“Con Isabel nos separamos en noviembre pasado, con arreglo económico y sin ningún reclamo” – GENTE Online
 

“Con Isabel nos separamos en noviembre pasado, con arreglo económico y sin ningún reclamo”

Las idas y venidas entre Mauricio Macri (47) y su ahora ex mujer, Isabel Menditeguy (40), cesaron en noviembre del año pasado, cuando decidieron, de común acuerdo, terminar con once años de matrimonio. Dicen que dicen que cuando Mauricio la conoció, no sólo quedó atrapado por su belleza . También, y acaso no menos, por la leyenda de su apellido y su admiración por el padre de ella, Charlie Menditeguy –murió en mayo del 73 a los 58 años–, mitológico campeón en todo: polo, automovilismo y cuanto desafío se propuso. Para entonces, Mauricio estaba separado de Ivonne Bordeu, que le dio tres hijos –Agustina (22), Jimena (18) y Francisco (16)–, y ella, hoy licenciada en Ciencias Políticas en la Universidad de San Andrés, estaba considerada, con justicia, una de las mujeres más lindas del país, y sin la dicotomía belleza versus inteligencia: todo lo contrario. La menos simple y más exigente de las lecturas no se atrevía a soslayar un hecho: eran (son) dos jóvenes dorados. Mauricio, líder de un Boca Juniors que escribió, bajo su mando, la etapa más brillante de su historia, además de diputado nacional por el PRO, su partido, e indiscutible candidato a jefe del Gobierno de la Ciudad (hipótesis de mínima) o Presidente de la Nación (hipótesis de máxima), y ella, lúcida, estudiosa, y para nada dispuesta a un segundo plano.

La explosión de Mauricio. Durante el último fin de semana largo, Mauricio leyó en la revista Noticias (nota de tapa), que Isabel le reclamaría, por vía judicial, 25 millones de dólares, precio del acuerdo de divorcio. Como bien saben sus íntimos, Mauricio es un témpano en los negocios y hasta en la cautela de sus declaraciones políticas. La sangre tana sólo le aflora cuando Boca gana… o pierde. Sin embargo, la nota en cuestión le hizo bullir esa sangre más que un partido perdido en tiempo de descuento… Se recluyó en un campo y allí habló con algunos amigos –los más cercanos y queridos– sobre la espinosa cuestión. Esa conversación, reconstruida por GENTE sobre la base del testimonio de esos amigos, fue así…

Por supuesto, la primera pregunta apuntó al presunto reclamo de los 25 millones de dólares. “Es una mentira total –dijo–. Nos separamos en noviembre pasado, con arreglo económico y sin ningún reclamo posterior por parte de ella. En perfectos términos, para decirlo más claro”. Sus amigos volvieron a la carga: “¿Entonces, la separación es un hecho?”. No vaciló: “Sí, estamos separados desde noviembre, y como les dije, tenemos todo en blanco”. Pregunta siguiente, y más que obvia: “¿Por qué se habla con tanta precisión de veinticinco millones de dólares?”. Tampoco vaciló: “Es una versión lanzada con mucha mala leche. Hace quedar a Isabel como mala gente, cuando la verdad es que nos pusimos de acuerdo como dos personas normales y civilizadas.” Desde luego, surgieron otros temas: “Mauricio, ¿estás saliendo, o no, con la decoradora Paula D´Elía?”. La respuesta fue, por lo menos, ambigua: “Con Paula… bueno, mejor pregúntenle a ella. La ví un par de veces en Punta del Este, en reuniones de amigos… nada más”. Al toque, el grupo de los componedores indagó: “¿Es posible que te reconcilies con Isabel?”. Mauricio volvió a la baraja de la ambigüedad, como un veterano jugador de póker: “Con Isabel, ahora, está todo bien. La vida dirá. Desde que nos separamos, preferimos no vernos ni hablarnos por un tiempo. Hoy, cero contacto con ella…”. Uno de los amigos (el más punzante), insistió: “Si todo está bien, ¿por qué surgió esa versión del reclamo de guita? Vos sabés que cuando el río suena…”. Mauricio lo cortó en seco: “Quieren armarme quilombo, o debilitarme. ¿Sabés por qué? Porque tanto Isabel como yo tenemos un perfil re-bajo. No alimentamos a los cazadores de escándalos. Entonces, lo mejor es inventar… En el verano me hicieron lo mismo, inventándome novias. Eso, a mí me suena a operaciones políticas, porque de esas versiones no hay dos palabras que sean ciertas…”. Después, ya casi a la caída del sol, y luego de unos minutos de charla sobre bueyes perdidos, uno de sus amigos le preguntó si había rearmado su vida social y sentimental. Respuesta, según los testigos: “Mi vida social tiene más perfil bajo que antes. No me vas a ver nunca en un boliche fashion o de onda. Lo único que hago es ir a algún restaurante, algún bar, o a unas pocas reuniones. Nada más… Y en lo sentimental, nada. Estoy tranquilo, viajo mucho por todo el país para tener contacto directo con la gente, quiero seguir avanzando en mi carrera política, y la mayor parte de mi tiempo libre lo paso con mi familia y mis amigos, con los que juego al golf, al tenis y al fútbol. Pero sobre todo al golf…”. Pero algunas espinas siguieron jugando su papel. Uno de los amigos disparó: “Che, Mauricio, ¿no será que este asunto de la guita viene de parte de Isabel, para presionarte y negociar otra cifra?”. Muy firme, muy frontal, contestó: “No creo que esa información venga de parte de ella. No creo que ella quiera hacerme daño. Lo que sí me hace daño son las mentiras. ¿Qué querés que te diga? Con lo que me cuesta salir a pedir dinero para la campaña, ¿ahora cómo hago, con qué cara puedo pedir ayuda económica después de todo lo que me inventaron sobre el dinero que supuestamente tengo?” Alguien terció: “¿Por qué no fuiste a ver a Boca el domingo, ya casi campeón, contra Estudiantes, y nada menos que en la Bombonera?”. Respuesta: “Mirá, el viernes estuve con el plantel en el Hotel Intercontinental para darles mi apoyo. El domingo no fui a la cancha porque –matemáticamente– el resultado no alcanzaba para ganar el campeonato. No hay ningún secreto: estuve todo el fin de semana largo aquí, en el campo”. Ya hacia la noche, y después de otros bueyes perdidos, uno de los íntimos le preguntó si iba a llamarla a Isabel para hablar de la versión del reclamo de los 25 millones de dólares. Harto, Mauricio cerró la charla: “No. No voy a hacer nada. Estoy muy tranquilo, porque todo está resuelto. Hace tiempo que aprendí algo: frente a las mentiras…, y a pesar de que ninguna separación es feliz, ¡hay que relajarse y gozar!”.
Mauricio en Palermo, cerca de la casa de su padre. Dice que con Isabel Menditeguy no hay reclamos económicos.

Mauricio en Palermo, cerca de la casa de su padre. Dice que con Isabel Menditeguy no hay reclamos económicos.

Hoy Mauricio dice estar solo y sin pareja. Viaja mucho por su carrera política y también como presidente de Boca. Por su parte, Isabel se mudó a un departamento  en Recoleta  y hace su vida con amigos.

Hoy Mauricio dice estar solo y sin pareja. Viaja mucho por su carrera política y también como presidente de Boca. Por su parte, Isabel se mudó a un departamento en Recoleta y hace su vida con amigos.

Mientras Isabel se encuentra con amigas  para hacer shopping y conversar de su nueva realidad, Mauricio está más retraído y sale poco.

Mientras Isabel se encuentra con amigas para hacer shopping y conversar de su nueva realidad, Mauricio está más retraído y sale poco.

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