La comunidad sorda argentina pide el reconocimiento de la lengua de señas (LSA) como idioma – GENTE Online
 

Creció con padres sordos y pide por la lengua de señas: “Mi familia me entendía, imagino como se deben sentir otros chicos”

La comunidad sorda lleva 20 años intentando dar sanción a un proyecto que reconozca oficialmente el idioma natural de quienes tienen discapacidad auditiva. La Argentina, Surinam y Guyana son los únicos países de Sudamérica sin una Ley Federal de la lengua de señas (LSA).
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“Cuando tenía 12 años quería un cuatriciclo. Era algo que deseaba más que nada. Como mi abuela tenía un departamento chico en la costa, con mis caprichos convencí a mis padres. Antes de hacerlo, como mi papá sabía que la sordera podía resultar un impedimento, fue al registro del municipio de San Martín para pedir la licencia y se lo negaron por ser sordo. Fue algo que me impactó mucho, porque soñaba tanto con eso y, como ya en ese entonces no veía a la sordera como un problema, la desilusión a esa temprana edad, fue muy grande”.

Lautaro Castiglia describe con una mezcla de tristeza y bronca la primera vez que sintió en carne propia el prejuicio de una sociedad que ve la sordera como un problema.  “Es el día de hoy que no podemos manejar motos porque al perder la audición argumentan que no tenemos el equilibrio.. ¿acaso me están diciendo que no podemos andar en bicicleta tampoco?”, añade.

Padres y abuelos sordos

El joven de 20 años nació sordo, creció con padres y cuatro abuelos sordos. Hasta su bisabuela es sorda. Para él, su lengua natural fue siempre la de señas“Crecí con lengua de señas (LSA) como primer idioma. Fui a un colegio especial oral y luego en casa aprendí la LSA. Fue un privilegio, porque podía aprender los dos idiomas al mismo tiempo, algo así como un bilingüe”, cuenta a GENTE.

Al comenzar la secundaria, asistió con una intérprete de la LSA, que pagaban sus padres a través de la obra social, pero que era resultado de trámites sumamente engorrosos.A la intérprete le pagaba mi obra social. Requería de muchas formalidades; fue muy estresante para mis padres en aquellos momentos, porque pedían papeles a cada rato”, cuenta el joven que estudió la carrera de Interprete de Lengua de Señas - Español, en el Instituto de formación técnica superior 27.

Hoy trabaja como docente de LSA, Asesor y mediador lingüístico cultural en la Municipalidad de San Martín y conductor de cn sordos y se considera como una persona "muy afortunada".

Para Lautaro las discriminaciones que sufrió en su vida pudo “sanarlas” gracias a su familia. “Ellos siempre estaban ahí, me comprendían. Imagino lo que debe ser para otros chicos que crecen con familias oyentes que no conocen el sentimiento. Pueden intentar dar apoyo pero es diferente”, expresa.

Siente que, de alguna manera, pudo conocer los prejuicios, la discriminación antes de que ocurrieran y eso fue un gran aliciente. ”Al nacer en una familia sorda, que me orientó, que me apoyó para que descubriera la identidad sorda, fue más fácil lograr aceptarme. Hay otros chicos sordos que están desorientados porque su familia ve que la sordera es problema y que tiene que 'curarse'".

Esta es una de las muchas razones por las que el joven es un ferviente impulsor de que la LSA sea reconocido como idioma. "Deseo que la accesibilidad sea una oportunidad para todos y que no dependa de la obra social que uno tenga. El acceso a la información es un derecho para todos”.

La importancia de la Lengua de Señas Argentina

La LSA es una lengua natural, originaria y que conforma el patrimonio lingüístico y cultural de la comunidad sorda en la Argentina. Se transmite en la modalidad viso–espacial y posee una estructura gramatical completa, compleja y distinta del español. "Pienso que la “cura” es aceptar la sordera y tomar LSA como idioma para que llegue un adquisición lingüística completa y luego pueda practicar español para integrar a la sociedad”, añade.

Ser sordo hoy en la Argentina es casi como “sentirse extranjero en tierra propia”. Las barreras en la comunicación con las personas oyentes genera una coexistencia entre dos culturas distintas y dos lenguas, las cuales muchas veces chocan.

Así lo sostienen desde la Confederación Argentina de Sordos, que llevan 20 años intentando aprobar un proyecto de ley. En alguna ocasión han logrado que se trate en algún recinto del Congreso, pero no lograron la sanción. Esta vez, piden que sea diferente. 

Que se apruebe una ley que reconozca la identidad, el patrimonio cultural y lingüístico de la comunidad sorda en Argentina significaría un enorme cambio significativo en la calidad de vida de las personas sordas que día a día se encuentran con distintas barreras en todos los ámbitos: salud, trabajo, justicia, etc”, explicaron a GENTE desde la institución.

De acuerdo a la Federación Mundial de Sordos, existen al menos 70 millones de personas sordas en todo el mundo. Mientras que en la Argentina, según el último censo nacional, hace 10 años había 945.168 hogares con al menos 1 persona con dificultad o limitación auditiva permanente.

En este sentido, Laurtaro apunta que “es difícil que cualquier institución nos garantice la accesibilidad o inclusión porque no hay ley que reconozca a LSA como un idioma. Así que sin dudas es sumamente importante que aprueben esa ley”.

Cuando lo inclusivo excluye

“Nos parece muy bien que hagan una concientización respecto al lenguaje inclusivo como se hace, pero para que algo sea inclusivo existe un trabajo. Y ese trabajo responde a la calidad de la inclusión. Muchas veces existen situaciones como contratar intérpretes que no se expresan correctamente y ya etiquetan eso cómo inclusivo, pero nosotros no entendemos..”.

Lautaro considera que este tipo de iniciativas, para que resulten realmente inclusivas, deberían “incluir” a la persona sorda, que entienda por experiencia propia cómo hacerse entender. “Te doy un ejemplo: en un lugar ponen una rampa con una pendiente bastante elevada, que no es accesible para usuarios de sillas de ruedas, y para la sociedad “es inclusivo”. ¿Quién es la sociedad para afirmar si lo es o no?.” La diferencia, indica el joven, es que en el caso de las personas sordas es un tema de comunicación. 

Desde la CAS explican que las personas sordas viven diariamente situaciones de exclusión, desde antes del inicio del ingreso a la escuela, ya que el 95% de las personas que nacen sordas, lo hacen en un entorno donde todos los miembros familiares son oyentes y la reacción "natural" buscar ayuda médica, desconociendo muchas veces que las características visuales y lingüísticas que van a influir de gran manera en la vida del niño o niña. 

“Eso trae consecuencias graves y la más importante es la privación lingüística; privar a cualquier niño o niña de una lengua es quitarle el derecho de desarrollar el pensamiento desde la primera infancia, sin lograr la fluidez nativa completa y el dominio de al menos un idioma natural en los tres primeros años, hasta que ingresan al jardín de infantes, lo que los afecta luego en su desarrollo personal”, advierten.

La adquisición temprana de la lengua de señas para las personas sordas, posibilita un desarrollo lingüístico-cognitivo acorde a la edad, previene las consecuencias patológicas que conlleva la privación lingüística, y garantiza el pleno ejercicio de los derechos de todas las personas. “Con el uso de la Lengua de Señas Argentina se eliminan las barreras de acceso de la sociedad y así, desaparece nuestra situación de discapacidad.”

Campaña por el reconocimiento de la  LSA y los ejes del proyecto

Desde la CAS se encuentran inmersos en plena campaña federal para presentar un proyecto, que incluye aportes realizados por las mesas de trabajo que armaron en diferentes regiones del país. 

En estos encuentros, han participado personas sordas y oyentes de todo el país, con diferentes posiciones en el ámbito público y privado: referentes sordos, docentes de personas sordas, directores de escuelas, de universidades, intérpretes de lengua de señas, autoridades municipales y provinciales, padres y madres de chicos sordos, bomberos, policías, médicos, entre otros.

Si bien hasta el momento han logrado captar la atención de algunos legisladores nacionales interesados en la campaña, la meta del organismo es “tratarlo este año y lograr lo que tantos años la comunidad sorda anhela y necesita”. 

“Tiene que ser aprobada cuanto antes, pues se trata de una ley que protege y promueve derechos humanos, que visibiliza, empodera y dignifica a las personas sordas”, apuntan.

Los 7 ejes del proyecto son: el reconocimiento de la LSA, la libertad de elección y uso de la LSA, la LSA como lengua natural, organismos legítimos de consulta, la accesibilidad garantizada por el Estado, la enseñanza de la LSA  y la enseñanza para las personas sordas.

“Al ser visual, la LSA es completamente accesible desde el punto de vista sensorial para que las personas sordas puedan comunicarse, informarse, defender sus derechos y construir una identidad lingüística y cultural positiva que les permita participar plenamente en todos los aspectos de la vida social”, resaltan desde la CAS.

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