“Con Paul recuperado, vamos a buscar nuestro primer hijo” – GENTE Online
 

“Con Paul recuperado, vamos a buscar nuestro primer hijo”

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Necochea va despidiendo a sus últimos pasajeros y les ofrece la tranquilidad necesaria para la recuperación. Es el lugar de origen de Paul, donde encuentra los afectos de siempre y, por supuesto, esos olores típicos de la playa, la arena, el centro de la ciudad y, lo más importante, los aromas de la infancia, la cocina de mamá…

Ahora sí, empezamos de cero. En un año nos dimos cuenta de cuáles son las cosas importantes de la vida”, dice segura Pía Slapka (22). Hace poco más de un mes, el lunes 16 de enero, cuando ya había caído la tarde, su marido, el empresario Paul García Navarro (37), había pronunciado una frase parecida: “Mi amor, mañana empiezo una nueva vida…

Esta película comenzó a rodarse hace cinco años, en Punta del Este. Pía era apenas una mujercita y Paul aparecía como un experimentado veterano, un tipo fachero con mucha labia, producto del híbrido de aquel campechano llegado desde Necochea y el hombre que frecuentaba la noche porteña. Aquel verano de 2001, cuando hacía notas para My Carnal, un programa de FTV, Pablo García Navarro –Paul– se encontró con esa rubia de ojos celestes que encandilaban. Y con el primer contacto llegó la primera mentira, piadosa, pero mentira al fin: “Nuestro primer encuentro fue profesional, porque Paul me hizo una nota. Yo tenía 17 años y él 32, pero ese día me dijo que tenía 30. Era muy distinto a los nenes que yo frecuentaba, en su contextura, sus pelos… ¡Parecía mi tío! Tiempo después me confesó que la nota había sido sólo para acercarse”.

Aquel verano, Pía volvió a Buenos Aires con un novio quince años mayor, y lo blanqueó así: “Mamá, en Punta conocí a un señor”, dice que se excusó en su casa, sin escuchar a su padre que le había advertido que el ambiente estaba “lleno de garcas”. El 18 de octubre de 2003 se juraron amor eterno ante Dios y los amigos que se acercaron hasta Pilar. “Cuando abrieron la puerta de la iglesia y escuché el Ave María no paré de llorar hasta que papá me dejó en el altar”, recuerda la rubia platinada.

La historia podría formar parte de un corto protagonizado por alguna de las chicas de García Navarro Models, la agencia que comanda Paul junto a su hermano Willy. Se acerca a un cuentito de amor, pero cinco años después, en el mismo lugar de inicio, todo pareció desbarrancarse. Por segunda vez en cuatro meses el empresario sufrió un infarto –el primero había sido en octubre–. “Cuando lo bajaron de la ambulancia y lo llevaron a la habitación, Paul me llamó y me dijo: ‘Gorda, te amo. Decile a Willy que lo quiero mucho’”, recuerda Pía con lágrimas en los ojos.

–¿Era una despedida?
–El se despidió, porque se iba: estaba frío, tenía un sudor congelado, se le perdía la mirada. En un momento quiso hablar y no pudo. Cuando sufrió su primer infarto, en octubre, sintió mucha angustia porque no pudo hablar con la gente de la que quería despedirse. Esta vez no quiso que le pasara lo mismo.

–Tenés apenas 22 años. ¿Estabas preparada para una situación así?
–Cuando era chica hubo algunas cosas que me marcaron: tuvimos momentos de mucha abundancia económica y otros en los que vivíamos con lo mínimo indispensable. Eso me llevó por colegios de diferentes clases sociales. Después, mis padres se separaron y hace un año murió papá… Parecen pavadas, pero son cosas que te marcan, que te hacen madurar.

–Fuiste formando una armadura…
–Es como un callito que te hace fuerte. Tenía dos caminos: tirarme a llorar y que el miedo me paralizara, o ayudar a mi marido. Saqué fuerzas y tomé lo último, lo que no quiere decir que cuando iba a mi casa no me tirara a llorar. Estas situaciones te muestran que la familia y los seres queridos están siempre y que no hay que pelearse por pavadas.

–Además de las razones clínicas, ¿buscaste otras explicaciones para lo que le pasó a tu marido?
–Paul es una persona que, además de trabajar mucho, canaliza su responsabilidad de una manera que lo afecta. En términos médicos tiene una personalidad del Tipo A. Su estrés le genera colesterol. Entonces, se entiende que se le tapó la arteria por esa causa…

–Pero…
–…Los dos tuvimos un año difícil. Papá era muy querido por Paul que, además, en octubre perdió a un amigo del alma… Justo en ese momento llegan los dos infartos. Esta semana leí Sanar el corazón, de Chopra. Allí explica que cuando uno se enferma del corazón los sentimientos juegan un papel importante.

–¿Seguís con miedo?
–Queremos formar una familia y Paul ya tuvo dos avisos. Eso te amedrenta. Es una bendición que hayamos salido bien de ésta. Por eso hoy estamos más que agradecidos con lo que tenemos. Sabemos que hay gente que vivió cosas peores. No me permito tirarme en una cama.

–¿Cómo sigue la pareja tras esta situación límite?
–Depende de cada uno: podés fortalecer el vínculo o te podés ir a la m… (se ríe por primera vez en la nota). Uno prefiere que no le pasen estas cosas, pero la unión es mucho más fuerte, incondicional. El golpe nos unió, nos hizo valorar más lo que tenemos.

–Imagino que están pensando en agrandar la familia.
–¡Sí! Con Paul recuperado, vamos a buscar nuestro primer hijo. Creo que tener una familia es como una bendición de Dios. Ojalá sea este año.

–¿Tienen un modelo de familia?
–Nosotros somos cinco hermanos, y él tiene tres. Me gusta mucho la familia numerosa. Un hermano no es lo mismo que un amigo, son otros códigos, otra complicidad, un vínculo diferente. Me gustaría tener cuatro o cinco hijos. Vamos por el primero (ahora sí se ríe con ganas)…

Hermosa, Pía vuelve de a poco al trabajo. Después de la afección cardíaca de Paul suspendió una gira por Milán, Italia. “<I>Hoy sabemos cuáles son las cosas importantes de la vida</I>”, asegura.

Hermosa, Pía vuelve de a poco al trabajo. Después de la afección cardíaca de Paul suspendió una gira por Milán, Italia. “Hoy sabemos cuáles son las cosas importantes de la vida”, asegura.

“<i>Cuando conocí a Paul yo tenía 17 años y él 32, pero ese día me dijo que tenía 30. Era muy distinto a los nenes que yo frecuentaba, en su contextura, sus pelos… ¡Parecía mi tío!</i>”

Cuando conocí a Paul yo tenía 17 años y él 32, pero ese día me dijo que tenía 30. Era muy distinto a los nenes que yo frecuentaba, en su contextura, sus pelos… ¡Parecía mi tío!

“<i>Ahora sí, empezamos de cero. En un año nos dimos cuenta de cuáles son las cosas importantes de la vida. Sabemos que hay gente que vivió cosas peores. No me puedo quedar tirada en una cama</i>”.

Ahora sí, empezamos de cero. En un año nos dimos cuenta de cuáles son las cosas importantes de la vida. Sabemos que hay gente que vivió cosas peores. No me puedo quedar tirada en una cama”.

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