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"Con Xavier volví a creer en el nido de amor"

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Hace dos meses -minuto más o menos-, Moria Casán juró que "convivencia, basta: quiero un hombre con el cepillo de dientes cerca…, pero no en mi casa". Sin embargo, convive con Xavier Ferrer Vázquez (38), empresario, dueño de
Blindex y -se dice- de un fortunón. Más datos: bajo perfil, playboy (aunque tales señas particulares se contradigan), seductor. Soltero y sin hijos. Estudió en la
Escuela Argentina Modelo, es un apasionado de los fierros (tiene 35 autos y 17 motos), fue dos veces campeón mundial de la categoría
Sport con Mercedes-Benz, y pagó un alto precio por la velocidad: el 11 de agosto del 91 escapó vivo por milagro de un accidente que, entre otras lesiones, le costó diecisiete fracturas en la pierna derecha y veintitrés operaciones en distintos países: la Argentina, Brasil, Cuba e Israel.
GENTE habló con ellos. O mejor, les pidió explicaciones. Así: 


-¿Qué pasó con su declaración de principios? Ayer, hombre con cama afuera. Hoy, hombre con cama adentro…

-Fue algo inesperado, raro y tan avasallante como Xavier. Sí: estamos juntos, y nos sentimos muy cómodos. De pronto nos fuimos despertando, cada mañana, uno al lado del otro, y… No nos propusimos esto, pero… ¡es tan intenso! Al final, paso a paso, armamos nuestro nidito de amor.


-Su versión, Xavier…

-Un día le compré tres cepillos de dientes: normal, suave y extrasuave, porque no sabía cuál usaba. Después, ella me compró uno para la casa de Parque Leloir, donde nos quedamos a veces. Y así, cepillo a cepillo… 

-Simbólico, sí. Pero como regalo, algo modesto.

-A Moria puedo regalarle desde tres cepillos de dientes hasta unos anteojos de oro de Tiffany.

-¿Y ella a usted?

-Me regaló lo más importante: su gran corazón. Cuando nos conocimos, me demostró que no sólo se quedaba en las palabras. Es decir, en el personaje Moria Casán. No quiero a ese personaje: quiero a la mujer que está detrás y a su gran capacidad de amar. 


-Esta pareja, Moria, parece venir con futuro: usted dijo hace poco que quería tener otro hijo. ¿Qué piensa Sofía? ¿Se resignará a perder su trono de hija única? 

-Seguro. Me dijo que me apoyaba. Además, acepta a Xavier, que es lo más importante. Creo que le gustaría tener un hermano. Quiere mucho a los otros hijos de su padre, y siempre apostó a tener una gran familia. Al principio pensé en adoptar, pero Xavier quiere que lo engendremos nosotros. Y me dije: "¿Por qué no?". Al fin y al cabo, jamás fui una mujer temerosa. Todo lo contrario… Desde luego, si no resulta, recurriremos a la ciencia. Las técnicas de fecundación están muy avanzadas, y Xavier tiene muy buenos contactos con médicos y clínicas de París. 


-¿Qué piensa usted, Xavier?

-Soy capaz de renunciar a cualquier cosa que le haga mal a Sofía. Mi meta es tener mujer e hijos, pero por respeto a la familia de Moria estoy dispuesto a ceder. Y si no hay impedimento… ¡quiero tener un varón! No quiero morirme sin saber qué es ser padre. (N. de la R.: el nido -un departamento- está sobre la avenida del Libertador y tiene pileta, sauna e hidromasaje). 

-Aquí ya hay un ajuar, Moria. ¿Eso oficializa la pareja? 

-Este nido se armó así como así. De a poco, mi casa fue tomando matices orientales y pre-reyes magos… 


-¿Pre-reyes magos?

-Sí. ¡Porque hay zapatos de los dos, mezclados y tirados por todas partes! 


-¿Esa mezcolanza no es una invasión? Y si lo es, ¿se la aguanta? 

-Xavier no me invadió. No lo siento así. Está conmigo, pero no hace nada que me moleste. Si lo hiciera, ¡yo huiría! Lo nuestro es muy oriental, muy Osho. (N. de la R.: filósofo y místico hindú (+) que proclama la naturalidad de la vida y, en especial, el sexo libre). Dejo que todo fluya… Pero eso sí: para mí, el amor es una cosa de día a día. No creo en los sentimientos eternos. Todo depende de cómo evolucione la relación. Que, como toda relación humana, puede crecer, estancarse, hacer crisis, morir… Hoy y ahora, lo más importante somos nosotros dos. Después, ya veremos…


-Siempre ha dicho que en los últimos dieciséis años no tuvo relaciones placenteras… ¿No hay en usted algo de homofobia? 

-Para nada. Es cierto: fueron dieciséis años sin relaciones placenteras, pero sigo creyendo en los hombres. 


-¿Cómo le va con el cambio de hábitos, Xavier? ¿Hizo muchas concesiones?

-Jamás hice una tarea doméstica. Jamás. Pero me encanta servirle a Moria el desayuno en la cama. No es todo: compro todo diet, todas las noches le preparo un té, y... 


-Pero dicen que no soporta los perfumes, y Moria los adora. ¿Cómo resuelve ese conflicto? 

-Odio los perfumes, y que me saquen fotos. Sin embargo, si Moria no me perfuma… ¡siento que no me quiere! Y me deprimo…


-¿Es depresivo?

-Sí. Pero también soy hiperfuerte. El trabajo no me voltea. Lo único que me voltea es el corazón. 


-Y usted, Moria, ¿qué hace por él? 

-Me encanta prepararle el baño y la ropa, y ayudarlo a afeitarse.


-¿Cómo es Xavier?

-Muy divertido, y mentalmente muy veloz. Tan veloz en todo, que lo llamo Speed… Además, hoy es mi amor. Y el amor es la única medicina que cura todos los males.


-¿Usted, Xavier, también usa el amor como medicina?

-Creo en el amor eterno.


-¿Cómo lo define? 

-Estar presente todo el tiempo, y compartirlo todo. Todo…


-Cuando todo parece estar tan bien, Moria, ¿no tiene miedo de que se derrumbe?

-No le tengo miedo a nada.


-¿Sigue confiando en el touch and go… En el toco y me voy? 

-Creo que ahora estoy más para el touch and stay. Para el toco y me quedo. En realidad, hasta hoy no me había llegado el hombre para el touch and stay. Pero creo que Xavier es ese hombre. Con él volví a creer en el nido de amor.


-Sin embargo, dicen que él va por la vida a demasiada velocidad. ¿Puede alcanzarlo, o…?

-No necesito alcanzarlo: voy a tanta o más velocidad que Xavier.


-¿Traducción?

-No soy light. Jamás me permito la depresión. Soy equilibrada. Desde los ocho años trabajo sobre mí para alcanzar un alto nivel espiritual. Y me gusta hacerle el bien a la gente. 


-Sin embargo, nada de eso le sirvió para el amor, porque -usted lo ha confesado siempre- le fue bastante mal en esa materia. 

-Nunca comparo. Fueron exámenes. No los aprobé, pero necesité rendirlos. Y como no me mataron, me fortalecieron. Sigo dispuesta para la lucha, con un corazón virgen y bien dispuesto.


-Cambiemos la dirección del viento, Xavier: ¿alguna cábala para el Mundial? 

-No sé… No me gusta mucho el fútbol, pero vamos a ver todos los partidos en familia. Y vamos a hacer más goles que los jugadores.


-¿Por qué? 

-¡Porque no paramos de hacer el amor!

Un instante en la intimidad de dos que se quieren. Moria, luego de dieciséis años de relaciones nada placenteras", jura que volvió a creer en el amor, y siente que esta vez la historia no viene de "toco y me voy".">

Un instante en la intimidad de dos que se quieren. Moria, luego de dieciséis años de "relaciones nada placenteras", jura que volvió a creer en el amor, y siente que esta vez la historia no viene de "toco y me voy".

Moria y Xavier viven a 200 kilómetros por hora: la velocidad que los dos aman.

Moria y Xavier viven a 200 kilómetros por hora: la velocidad que los dos aman.

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