“Cuando grité los goles, sentí que me abrazaba con todos los argentinos” – GENTE Online
 

“Cuando grité los goles, sentí que me abrazaba con todos los argentinos”

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Te voy a contar un secreto, Fenómeno: el sábado, después de la cena, Diego subió a mi habitación y me dijo: ‘Carlos, vengo a hablar con vos…’. Yo abrí los ojos bien grandes, no entendía nada. Ahí seguro que vio mi cara de susto y me dijo: ‘Tranquilo, sentate que tengo algo que decirte’. Yo paré las orejas. ‘Antes de Grecia te hice descansar porque intuía que ya estábamos clasificados y quería que recargaras las pilas por todo el desgaste que hiciste en los dos partidos anteriores. Pero mañana vas a jugar un partidazo. ¡La vas a romper y vas a meter uno o dos goles!’ ¿Parece que Maradona algo sabe, no?”

Feliz, como si los dos goles ante México hubiesen sido los primeros de su carrera, Carlos Tevez (26) muestra una sonrisa que difícilmente se le borre por un tiempo. Acto seguido, intenta buscarle una explicación a su gran actuación, la que le permitió ser elegido como el mejor jugador del partido por primera vez en este Mundial. “Es que si viene Diego y te habla así, te mira a los ojos y te transmite esa confianza, por más que seas un tronco salís a la cancha y la rompés”.

Así, sin perder esa humildad de siempre y que probablemente lo va a acompañar hasta el día que decida abandonar el fútbol, Tevez habla de su gran partido, un partido que decidió dedicar a su familia que lo acompañó a Sudáfrica. Papá Segundo, sus hermanos Ariel y Rodrigo, y su representante y amigo Adrián Roucco: “Ellos, con toda la gente del barrio, están festejando a full este triunfo. Siempre están al lado mío y se bancan las buenas y las malas”, cuenta y arranca la charla.

Desde que llegaste a Sudáfrica estás concentrado y enfocado sólo en jugar. ¿Sentís que éste terminará siendo tu Mundial?
–¿En serio me ves así? (Risas). Es verdad, sentía que estaba en un buen momento y Diego me dio la confianza que necesitaba en la Selección. Me puso de titular, algo que venía pidiendo desde hace tiempo, y fui de menor a mayor. Hoy me siento bien física y futbolísticamente.

¿Es tu mejor momento en la Selección?
–Estoy bien, sí, pero todavía siento que me falta. Internamente estoy satisfecho porque estoy cumpliendo con las expectativas que tenía al llegar a Sudáfrica. Vengo en subida y eso es importante.

¿Contra México fue tu punto más alto con la celeste y blanca?
–Sin dudas, hoy demostré que no estoy muerto y que puedo ser la figura de este Mundial. Pero creo que el verdadero secreto está en el equipo.

¿Qué significa esta afirmación?
–Que estamos bien. Sólidos en defensa y arriba tenemos jugadores que en cualquier momento te ganan un partido. Eso es gracias a Diego que nos da libertad para jugar de la manera que mejor lo hacemos.

Hablando de Maradona, se cumplió su premonición. ¿Vas a estar más atento la próxima vez que te hable?
–Fue increíble. Porque en los tres partidos anteriores nunca vino y me habló así. El tiene esas cosas que hacen que sea un tipo distinto. En lo personal, siento que consigue sacar ese plus que me faltaba. ¡Salgo a la cancha y quiero correrlos a todos!

Eso se percibe en las tribunas y en la gente en Buenos Aires, que ya te adoptó como uno de sus jugadores predilectos. En el estadio había muchas máscaras con tu cara. ¿Alguna vez lo imaginaste?
–Nunca de esta manera. Es muy lindo el reconocimiento de la gente. Adentro de la cancha te lo hacen sentir y estoy muy agradecido. Como un actor necesita del aplauso del público para darse cuenta de que está haciendo bien la cosas, los jugadores también necesitamos del aliento de la gente.

¿Por eso el festejo del primer gol, besando y mordiendo el escudo de la camiseta?
–Fue algo impensado… En ese momento se te pasan un montón de cosas por la cabeza y me salió así. Imaginaba a las millones de personas que estarían festejando en mi país y me puse feliz. Cuando grité los goles, sentí que me abrazaba con todos los argentinos.

Ahí, a pocos metros de tu festejo, tu familia lloraba en la platea.
–No los pude ver bien porque se me nublaron los ojos de la emoción. Pero me imagino que debían estar felices, seguro. Quería hacer un gol para que ellos pudieran disfrutarlo. Nadie como ellos sabe todo lo que luché para poder llegar a este nivel.

Hace cuatro meses fuiste papá de Katie (también tiene otra hija, Florencia de 5 años). Viste que dicen que todo hijo viene con un pan debajo del brazo. ¿Se cumplirá ahora ese refrán?
–¡Esperemos que ésta traiga un Mundial! Sería muy lindo para todos.

Hablando de títulos. ¿Sos conciente de que los triunfos y las actuaciones están incrementando las ilusiones de la gente?
–Sí, lo sé. Desde acá, además de pedirle que nos sigan alentando, les puedo decir que yo amo profundamente a mi país y cada vez que entro a una cancha dejo la vida.

¿Está bien que el hincha se entusiasme tanto?
–Sí, eso nadie se lo puede quitar a los argentinos que tanto aman el fútbol. Cuando arranca el Mundial, para la gente siempre somos candidatos a ganar la Copa. Pero para eso todavía faltan tres partidos. Recién empieza el campeonato para nosotros. Igual, vamos para adelante.

Vos que jugaste contra Alemania en el 2006: ¿sentís que acá te podés sacar la espina que entonces quedó clavada?
–Ahí todos nos quedamos con la sangre en el ojo, y más por la manera en la que perdimos: ¡por penales! Pero como dice el refrán, la vida siempre te da revancha. Y a lo mejor, acá nos podemos desquitar. Va a ser un lindo partido porque los dos llegamos bien.

Esta nota arrancó con una premonición que te hizo Diego y acertó. Antes de venir a Sudáfrica, dio una nota para GENTE en Ezeiza y dijo: “¿Quién te dice que el de arriba manda alguno para que se pare al lado de Messi o de Tevez y lo ayuda a empujar el gol de la final?”
–¿En serio dijo eso? (Carcajadas) Mirá, hasta ahora viene acertando: ¡Yo, en tu lugar, sacaría una entrada para el 11 de julio, por las dudas!

Después de su obra de arte (el tercer gol argentino), Carlitos se lanzó arriba de sus compañeros que estaban en el banco de suplentes y desató una locura. Argentina ya estaba en cuartos.

Después de su obra de arte (el tercer gol argentino), Carlitos se lanzó arriba de sus compañeros que estaban en el banco de suplentes y desató una locura. Argentina ya estaba en cuartos.

El sábado, después de la cena, Diego subió a la habitación del delantero y le dijo: <i>“Mañana vas a meter dos goles”</i>. El primero, de cabeza (aunque en posición adelantada) y el segundo, un derechazo impresionante al ángulo. Por eso el abrazo con el DT. Por eso la emoción de más de cuarenta millones de argentinos.

El sábado, después de la cena, Diego subió a la habitación del delantero y le dijo: “Mañana vas a meter dos goles”. El primero, de cabeza (aunque en posición adelantada) y el segundo, un derechazo impresionante al ángulo. Por eso el abrazo con el DT. Por eso la emoción de más de cuarenta millones de argentinos.

Ese fue el grito luego de meter su primer gol en el Mundial. Lionel Messi y Angel Di María se unieron al festejo. La Argentina empezaba a ganar el partido en el Soccer City.

Ese fue el grito luego de meter su primer gol en el Mundial. Lionel Messi y Angel Di María se unieron al festejo. La Argentina empezaba a ganar el partido en el Soccer City.

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