“Con mi mujer estamos luchando por lo que nos pasa; muy unidos, más que nunca” – GENTE Online
 

“Con mi mujer estamos luchando por lo que nos pasa; muy unidos, más que nunca”

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Me explota la cabeza, hermano!”. Fue al llegar a la exclusiva Clínica Alemana, en el barrio Vitacura de Santiago, vestido con jeans, camisa blanca y una mochila rosa al hombro. Son las cuatro de la tarde del domingo 19 de noviembre y Gonzalo Valenzuela (28) camina apurado rumbo al ascensor que lo llevará a la habitación 454, donde está internada su mujer, Juanita Viale (25). Un joven al volante del Peugeot 206 con patente argentina –propiedad de la nieta de Mirtha Legrand– lo espera con el motor en marcha. Gonzalo avanza con el gesto adusto, la mirada perdida, la voz trémula…

A los 25 minutos sale, casi al trote. Dos pasos detrás suyo se acerca Ambar (4), la hija que Juana tuvo con el músico Juan De Benedictis y a quien Valenzuela quiere como propia. “Vamos, Ambar”, le dice Gonzalo. Luego mira y maldice al aire cuando ve al fotógrafo y al cronista de GENTE, que esperábamos en la puerta. “Vinimos para saber cuál es el estado de salud de Juanita”, le digo. Menea su cabeza y protesta, pero ya no hay palabras gruesas. Se molesta un poco, sí, pero mira a los ojos… Después estrecha la mano y se distiende, inclina su cabeza sobre el hombro de este periodista y confiesa: “No puedo más, hermano. Esto es muy duro, demasiado, ¿sabes?”.

La charla se genera espontáneamente, y Gonzalo –todo un caballero– no escapa, como lo harían buena parte de los famosos ante una situación similar. Es amable y cordial. Comprende que a ambos lados de la Cordillera son muchos los que acompañan a la pareja de actores en este difícil momento que atraviesan. Entonces preguntamos…

–Lo primordial, Gonzalo: ¿cómo está Juana?
–Ahora más tranquila, hermano… Digamos que estamos en el mejor momento de una situación muy difícil. Luchando para que nuestro hijo pueda nacer. No podemos aflojar ninguno de los dos, ni nadie de la familia.

–¿Entonces el embarazo está controlado?
–Y… esperemos que sí. No sé qué decirte. Son cuestiones médicas que yo entiendo hasta un punto. Los profesionales son los que saben. Hay que esperar, tener paciencia, dejar que pasen los días y seguir con los estudios y cuidados.

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La pequeña juega a un costado. “Ven, Ambar”, le pide Gonzalo, quien, respetuoso del trabajo periodístico, sigue con el diálogo. Se lo nota conmovido, golpeado, confundido. No es para menos: desde la madrugada del martes 13 su mujer permanece internada en el sector de Obstetricia de la clínica.

La hija de Marcela Tinayre se sintió mal el lunes 12, después del mediodía. Al principio no le dio importancia, pero los dolores y mareos fueron en aumento. Después de la cena no aguantó más. Entonces Gonzalo llamó al obstetra, quien ordenó que se la trasladara inmediatamente al sanatorio. A la 1.30 de la madrugada del martes llegó el diagnóstico: rotura parcial de bolsa con pérdida de líquido amniótico. Debió quedar internada, porque el embarazo corría serio peligro. Pero había un atenuante importante: la rotura se produjo en la parte más alta de la bolsa y la pérdida de líquido no fue tan grande. Por eso se les informó que era más que factible que el bebé no sufriera riesgo de vida. De haberse producido en el sector más bajo del útero, el final hubiese sido otro, mucho más duro.

Juana ya alcanzó la semana número 22 de su período de gestación. Y la recomendación de los médicos es que permanezca en reposo absoluto hasta acercarse a los siete meses de embarazo, para luego inducir el parto. Lamentablemente, por ahora no dejan de ser teorías, ya que las complicaciones pueden aparecer. Los riesgos están.

¿Qué dicen los obstetras con respecto a la rotura de bolsa? “Si se produce antes de la semana 32, hay que intentar prolongar el embarazo, porque el riesgo de parto prematuro es mayor que el de infección fetal. Por eso se indica reposo, medicación para acelerar la maduración de los pulmones del bebé, antibióticos y controles de laboratorio para diagnosticar posibles signos de infección (por ejemplo, el recuento de glóbulos blancos o un cultivo de secreción vaginal para identificar los gérmenes que allí se encuentran). Si se sospecha la presencia de infección, se inducirá el trabajo de parto para evitar mayores riesgos”.

El último jueves, Marcela Tinayre atendió gentilmente el teléfono a GENTE desde Chile: “Juana está mejor; confiamos en que todo continúe bien”.

–¿La continuidad del embarazo corre riesgo?
–Esperamos que no. Seamos optimistas. Gracias por preocuparse.

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El viernes regresó a Buenos Aires prometiendo volver a Santiago. Juana le pidió que así lo hiciera, porque la extraña y mucho, al igual que a toda su familia. Quiere volver a su patria, pero por el momento no será posible. Su idea, acordada con Gonzalo Valenzuela, era que el niño –sí, será un varón, parece– naciera en la Argentina. Pero el escenario ahora es otro. Parece imposible que Juana se pueda trasladar al país después del estricto reposo indicado. Estará feliz si al menos esta semana recibe el alta clínica como para recuperarse en la casa que habita junto al galán chileno en el exclusivo barrio Santa María del Manquehue. Su abuela, Mirtha Legrand, quien en cada uno de sus programas le envía un beso y le dice que la ama, aguarda que vuelva a su hogar para viajar a visitarla. Por ahora, Ambar es la que está más cerca de su mamá y le roba alguna que otra sonrisa con su simpatía. Y Valenzuela, claro, con el que seguimos charlando.

–Se te ve asustado Gonzalo. ¿Te sentís así?
–¿Qué te puedo decir? Quiero estar tranquilo, pero es bravo. Todos rezamos para que el embarazo termine bien. Ansiamos ese niño, pero dependemos de cuestiones médicas. Ojalá dependiera de mí… Daría cualquier cosa para que Juana esté bien, pero…

–¿La pareja está bien? Porque hace un tiempo circularon rumores de crisis…
–No puedo hacerme eco de las pavadas que se dicen, discúlpame. La verdad es que estamos más juntos que nunca, luchando y sufriendo por lo que nos pasa. Muy unidos, más que nunca.

–¿Qué les dicen los médicos? ¿Son optimistas?
–Son cautos, muy profesionales. ¡Ufff! No le deseo a nadie lo que estamos pasando, como se dice. Hay momentos en que no sé más qué hacer. Tengo fe, lógico, pero estoy preocupado, y esa situación es constante. Te abruma, hermano.

–¿Juana está fuerte?
–Es una mujer bárbara. Ella es la que le da ánimo a todos. Estamos en manos de los médicos y de Dios. Ojalá El nos ayude…

“No puedo más, hermano. Esto es muy duro, demasiado, ¿sabes?”, dice Gonzalo Valenzuela a GENTE. Detrás, Ambar, la hija de Juana, lo sigue.

“No puedo más, hermano. Esto es muy duro, demasiado, ¿sabes?”, dice Gonzalo Valenzuela a GENTE. Detrás, Ambar, la hija de Juana, lo sigue.

Si bien residen en Santiago, Juana Viale venía con frecuencia a Buenos Aires. Por prescripción médica, de ahora en más deberá suspender esos viajes, a pesar de que la pareja deseaba que el bebé naciera en la Argentina.

Si bien residen en Santiago, Juana Viale venía con frecuencia a Buenos Aires. Por prescripción médica, de ahora en más deberá suspender esos viajes, a pesar de que la pareja deseaba que el bebé naciera en la Argentina.

Juanita sintió dolores el lunes 12 de noviembre y la internaron esa noche. El diagnóstico: rotura parcial de bolsa con pérdida de líquido amniótico. Arriba: Valenzuela con GENTE en Santiago.

Juanita sintió dolores el lunes 12 de noviembre y la internaron esa noche. El diagnóstico: rotura parcial de bolsa con pérdida de líquido amniótico. Arriba: Valenzuela con GENTE en Santiago.

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