“Con los hombres soy canchera… ¡pero no ligera!” – GENTE Online
 

“Con los hombres soy canchera… ¡pero no ligera!”

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Justo encima de la nieve de Bariloche, Luli dice que… bueno, hay dos Lulis. Una es la de las fotos, así, tan hot y tentadora como se la ve, 18 añitos nomás, que pertenece a la agencia GN Models, nacida en Azul, provincia de Buenos Aires, hija de Rodolfo y Roxana, que es esteticista y le hace su mesoterapia semanal, que este febrero pegó muy buena onda con Mick Jagger, con 91-61-90 de medidas tan bien llevadas, etcétera. Después está la Luli de entrecasa, con su cuarto color verde clarito, que quiere ser madre y casarse joven. Eso sí, los ositos ya fueron. El fin de la edad de la inocencia. En fin. ¿Con qué Luli se queda? Por lo pronto, estamos en Bariloche, y nieva.

–Veamos: ¿te defendés encima de un snowboard?

–En realidad… ¡poco! ¡Soy muy friolenta! Y me gusta quedarme adentro del hotel. En realidad soy más de playa, pero cuando pueda meterme en una clase de snowboard, lo haré.

–Se debe hacer difícil transmitir una imagen sexy encima de una piedra congelada.
–Son los gajes del oficio, no hay problema. Si sos sensual, lo transmitís en todos lados.

–¿Y vos te preocupás por transmitirlo todo el tiempo?
–Mirá, yo soy bastante simple, y vendo el personaje que me piden.

–Pero algo de real debe haber, intuyo…
–Mmm… Puede seeer, eh… La edad que tengo me permite jugar, ser sexy cuando quiero, e ingenua también.

–Seguís en la tele…
–Estoy en Tendencia, claro, y tengo contrato hasta fin de año. En la tele aprendí mucho. Voy escalón por escalón. Hay que abrirse camino. Además, te lo pongo así: yo mido poco más de un metro setenta, no puedo aspirar a desfilar en París. Como tampoco puedo aspirar a Hollywood, o lo que venga. ¡Eso no significa que no lo vaya a hacer!

–Hay modelos que cantan, como Rocío Guirao Díaz…
–(Interrumpe) Primero y principal, canto muuuuy mal. Y si me pongo a actuar, cantar y todo eso, la gente se va a hartar de mí y no me va a querer ver nunca más.

–Podés pedirle a Mick Jagger que te ayude.
–¡Ja, ja! A Jagger hay que dejarlo tranqui, que todavía está de gira.

–¿Novio?
–Te puedo decir que estoy muy bien, tranquila.

–Pero alguien debe haber.
–Sí, hay. En la vida de las personas siempre hay alguien dando vueltas. No te digo más que eso.

–¿Qué hace falta para seducir a Luli Fernández?
–No tengo un prototipo masculino. Tiene que ser divertido, que me haga reír. Y tiene que haber una conexión física, la famosa piel. A mí me conquistás siendo simple.

–¿Y con una complicada billetera?
–No me interesa el billete en los hombres. Yo siempre me pude comprar lo que quise. Trabajo desde los 14, y sin pasar por la cama de nadie. Cuando una mujer busca un tipo por la guita, se está subestimando. Ni quiero que me lleven a comer a un restaurante carísimo. Prefiero que me cocine en su casa. Son las pequeñas cositas las que me enamoran.

–El hijo de un sodero es capaz de esas pequeñas cositas, también.
–Primero, a mí me gustan más grandes, de 25 a 35. Un chico de mi edad le tendría que andar pidiendo plata al padre. O sea, tiene que estar a mi nivel, o un poquito más. Además, los más grandes no andan con vueltas. Es más, el año pasado le ayudé a mi vieja a comprarse un auto nuevo. Pasamos de un Fiat 147 a un Suzuki Fun. Y ahora, ¡me compré el mío! Un Volkswagen Fox. Es como un hijo. ¡Le puse de nombre Foxetín!

–¿Los chicos se te animan o se intimidan un poquito?
–¡No siempre encaran! Con los novios que tuve, dos, siempre he encarado yo. Si me gusta un flaco, voy para adelante. Nada de ceremonial o protocolo. Con los hombres soy canchera… ¡no ligera!

–¿Cuál es el verso más recurrente que te hacen?
–¡Ay, no sé! Los chicos están muy tarados... Además, más que el encare típico, prefiero una mirada, esas cosas. Y una cosa es la Luli que ves en las fotos, y otra soy yo. Está re bueno para un pibe decirle a sus amigos: “Eh, salgo con Luli Fernández”. Pero la realidad es otra cosa.

–A propósito, ¿harías el amor en la nieve?
–¡¿Encima de la nieve pelada!? ¡Se me congela el traste! Prefiero en el hotel, con un lindo fogoncito… y la nieve del otro lado de la ventana. En la playa, tirás una toallita y ya fue. Bah, ¡eso me dijeron!

–¿Qué opinás del celibato?
–Todo bien… ¡pero no es para mí!

 María Lucila, o Luli, simplemente. Dice que le gustan los hombres mayores que ella: “<i>De 25 a 35</i>”, confiesa.

María Lucila, o Luli, simplemente. Dice que le gustan los hombres mayores que ella: “De 25 a 35”, confiesa.

 “<i>No me interesa el billete en los hombres. Ni quiero que me lleven a comer a un restaurante carísimo. Prefiero que me cocine en su casa… Son las pequeñas cositas las que me enamoran</i>”

No me interesa el billete en los hombres. Ni quiero que me lleven a comer a un restaurante carísimo. Prefiero que me cocine en su casa… Son las pequeñas cositas las que me enamoran

 “<i>En la tele aprendí mucho. Voy escalón por escalón. Hay que abrirse camino. Además, te lo pongo así: yo mido poco más de un metro setenta, no puedo aspirar a desfilar en París. Como tampoco aspiro a Hollywood</i>”

En la tele aprendí mucho. Voy escalón por escalón. Hay que abrirse camino. Además, te lo pongo así: yo mido poco más de un metro setenta, no puedo aspirar a desfilar en París. Como tampoco aspiro a Hollywood

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