“Con Fabián nos estamos conociendo” – GENTE Online
 

“Con Fabián nos estamos conociendo”

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Titubea Araceli Edith González (40). Y lo admite. “¿Cuántas notas me hiciste ya? ¿Veinte? ¿Treinta? ¿Cuarenta? Bueno, para la que viene rodando la cinta de tu casete ando bastante nerviosa”, se pregunta sola, y acepta sola, sin que el periodista abra la boca. Ampliemos la información... Son las 20.17 del lunes 21 de enero de 2008 en la suite de Las Olas Resort, y la morocha –ahora castaña, en su corte carré– ríe, duda, hace largos silencios, lanza carcajadas, reflexiona, vuelve a reír, a dudar, a hacer largos silencios, a lanzar carcajadas, a reflexionar dentro de su vestido floreado –y peligrosamente escotado–, descalza, y ahuyentando malas ondas desde la cinta roja que rodea el talón de su pie derecho. Sabe lo que sabemos. De allí sus vacilaciones.

–¿A qué se debe semejante inquietud, Araceli? Parece una jovencita esperando el llamado de su chico.
–¿Y me preguntás por qué?

–No diga. ¿Está esperando nomás el llamado de su chico? ¿Conoce qué comenta la calle?
–Lo sé, y antes de que me consultes, confirmo el dato que te traés (risas). Fabián (Mazzei, 42) y yo nos estamos conociendo.

–¡Upa! ¡Y gracias! Nos acaba de hacer tirar por la borda el aburrido cuestionario que habíamos preparado. Perdón: ¿ya lo habló con sus hijos?
–Obvio, mi prioridad... La charla con Florencia (19) abundó en palabras, y la charla con Tomás (9), en miradas. En ambos casos mandó la verdad. Como se las acerqué cuando me distancié de Adrián (Suar) tras aquellos intentos de reconciliación. Lo que me enloquece es la mentira. La distancia entre lo que una persona dice y lo que hace, es lo diabólica que puede ser. Yo a mis chicos les hablo con la verdad y les doy la oportunidad de que me consulten lo que quieran, y de que lloremos todo lo que necesitemos llorar. Ahora comencé una simpatía, y les hablé de igual manera. Los dos me entendieron.

–“Como mujer puedo equivocarme, pero como madre no me lo perdonaría”, nos advirtió en una oportunidad. Si ellos no bendecían la “simpatía” con Mazzei, ¿qué?
–Se me hubiera complicado. En mi proceder la prioridad siempre son Toto y Flor. Lo heredé de mi mamá (Rosa). Quizá ella postergó demasiado de sí por nosotros. Una aprende. De no haberlo aceptado a Fabián, iba a luchar por esta relación hasta el final. Pelear por lo que uno quiere también es un excelente ejemplo para ellos.

–¿El paso siguiente fue acudir a la famosa Mary –a secas–, su psicoanalista?
–Luego de ayudarnos a Adrián y a mí a soltarnos con el amor que nos merecíamos por la historia transitada, Mary me sugirió: “Viví”. Su consejo me ayudó una barbaridad. Porque las mujeres, culposas como somos, lo pensamos cien veces antes de tomar una decisión de tamaña importancia.

–Recuérdenos cuándo conoció a Mazzei…
–Resulta raro ampliar sobre algo que recién empieza a madurar. Ese es el problema de ser un personaje público... Con Fabián compartimos la novela Mil millones. Integraba un equipazo en el que se lucían Gustavo Bermúdez, Gloria Carrá, Agustina Cherri, y me contuvo no bien me separé en 2002, un horrible momento personal. Trabajábamos, almorzábamos, y nada. Yo no miraba a nadie. Estaba requete enamorada de Adrián. Hasta que hace un mes, a fines de 2007, se organizó un asado multitudinario en la casa de un amigo en común, y fuimos en familia. Comimos y charlamos entre varios. Por ejemplo (risas), Fabián.

–Copa, susurros, y quedaron los dos solos. ¿Nos equivocamos?
–Me cuesta hablar sobre una relación que dejás y otra que podés iniciar. Y yo quiero cuidar a las partes en cuestión. Hoy desearía ser anónima, para poder procesar todo. Necesito bajar unos cambios.

–¿Quién rompió el hielo del coqueteo?
–Nadie. Se inició normalmente.

–Disfrutados el asado y la noche de sobremesa, ¿quién llamó primero al otro?
– Ja ja ja. No puedo contestártelo. Tampoco volvimos a salir, ya que Fabián debió viajar a grabar en el Sur. Ni una foto de celular nos sacamos juntos... ¡La que nos espera cuando nos encontremos en Buenos Aires!

–¿Usted sabía que él había salido con bellezas de la talla de Mónica Cruz, la hermana de Penélope, y la chilena Kenita Larraín?
–Leí cositas en su momento. Lo que cualquier lector.

–Tire un centro, Araceli. Las nombramos para homenajear la pinta y el poder de seducción de Mazzei. ¿Le parece fachero, verdad?
–¿Viste las imágenes de promoción de su programa?

–Lógico, ¿y usted sabía que el ciclo que viene grabando para Endemol se titula El conquistador del Fin del Mundo?
–(Risas) ¡Qué justo, ¿no?!

–Revélenos qué características de su personalidad la sorprendieron…
–Montones. Es especial, relajado, natural, humano, sensible... Fabián está bien parado. Me cautivó su esencia. Se trata de un tipo familiero, de barrio, de Caseros, zona oeste, igual que mi Ramos Mejía. No transita caminos que a mí no me gusta transitar.

–¿Romántico también? ¿Le ha obsequiado flores?
–Ni ahí voy a contarte qué me regaló. Quizá dentro de unos meses te agregue datos... Desde 1991 que no me formulaban preguntas de ese estilo.

–Entonces detállenos cómo es conocer a un hombre a los 40...
–Rarísimo, porque cuando me casé procuré que fuera para el resto de mi vida. En especial la segunda vez. De niña imaginé que a mi edad me encontraría rodeada de varios hijos, relajada, en paz. Sin embargo, la realidad planea distinto, y debés acomodarte. Pegás duro. Un día estás en la oscuridad plena y, de repente, ¡blum!, surge la luz y respirás aire puro. Mi actual sensación de satisfacción logra trasladarme a los 13 años, cuando caí rendida ante mi primer novio (Guillermo Fagiolo). Cortamos a mis 18. Después llegó Rubén (Torrente, el papá de Florencia) y más tarde, Adrián (Suar, el papá de Tomás).

–¿Admite que volvió a sentirse adolescente?
–Parece que te desdoblás entre la madre responsable que pone límites y la mujer que vuela, renovada, que espera que suene el teléfono, y que necesita que la llamen y conversar tres horas. Me cuesta dormir. Me cuesta relajarme. Sinceramente no pensé que iba a sucederme algo así, ni que me lo podía permitir a los cuarenta.

–¿Sabe Suar de la relación?
–Sabe. Cuando resolvimos la separación, pensamos en soltarnos para tener otra vida y ser felices por distintos caminos. Hace dos semanas te comenté que somos libres para seguir adelante.

–Ahora, ¿Mazzei se acordó de que Adrián es el director de Programación de Canal 13, o sea, su jefe?
–Calculo que sí (risas). ¿Vos suponés que a El conquistador del fin del mundo lo mandarán onda tres de la madrugada?

–Confiésenos cómo lo llama usted a Fabián.
–Fabián.

–Okay, ¿y él a usted?
–Ehhh...

–Ehhh, ¿“Mi amor”?
–Pará, por favor. Me está costando mucho este reportaje. Como ninguno antes en mi existencia. Por favor.

–¿Tomó conciencia de que Mazzei pasó a convertirse en ídolo de los argentinos?
–¿Tanto? Con que sea mi ídolo me alcanza.

–Araceli, usted también nos comentaba durante la última entrevista: “En lo personal, no es mi intención permanecer eternamente sola, acostarme cada noche sola. Creo en el amor, en el compromiso y en la pareja”. ¿En serio no se resigna a formar parte de la herencia de mujeres de su familia que acabaron sin compañía masculina?
–Seguro. No me entrego. Hasta hace un mes me encontraba escéptica. “Ya está”, supuse. “¿Hay alguien con quien te gustaría tomar un café?”. “No, ni me importa”. Y apenas bajé de revoluciones, tras mi decisión de separarme, la vida me sorprendió. Por suerte no es una situación que planeé. No soy una mujer que se sentía sola y en cierta etapa de su existencia buscó compañía.

–Mientras transita esta clase de etapas, ¿le regresaron las ganas de ser madre?
–Sí, y es complicado (risas). Un hijo con cada uno, de todos los colores... Igual, a mí me encantaría otro chico.

–¿Su decisión de que ningún hombre vuelva a vivir en la casa de sus hijos sigue vigente o podría reverse?
–Dame tiempo para meditarlo de nuevo, ¿sí?

Producción: Sofía Delger
Asistente de fotografía: Diego Soldini
Arte digital: Gustavo Ramírez
Maquilló y peinó: Juan Manuel Cativa, con productos Mabby Profesional Make Up
Agradecemos a Miss Sixty, Swarovski, Jeans Makers, Luna Garzón, Giannas y 18 Kilates Anillos

Araceli, espectacular a sus 40 años. Lástima que su corazón ya tiene dueño.

Araceli, espectacular a sus 40 años. Lástima que su corazón ya tiene dueño.

“Es especial, relajado, natural, humano, sensible... Fabián está bien parado. Es un tipo familiero, de barrio, de Caseros, zona oeste, igual que mi Ramos Mejía.”

“Es especial, relajado, natural, humano, sensible... Fabián está bien parado. Es un tipo familiero, de barrio, de Caseros, zona oeste, igual que mi Ramos Mejía.”

“Me siento como a los trece años, cuando tenía cosquillas en la panza... Me cuesta dormir. Me cuesta relajarme. No pensé que iba a sucederme algo así, ni que me lo podría permitir a los cuarenta”

“Me siento como a los trece años, cuando tenía cosquillas en la panza... Me cuesta dormir. Me cuesta relajarme. No pensé que iba a sucederme algo así, ni que me lo podría permitir a los cuarenta”

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