informes al jefe, Mark Soloway (solo… way, ¡y no me dejó solo!), y por fin tuve el diagnóstico.

-Favorable, a juzgar por tu ánimo.
-Soloway coincidió con los argentinos: hubo un tumor maligno. Pero, por el momento, descartó la operación. Me dijo que no hiciera ningún tratamiento durante tres meses, y que volviera el 25 de octubre. Pero que, a su juicio,
el tumor está prácticamente muerto. Eran las seis y media de la tarde del lunes 23 de julio…

-Día y hora de la resurrección…
-Casi. Me dijo que, así como estoy, y si el tumor no reaparece, puedo vivir quince años más.

-Aleluya.
-Pero no sé si voy a llegar tan lejos. 

-¿Por qué no?
-Porque no creo que el país me lo permita. El país me tiene… atumorado

-Cuando te dicen "cáncer" pensás en la muerte. Es inevitable. 
-Pero no pensé en la muerte. Te lo firmo. 

-¿Por qué? No sos un superhombre…
-Porque estoy viviendo de yapa. Siempre pensé que moriría joven -antes de los 40-, y
asesinado

-Bueno, más de uno habrá querido asesinarte. Por suerte, no pasaron de unos golpes y un tacho de engrudo en tu cabeza.
-Es cierto. Pero mi fantasía era ésa: muerte joven y violenta. Cuando llegaba a mi casa, apretaba el botón del ascensor y me ponía de espaldas contra la pared,
para defenderme del asesino. Era una fantasía nacida en la niñez, pero válida: por eso me apuré a hacer cosas…

-Y la vida sigue.
-Tal vez estoy signado por Dios. No me volví místico, pero supongo que Dios cree que todavía puedo serle útil a la sociedad. Tal vez tengo una misión.

-Si vivís esos quince años que arriesgó el médico, ¿creés que vas a ver el país que soñaste?
-No. Ni en cien. Veré un país eternamente fracasado. ¿Sabés por qué? Porque aquí se rompieron todos los códigos de la civilización. Somos un país salvaje. La economía podrá recuperarse o no. Ni siquiera sé si me importa.
Pero los valores perdidos no se recuperan jamás. En este país es imposible educar a un chico de más de 6 años.

-¿Por qué?
-Porque ese chico ve un escenario público y una televisión que le cierran cualquier camino. Anotá.
El gobierno recibe oficialmente a los piqueteros (que es como si recibiera a Al Capone), y se olvida de las víctimas. Las minorías no ilustradas les ganan a las mayorías inmóviles. Vuelven Firmenich y los montoneros. Once mil jubilados que cobran cada mes… ¡tienen más de 110 años! En Formosa, la provincia más pobre del país, los legisladores ganan 12 mil dólares mensuales. Y pensar que yo criticaba a mi padre…

-¿Por qué?
-Porque él creía en un país en blanco y negro, y yo le decía que las cosas, a veces, son grises. Y hoy pagaría por ver un país en blanco y negro…

-¿Cómo sería ese país?
-Un país donde los piqueteros son piqueteros. Los padres, padres y no amigos o compinches. Los maestros, maestros. Los alumnos, alumnos. Y los delincuentes, delincuentes.

-¿Llegaste a odiar, Bernardo?
-No. Al contrario. Un periodista amigo -Pepe Peña- me decía que yo iba a terminar mal porque tenía demasiada piedad por mis adversarios.
"Herís sin matar, y eso es malo", me repetía. Es cierto, porque siempre preferí la civilización a la barbarie. Pero me equivoqué de país: aquí impera la barbarie.

-Se habla de postergar las elecciones de octubre. ¿Estás de acuerdo?
-No creo que los argentinos tengan ganas de votar…, y menos de votar a esta
gente
. Si los senadores no se renuevan, nos hacen un favor. El que terminó, terminó, se va, y no cobra más el sueldo que le pagamos. Con los que quedan, alcanza y sobra. Además, a no engañarse: ningún legislador vive de ser legislador. Ni antes, ni durante, ni después.

-¿El país llegará a presupuesto cero? ¿A vivir de lo que recaude?
-Ni lo sueñes. Este país es incorregible. Tan ineficiente, que ni siquiera va a llegar al fondo del barril, al
default, que sería un modo de renacer. ¡Ya van a encontrar una solución a la criolla!, ¡vas a ver!

-¿Cómo cambiar esto?
-No sé. Pero no es posible que una mayoría vote un solo día, y una minoría ignorante gobierne toda la vida.

-Reflexión peligrosa: cuestiona la democracia.
-Mirá. Yo tomé un avión en Miami. Elegí la compañía, pero no al piloto, al copiloto, a los técnicos, a las azafatas. Sin embargo, el avión tenía que aterrizar a las nueve y veinticinco de la mañana en Buenos Aires…, y aterrizó a las nueve y veinticinco. Me pregunto: ¿no habrá un modo indirecto, intermedio, de elegir a los que nos gobiernan? Porque tampoco es justo ni posible que los políticos sean
los secuestradores de la política.

-¿En qué sentido?
-Te doy ejemplos. No es posible que Alfonsín gobierne el país (y en más de un sentido, lo hace: ¡estamos perdidos!). No es posible que Shuberoff -cuestionado, denunciado- lleve quince años al frente de la universidad. No es posible que aquí esté prohibida la palabra represión, vigente en todo el mundo civilizado. ¿Qué hubiera pasado en Génova, durante la reunión de la G8, sin represión?
No es posible que un asesino de 17 años sea inimputable y un hombre de más de 70 goce de arresto domiciliario. ¡Hace seis años que puedo matar tranquilo y quedarme en mi casa! Anuncio argentino:
"Si es menor de 18, mate. Si pasó los 70, mate". No es posible que el
COMFER y Gustavo López digan que no se puede sancionar a la canción que incita a robar y a matar a la yuta, porque es arte. No es posible que…

-Qué embale, Bernardo.
-Mirá: si el triunfo del país se decidiera por penales…

-Ya sé: le tomaría una década elegir quién lo patea.
-No. Peor. No llegaríamos a patearlo nunca.

-¿Hay algo que te guste?
-Es mucho, mucho, mucho más lo que no me gusta. No me gusta que los bancos hagan préstamos patrióticos, por ejemplo.

-Pero vos sos un paladín de la sociedad liberal y capitalista.
-Por eso mismo. Que los bancos, las empresas y los particulares a los que nos fue bien en todos estos años, no prestemos:
¡donemos!, como hacen en los Estados Unidos. En el hospital de Miami donde estuve internado,
todas las salas de cirugía fueron donadas por empresas. Y eso que Miami, para el resto de los Estados Unidos, es como Jujuy. Más te digo: ya están fabricando dulce de leche. Se llama Smokler, y es riquísimo. Nosotros fabricamos dulce de leche desde la época de Rosas… ¡y nos dejamos ganar de mano!

-¿Tiene razón O´Neil, el secretario del Tesoro norteamericano? Dijo que hace setenta años que nos va mal, no exportamos nada que valga la pena, y nos gusta ser así…
-Nunca es triste la verdad: lo que no tiene es remedio.

-Te paro la locomotora, Bernardo. ¿Por qué fue Claudia, tu ex mujer, a Miami, y se encontró con vos?
-Se enteró del asunto del cáncer, y apareció con su madre. No por piedad, creo: por apoyo, por sostén. No sé si, psicológicamente, eso fue bueno o malo.
Pero fue un gesto noble. Yo, frente a cosas así, manejo más el corazón que la cabeza.

Ultima foto. Son las diez de la noche y un fuerte viento encrespa el río. Bernardo, en el enorme living, deja el libro que estaba leyendo, mira hacia el comedor, donde fumo casi a escondidas un cigarrillo, y me dice:|

-¡Qué casa tan grande para tanta soledad, Alfredo!

por Alfredo Serra
fotos: Maximiliano Vernazza (en Buenos Aires) 
y Alberto Mosquera (Miami)
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Neustadt a GENTE: "Siempre creí que iba a morir joven, antes de los 40 años, y asesinado. Era una fantasía de la niñez, pero se me hizo carne. Por eso me apuré a hacer tantas cosas, y muy rápido" .

Neustadt y su ex Claudia Cordero Biedma toman sol en la pileta del edificio <i>Majestic</i>, en Miami.

Neustadt y su ex Claudia Cordero Biedma toman sol en la pileta del edificio Majestic, en Miami.

Luego, los dos caminaron juntos hasta el restaurante <i>The French Bakery Café</i> (en Bal Harbour), y allí tomaron té y comieron tortas acompañados por la madre de Claudia. <i>, dice Bernardo.">

Luego, los dos caminaron juntos hasta el restaurante The French Bakery Café (en Bal Harbour), y allí tomaron té y comieron tortas acompañados por la madre de Claudia. "Ella se preocupó por mi salud. Fue un gesto noble" , dice Bernardo.

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