para sacar a la Argentina de la crisis" basado en tres puntos: monetización, aumento del consumo interno y renegociación de la deuda, "pero en términos serios y posibles de cumplir". Además, habló de Cavallo, De la Rúa, Chacho Alvarez, López Murphy y la Alianza. Un reportaje caliente en medio de la crisis." /> «Con ideas y liderazgo, es posible salir adelante, y rápido» – GENTE Online
 

"Con ideas y liderazgo, es posible salir adelante, y rápido"

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-En estos días de crisis, ¿existe algún político que tenga algo positivo para decirle a la gente?
-Tengo una buena noticia, sí. 

-Un milagro.
 -No, no es un milagro. Hemos elaborado un plan para sacar a la Argentina de la crisis. Punto uno: monetizar en lugar de desmonetizar. Punto dos: aumentar el consumo en el mercado interno en lugar de agudizar la recesión. Punto tres: adoptar una actitud madura y responsable frente al mundo en lugar de seguir con esta actitud errática… ¡que nadie entiende!

-Ya que habla de entender… ¿Cómo se le hacen entender las nuevas medidas económicas a gente que nunca entró a un banco ni sabe qué quiere decir débito?
-Hay algo peor que el gran público ignora. Un almacenero, un carnicero, un verdulero, un abogado, un ingeniero, un arquitecto, para que sus clientes puedan pagarle con tarjeta de débito, deben tener una máquina postnet. Ahora bien: alquilar la máquina les cuesta 70 pesos de inicio, más 30 mensuales, más el 3 por ciento de lo que facturen. Ese sistema va a generar una nueva caída del nivel de empleo y un nuevo paso hacia la recesión. Como todo lo que se hace compulsivamente…

-¿Cómo cortar ese nudo gordiano?
-El Estado, que tanto se metió en lo que no debe, tendría que importar esas maquinitas y prestarles una a cada uno de los comerciantes minoristas y de los profesionales que quieran entrar en el sistema bancarizado.

-¿Cuál es la clave del modelo económico que, según usted, puede sacar a la Argentina de la crisis?
-Un sistema trimonetario.

-¿Algo similar al Lecop?
-No. El Lecop que inventó De la Rúa es una sustitución de moneda. Yo sostengo que tiene que haber una moneda financiera que permita reactivar la economía.

-¿De qué modo? Porque hoy, hablar de reactivación de la economía en un país al borde del default suena a utopía.
-Hay que darle un subsidio y un plan de empleo y capacitación a cada jefe de familia desocupado.

-Alguien puede decirle que eso sólo sucede en los cuentos de hadas…
-Y se equivocaría. Porque España lo hizo. Llegó a un 23,5 por ciento de desocupación, monetizó para que no se cayera la clase media, y salió del pozo.

-La clase media: uno de los clavos ardientes del país.
-Y guay de que se derrumbe…

-Pero una cosa es el mercado interno y otra son los acreedores internacionales. Según su modelo, ¿cómo hay que actuar ante el FMI y los demás organismos?
-Con una renegociación lógica y seria.

-¿Por ejemplo? 
-Si el país está en recesión, como ahora, pactar un pago de intereses a tasa muy baja. Y, desde luego, cumplir. Después, cada dos puntos de subida del Producto Bruto, aplicar un punto al pago de los compromisos internacionales. Algo así como
"Mire, ahora le pago poco, pero cuando las cosas mejoren voy a pagarle más". Una actitud realista, en fin.

-Al punto en que llegaron las cosas, ¿le creerán a la Argentina?
-Lleve el caso a su vida personal. Si usted tiene un deudor en el hospital, lo primero que quiere es que se cure. Porque si se muere…

-Obvio: no cobro.
-¿Sabe cuál es el peor peligro al que nos llevaron los graves errores de De la Rúa y el estallido de la Alianza? Que los organismos internacionales intenten usar a la Argentina como escarmiento. Que nos castiguen por no cumplir…

-El viejo ardid de fusilar a un rehén…
-Exactamente. Porque si lo que hace la Argentina contagia a los países deudores emergentes, imagínese…

-¿El último plan de Cavallo puede funcionar?
-No. Porque ninguna de las tres d sirve: ni dólar, ni devaluación ni default. Dolarizar es malo porque el país queda estratificado en los precios relativos de hoy. Devaluar es malo porque -por ejemplo- un empresario que paga insumos en dólares y vende sus productos en pesos, pierde plata. Y es malo el default porque deja afuera a la Argentina, y tal vez por mucho tiempo.

-Usted también lanzó un instrumento de emergencia: el patacón. Y sin embargo no le fue mal…
-Al principio, muchos me insultaron. Pero me manejé como debe manejarse un gobierno: con firmeza y liderazgo. Me anticipé a la crisis y expliqué la medida a través de una amplísima campaña publicitaria. Resultado: en 45 días hubo reactivación, y hoy es una moneda prestigiosa. 

-Vamos al centro del blanco, gobernador. ¿El plan económico que usted presenta implica un cambio de gobierno? ¿Estamos al borde de una acefalía presidencial?
-No necesariamente. 

-¿De la Rúa aceptaría su propuesta?
-Siempre hay una salida cinco minutos antes de la muerte. Puede haber un acuerdo entre el Presidente y los tres gobernadores que impulsamos ese modelo: De la Sota, Reutemann y yo. Ya que no hay un fuerte liderazgo individual, que haya un fuerte liderazgo conjunto. En todo caso, el Presidente debe asumir su desconocimiento de la realidad, y actuar en consecuencia.

-¿Por qué Cavallo fue exitoso y hoy, para muchos, es un fracaso?
-Cavallo tiene un gran problema: es muy caprichoso, no tiene flexibilidad y no analiza la crisis de la convertibilidad. Si usted compra un traje talle 40 y engorda, al traje se le saltan los botones y se le abren las costuras. De la Rúa, después de un año de fracaso, lo llamó a Cavallo. Pero no para que le comprara otro traje: para que le estirara el viejo.

-Aclare esta metáfora textil, por favor.
-Cavallo no cambió. Siguió con sus obsesiones: "Los demás no me entienden, en Wall Street hay una conspiración, los operadores de los mercados emergentes son jóvenes ignorantes", etcétera. Al final terminó peleándose con sus amados funcionarios del FMI, y hoy son un matrimonio que se tira los platos por la cabeza. Un presidente que no entiende nada de economía y un ministro incapaz de flexibilizar el modelo no son precisamente el mejor dúo…

-¿Qué le pide a De la Rúa? 
-Le queda un largo calvario: gobernar dos años más. Entonces, le pido que al menos escuche ideas nuevas. 

-Si el Presidente aceptara su plan, gobernador, ¿el fusible inmediato para quemar sería Cavallo? 
-Depende del Presidente. La duración de los ministros siempre está en manos del Poder Ejecutivo y, en el caso de las provincias, de cada gobernador.

-¿Por qué cree que el Gobierno no reaccionó con fuerza luego de la catástrofe eleccionaria de octubre?
-Porque la leyó mal. Creyó que en primer lugar era un repudio a la clase política y su falta de austeridad, y después un repudio al Gobierno. Pero en realidad fue al revés.

-¿Por qué? 
-Porque los que votaron en contra son los que antes estaban enamorados de Chacho Alvarez y la Alianza. El PJ, en cambio, conservó sus cifras en todo el país.

-¿Cómo se recompone el contrato social entre la gente y la clase política? Porque si los diputados cobran todo su sueldo y no tienen limitaciones de retiro, los senadores ganan 10 mil dólares por mes, disponen de doce pasajes gratis y además no hicieron el ajuste, ese contrato corre el riesgo de morir muy pronto.
-Con ejemplos. Con buenos ejemplos. De la Sota y Reutemann gobiernan con mucha austeridad, y en Buenos Aires no aceptamos los recortes salariales de los empleados públicos, y todos los funcionarios (toda la clase dirigente de la provincia) nos rebajamos el sueldo. Aquí, ni yo ni nadie cobra más de 6 mil pesos por mes, ¡y en patacones! Y le aclaro que había sueldos de hasta 12 mil pesos… 

-¿A López Murphy le hubiera ido mejor que a Cavallo? 
-López Murphy puso en marcha su plan sin pasar por el filtro del Presidente, y el Presidente no supo explicarle qué se podía hacer. Además, con algunas medidas irritó a los gobernadores, sus aliados naturales. Era hora de acuerdos, no de confrontación.

-El modelo: una palabra que fue cielo e infierno. ¿Qué piensa hoy del modelo, gobernador? 
-Tenía costados positivos: sacó al Estado de roles en los que fue ineficiente y corrupto, y estimuló la actividad privada. Pero el intento de perpetuidad del gobierno anterior le dio un primer golpe. El impuestazo de Machinea lo hirió de muerte. Y ahora, la transferencia de los fondos de las AFJP al Estado terminó de asesinarlo.

-Pero el Gobierno no parece darlo por muerto.
-Los de ayer y los de hoy lo ven en el cajón, pero ninguno admite que se murió.

-¿Por qué un campeón de la libre empresa como Cavallo acaba hablando de capitales buitres y sovietizando la economía?
-Porque nunca hubo reglas de juego claras. Un famoso empresario norteamericano dijo: "Puedo negociar con reglas comunistas o capitalistas, pero no sin reglas". Y la Argentina vivió violando garantías…

-Algunos dramas ya son tragedias: los viejos sin PAMI, los marginados, los jóvenes sin futuro que sólo esperan el pasaporte y un avión, etcétera. ¿Cómo se ataca ese tejido canceroso?
-Con ideas y liderazgo, es posible salir adelante, y rápido. Pero si los fondos del PAMI se desvían, una ministra que trata de ordenar los noventa planes sociales dura una semana (Nota: Patricia Bullrich), el Estado mantiene dos ministerios para hacer el mismo trabajo, ¿con qué cara le decimos al mundo que nos preste plata?

-¿Cómo le va a la provincia con su gobierno, Ruckauf? 
-Creo que mi gobierno es menos eficiente de lo que cree la gente. Pero, a pesar de gobernar dos años con las dos cámaras adversas -un sándwich siniestro-, tuvimos algunos éxitos. Falta mucho, pero hay ideas y liderazgo.

-Hay una gran diferencia entre actos de corrupción y cultura de la corrupción. En la Argentina, ese límite parece largamente cruzado. ¿Cómo se recompone la ética?
-Mientras haya impunidad, es imposible. Cuando en una sociedad no hay premios ni castigos, el mensaje que reciben los jóvenes es
"Hagan lo incorrecto, que no pasa nada".

-Pregunta en una palabra: Menem.
-Va a competir muy fuertemente. Es un animal de política y poder. Su vida es el poder.

-¿Y usted? ¿Se ve presidente?
-Sí. Pero antes tengo que pasar por una interna y por una elección general. El camino es largo.

-¿Se le anima al sillón?
-Sí. Quiero ser Presidente. Para triunfar y cambiar a la Argentina, no para sumarme al fracaso colectivo.

-A su juicio, ¿qué hizo y qué trajo Cavallo en este último viaje a los Estados Unidos?
-Es evidente que hizo concesiones sobre sus ideas. Lo que no sabemos es qué concesiones hizo… sobre el bienestar y el futuro de los argentinos. Pero como eliminó el
Plan de Competitividad y aumentó los impuestos (último paso de un proceso concesivo y recesivo), los efectos no tardarán en sentirse. Ya va a ver qué pasa, en pocos días más, con los proveedores de los supermercados, por ejemplo.

-Cavallo dijo que hay gobernadores con cuentas truchas, deudas escondidas debajo de la alfombra y emisión de un dinero que es sólo papel pintado. Esa acusación parece una estocada directa contra usted, gobernador.
-Mis cuentas están claras y registradas en un centro de cómputos al alcance de todo el mundo. Además, bajé los gastos en la medida exigida por el Gobierno. Antes, el ministro debería explicar por qué la Nación tiene dos ministerios en el rubro Acción Social para hacer el mismo trabajo, y que no cumplen función alguna.

-El viernes, en la Casa Rosada, mientras usted hablaba ante las cámaras, el presidente De la Rúa pasó a sus espaldas, y casi no lo miró. ¿La foto es un símbolo de la ruptura total entre ustedes?
-¿Sabe qué estaba diciendo yo en ese preciso momento? Lo mismo que le dije a usted en este reportaje: "Al barco que no tiene rumbo, cualquier viento le viene bien".

-En el Gobierno lo señalan como la cabeza de un movimiento político para reemplazar al Presidente. ¿Qué hay de cierto?

-Es ridículo. Absurdo. El Gobierno está haciendo la política del tero… Primero inventó la conjura de los buitres, y ahora la conjura de Ruckauf.

-¿Va a salir campeón? No usted: Racing, digo. Se lo sabe fanático, gobernador. 
-(Ahueca la voz como Mostaza Merlo). Paso a paso…

Ruckauf en su despacho de la gobernación de Buenos Aires: Quiero ser presidente para cambiar al país, no para ser uno más en la historia del fracaso colectivo", dijo.">

Ruckauf en su despacho de la gobernación de Buenos Aires: "Quiero ser presidente para cambiar al país, no para ser uno más en la historia del fracaso colectivo", dijo.

El gobernador bonaerense ultima los detalles de su plan, que lanzará a partir de un Instituto del Nuevo Modelo que por ahora funcionará en cuatro provincias y que apoyan Reutemann y De la Sota.

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Ruckauf con María Isabel Zapatero, su mujer. ¿La espera un destino de primera dama para el 2003?

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