«Cuando dejás de desear dejás de vivir» – GENTE Online
 

"Cuando dejás de desear dejás de vivir"

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Ella sabe que la asisten una trayectoria impecable y una belleza particular
(y exultante por estos días), con ese platinado estridente y tan Marilyn. Pero,
siempre hay un pero con las estrellas, le tiene pánico al reportaje. Habla,
teoriza, ríe, se afloja un poco y vuelve a preguntar por el título de la nota. Y
lo hace cándida, como recién llegada del Uruguay, pero Natalia ya hace diez años
que vive en la Argentina y anda concluyendo sus 26. En este tiempo, no se privó
de nada en su carrera; hasta en remotos lugares de Europa necesita custodios,
para que admiradoras -que no entienden una palabra de lo que dice- no se lleven
de souvenir mechones de su propio pelo. Ahora está embarcada en, tal vez, uno de
los proyectos más audaces de su carrera. Con libros de Segade y Belatti, los
autores de Resistiré, protagonizará en Telefé una nueva tira. Con un nombre
sugestivo, El Deseo, se viene otra de amor, misterio y, en lugar de sangre,
agua. Ella será una acróbata un poco loca y el nombre del pueblo le trae
reflexiones que aquí están.

-¿Qué es El Deseo?
-¿No es muy general la pregunta?

-Le pregunto por la novela.
-Ahhh… Es una historia que transcurre en un pueblo que se llama El Deseo y está
a 200 kilómetros de Capital. Hay deseos encontrados: unos se cumplen y otros no,
gente con un pasado intenso que no quiere recordar y creen que son otros cuando
no lo son. Es una historia de amores posibles e imposibles, muy carnales y
frágiles; hay misterio, enigmas con toques de realismo mágico, vuelo, poesía y
mucha agua.

-El agua y el deseo se parecen, se meten por todos lados...
-Sí, la humedad llega a lugares imposibles, como el deseo que está en la mente
de las personas y es muy traicionero.

-No entiendo.
-El deseo es el motor de toda mi vida -de mi vida y la de todos-; cuando dejás
de desear, dejás de vivir. Cuando conseguís un deseo, la mente, que es muy mala,
te pide otro y no te deja disfrutar de lo que acabás de conseguir.

-¿Dijo que la mente es mala?
-Es una enemiga completa de la persona, ¿entendés? Porque no tiene sentimientos,
es muy engañosa, te hace sentir que sos una cosa que, en realidad, no sos. Las
personas que piensan todo el tiempo se olvidan de sentir.

-¿Entonces hay deseos de la mente y deseos del corazón?
-El corazón siente, la mente desea. Hay un proverbio que dice: "Cuidado con lo
que deseás porque se te cumple
". El poder de la mente es tan grande que todo lo
que deseás lo conseguís. Lo bueno y lo malo.

-De acuerdo a cómo se ve el mundo, hay gente que tiene más capacidad de
concretar deseos que otra.
-Sí, hay gente que los concreta mejor que otra. Pero es el deseo de poder de
algunas personas en el mundo la que deja sin capacidad de deseos a la mayoría.
Hay quienes concretan los deseos propios a costa de los ajenos.

-¿Cómo se conecta con sus deseos?
-Haciendo. Todo el tiempo estoy en movimiento y necesito la creatividad como
modo de vida. Mi personaje es una artista de circo muy bohemia, necesita volar
para no tener contacto con la Tierra. Tiene una vida cruel y quiere volar para
evitar a los hombres. Sus relaciones son demasiado carnales y se hace cargo de
eso, pero hay un vacío muy grande en su alma, por eso vuela. Mi deseo personal
es lograr que la que esté volando sea yo y no una doble. Desde noviembre
estudio, tres horas por día, diferentes artes de circo: tela, trapecio fijo,
trapecio en vuelo, cuerda indiana, acrobacia combinada, y me enamoré de cada una
de esas actividades por la pasión que me transmite la gente que me las enseña.
Me fascinó. ¿Sabés una cosa? Yo relaciono al deseo con la creatividad. Todo el
tiempo deseo hacer cosas nuevas y sorprender a la gente. Para cumplir mis deseos
jamás le deseé el mal a otra persona, sólo quiero mi propio reconocimiento
interno. Soy feliz cuando logro algo que hasta hace cinco meses me resultaba
imposible; lucho contra mis propias frustraciones y mis límites. Siempre
intento. Soy de las que cree que todo es posible.

-Dicen que si alguien encontrara la persistencia del deseo se ganaría un premio.
-Sería un orgasmo permanente… ¡Y no pongan esto como título! La realidad es que
el deseo es momentáneo, si no se terminara nos privaríamos de vivir otros. Lo
que tenemos que aprender es a disfrutar de los que vemos cumplidos.

-¿Y los deseos personales?
-Tengo ganas de ser feliz. Eso más que un deseo es un modo de vida. Tener mis
tiempos, mis espacios, aceptarme, quererme más...

-¿Son distintos los deseos de los hombres que los de las mujeres?
-El deseo es uno, no tiene sexo. Tiene que ver con lo que cada uno sienta, y eso
es tan privado que no tiene que ver con el sexo. Yo creo en la reencarnación:
hoy nos toca ser mujeres y en otras vidas, hombre. Hay que aprender a ser mejor,
es un trabajo in crescendo.

-¿A dónde van los deseos no cumplidos?
-Muchas veces, a la frustración. Cuanto más deseás más chances de frustrarte
tenés. Igual, creo que no hay nada que no se pueda cumplir.

-¿Las fantasías pueden reemplazar a los deseos no cumplidos?
-Esos son los sueños. Si uno pudiera tener sueños lúcidos todo el tiempo sería
genial. Dormimos el treinta por ciento de la vida, soñar es una manera de
vivir...

-Sólo se trata de dar por vivido lo soñado.
-Eso sí que sería lindo. Mucha gente vive una realidad propia sin preguntarse si
coincide con la vida. Yo no sé si los locos la pasan mal. Quizá son mucho más
felices que nosotros.

-¿Qué sueño da por vivido?
-Hasta conocer el trapecio, volar. Todos soñamos con volar. Ayer estuve hasta
las doce colgada de un trapecio y cuando me bajé una trapecista me dijo:
"Hiciste una pirueta y largaste una carcajada que se me pararon los pelos". Fue
una felicidad, una sensación que no conocía y soñaba con tener. Yo me tiro de
cabeza y hago lo que otros tardaron cinco años en hacer entrenando.

-¿Siempre se tira de cabeza?
-Siempre: en la vida, en las relaciones, en el trabajo... Mal no me fue...
Es un valor que se trabaja mucho. Siempre fui muy sincera con los de afuera y me
costaba serlo conmigo misma. Pensaba: "Cómo me gustaría hacer esto, pero me
conviene hacer aquello
". Hasta que lo logré.

-¿Y cómo le va?
-Muchas veces me pongo presiones y cosas para hacer y mejorar, y me olvido que
tengo toda la vida por delante. Estoy aprendiendo a relajarme. Me sucedió con la
película Cleopatra que se estrenaba en España. Yo tenía que ir y, a su vez,
estaba grabando y metiéndome en la serie. Faltaba media hora para que venga el
remise a buscarme y sentí un cansancio interno muy fuerte. Era muy importante
para mí ir a España, tenía muchas notas por hacer, era la avant première y al
menos dos productores querían hablar conmigo; se me abrían muchas puertas. Pero
mi cuerpo sentía que debía estar acá. En otro momento hubiera hecho lo que se
suponía que debía: viajar. Pero llamé y dije que no iba y que no me buscaran
porque no iba a estar. Desarmé la valija, armé una mochila con tres remeras y me
fui con Ricardo (Mollo) en la camioneta a descansar en una playa vacía del
Uruguay. Fueron los tres días más divinos de mi vida. Siempre que elijo por mí,
no me equivoco.

-¿Con el amor le pasa lo mismo?
-En el amor siempre hay que ser uno mismo. Lo que sí me pasó fue intentar algo
que sabía no me hacía feliz, aunque mi mente creía que era lo mejor que me podía
pasar. Pero un día dejé hablar a mi corazón y comprendí que no era feliz; nada
estaba bien. En el amor siempre fui valiente, me jugué por mis sentimientos.

-¿Y cómo se siente con este look, tan rubia a lo Marilyn..?
-(Carcajadas). Yo fui rubia natural toda mi vida. Ahora mismo me miro y digo:
"Pero si yo soy rubia". De todos los looks que tuve es el que más me divierte y
me gusta. Nunca hice un personaje sexy en la tele, siempre fui dulce y más nena,
pero ésta es una mujer tremenda. Carmen tiene una sensualidad innata y no se
priva de mostrarla. También es dulce, retorcida y perversa. Se relaciona con
tres hombres muy distintos, y con cada uno muestra un costado diferente. Con uno
muestra la inteligencia. Con otro, la dulzura. Y con el tercero, el desatino
sensual. Todas conviven en la misma persona. Todas las mujeres somos así: niñas,
inteligentes y sensuales… y reprimimos la que más nos asusta. Cada una arma la
máscara que más le conviene. Reprime los deseos sexuales, espirituales,
intelectuales o románticos, según le convenga. Estoy segura de que hasta los
agresivos están descontentos con su sexualidad porque la violencia es la no
liberación de la sexualidad; no se hacen cargo de lo que sienten y tienen ganas.

-También es difícil darle rienda suelta a lo deseos sin culpas.
-La culpa hace que las ovejas se amontonen y vayan todas al mismo corral y no se
escapen a mirar que en el mundo hay otras cosas. La culpa es no pensar, es
represión.

-Y su balance entre lo deseado y lo cumplido, ¿Cómo es?
-No puedo pedir más. Sólo quiero ser mejor persona, no mentirme nunca más, no
hacerle mal a nadie y ser mejor artista. No es poco.

Natalia está feliz con el look que logró a fuerza de entrenar y con el platinado que le hizo Lamensa. Asegura que ésta es la imagen de sí misma que más le gusta.

Natalia está feliz con el look que logró a fuerza de entrenar y con el platinado que le hizo Lamensa. Asegura que ésta es la imagen de sí misma que más le gusta.

Hay quienes concretan los deseos propios a costa de los ajenos, rompiéndolos o negándose a que se les cumplan"">

"Hay quienes concretan los deseos propios a costa de los ajenos, rompiéndolos o negándose a que se les cumplan"

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