“Con este gobierno reapareció la inflación, hay menos empleo y más pobres” – GENTE Online
 

“Con este gobierno reapareció la inflación, hay menos empleo y más pobres”

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Dónde está ubicado políticamente, ahora que volvió al PJ, Lavagna? ¿En el oficialismo o en la oposición? –Yo no volví al justicialismo. Es al revés: el que volvió al justicialismo es Kirchner. Siempre estuve en la Concertación UNA, que tenía una pata peronista. Lo que cambió fue que Kirchner pasó del Frente para la Victoria y la izquierda al centro del espectro político. Y aceptó la disidencia. Aunque en los últimos tiempos esto último no se ve. El Gobierno cometió un error económico importante, y en lugar de arreglarlo lo transformó en un conflicto político grave para toda la sociedad argentina.

–¿Pero usted es opositor o no?
–Las etiquetas pónganlas ustedes... Yo siempre dije que había un gobierno que no representaba al justicialismo, una oposición rabiosa, sin ideas, y nos erigimos en una alternativa donde había mucho peronismo.

–¿Usted se siente representado por este gobierno?
–Si me pregunta por el comunicado del jueves sobre las retenciones, no. Refleja sólo al sector mayoritario del partido. Me diferencio de Kirchner. Con este gobierno en el país reapareció la inflación, se genera menos empleo y aumentó la pobreza.

–¿Y si con todos esos problemas que hay le ofrecieran volver a ser ministro de Economía? ¿Aceptaría?
–No. Yo no me siento representado por el kirchnerismo. Esa posibilidad no existe.

–¿Por qué en estos casi noventa días no se pudo arreglar el conflicto del campo?
–Porque el Gobierno le sumó, a un error económico técnico, un error político. Transformó un tema relativamente fácil de consensuar en algo grave. Y eso, además, impide discutir los otros temas que le mencioné.

–¿De ahora en más la respuesta del Gobierno a la protesta tendrá el mismo tenor de la detención de ocho dirigentes rurales en San Pedro?
–Es uno de los hechos más graves. Uno tiene la sospecha de que, por influencia del Gobierno, hay una Justicia para los amigos y otra para quienes no lo son. ¿Cómo puede ser que después de casi cinco años de aceptar toda clase de cortes, y que dos personas hoy corten el paso a Uruguay sin intervención judicial, súbitamente aparezcan estas detenciones? Es un tema gravísimo, que se refleja en menores inversiones, empleo, producción... No puede haber un país que mida de manera diferente a sus ciudadanos.

–Es inevitable la comparación con Luis D’Elía, que tomó una comisaría y no le pasó nada...
–Exacto. Ejemplos hay miles. La lista es infinita. Por eso, precisamente, no fui a ninguno de los actos del, digamos, justicialismo oficial. Porque se introducen personajes que no representan lo que, para mí, es la doctrina peronista.

–¿Con las retenciones hay que volver a la situación del 11 de marzo?
–Yo escribí una carta abierta, porque acá hay mucha gente que en privado dice una cosa y en público otra. Propuse un techo del 50 por ciento, aplanar la curva de las retenciones, darles mayor participación a las provincias en el manejo de los medianos y pequeños productores. Algunas de esas cositas las insinuaron el jueves pasado. Pero acá no se trata de insinuar, sino de ser claros y ejecutar. Y hoy, lunes, todavía estamos esperando la resolución de los anuncios.

–¿Qué sucedió primero: este conflicto enfrió la economía o al enfriarse la economía el Gobierno recurrió al manotazo de aumentar las retenciones para tener caja?
–Cuando se produjo el cambio de gabinete al final del 2005, nosotros dejamos en 4,5 puntos del producto bruto el superávit fiscal. Durante el 2006 y el 2007 gastaron 2,5 puntos de ese superávit. Lo que pretendieron hacer con las retenciones fue un manotazo para recuperar lo perdido en esos dos años, y lo hicieron de la peor manera. Ese fue el error técnico. La economía se está enfriando desde el año pasado. La inflación no refleja los datos del INDEC, y los números del crecimiento tampoco reflejan la realidad: el año pasado, la cifra fue de 7.5 puntos y no de 8.3, como dijo el gobierno. Y ahora, por efecto de la crisis con el campo, se desaceleró aún más. Las economías del interior del país están prácticamente paralizadas, con rotura de cadenas de pago, porque del campo dependen muchas ciudades.

–Hoy las doce cuotas sin interés de las grandes casas de electrodomésticos pasaron a ser historia. ¿Significa que la inflación es más preocupante que lo previsto?
–Totalmente. Y se produjo, entre otras cosas, por ese gasto de buena parte del superávit fiscal, y porque la inversión se desaceleró desde mediados del 2006: los manejos políticos y la debilidad institucional hacen que se crea menos en el país. Y no le hablo de los extranjeros, sino de los locales. Y así, desde mediados del 2007, hay menor generación de empleos y más pobreza, las consecuencias más graves. Hay todavía 10 millones de argentinos por debajo de la línea de la pobreza. Sólo en la provincia de Buenos Aires hay un millón de chicos en situación de pobreza, y subió la mortalidad infantil. Y son cifras oficiales. La inflación se come todo: el salario, las jubilaciones, el valor del tipo de cambio que les permite competir a las empresas argentinas...

–¿Y estamos a tiempo de revertir esta situación?
–Sí, pero cada vez hay menos tiempo. Pasan los meses, y en lugar de hacer las rectificaciones, se hace al revés: ante cada uno de los problemas, hay una reacción política y técnica inadecuada.

–Cuando usted dejó el Ministerio de Economía, desde el gobierno de Néstor Kirchner se insinuó que era porque no había podido manejar la inflación, que era incipiente.
–Ese es el mismo cuento de ahora, que dicen que empezará la distribución del ingreso. La realidad indica todo lo contrario: hoy tenemos más pobreza y más inflación que en el 2005. Están los datos para quien los quiera ver...

–Si –como dicen todos– a la economía la maneja el ex presidente Kirchner, ¿en qué consiste la función de sus sucesores en ese Ministerio?
–En los últimos dos años, en todo caso, se han equivocado fiero... Y las consecuencias son inflación, más pobreza. Yo no sé si es Néstor Kirchner el que maneja la economía ahora, no estoy en la interna del Gobierno, pero dicen que sí... Yo miro los resultados, y son malos. Es tiempo de que se rectifiquen cuanto antes.

–¿Qué invierno nos espera cuando, a esta altura, el Gobierno les pidió a algunas empresas que no consuman tanta energía?
–El mismo que desde el 2006 en adelante. Entramos en el tercer año con dificultades de suministro de energía, mucho más graves en el interior, porque en Capital Federal y el Gran Buenos Aires se trata de disimular la situación. Será un invierno complejo y con enormes subsidios. Mire: los subsidios que se dan a la energía, para el transporte, para la compra de los combustibles en Venezuela y demás, que en conjunto alcanzan a unos 20 mil millones de pesos, alcanzarían hoy para blanquear a todos los trabajadores en negro, que en el caso de los jóvenes trepa al 70 por ciento.

–¿Y qué pasaría con la energía sin esos subsidios?
–Depende para quién. Obviamente, a un 30 por ciento de la población no se le pueden subir las tarifas, pero al resto sí. Pero atención, que en el interior del país se están pagando tarifas más altas que en la zona metropolitana, y encima tienen cortes. Si los problemas se atan con alambre, el resultado es la gran confusión.

–En los últimos tiempos usted viaja mucho a Brasil. ¿A qué va?
–A dar conferencias. Ellos no entienden cómo podemos desaprovechar la extraordinaria oportunidad de crecer que tenemos. Y la respuesta es que carecemos de una dirigencia política, sindical y empresaria a la altura de las circunstancias.

–Allí se descubrieron enormes reservas de petróleo. ¿Se podría reproducir un plan similar en la Argentina?
–Pero tienen continuidad: hace quince años que vienen trabajando para eso. Brasil no tenía una sola gota de petróleo, e hizo dos cosas: un plan de alconafta, por si no encontraban nada, y las inversiones en exploración. Hoy va camino a ser el sexto o séptimo país petrolero del mundo. Lo otro es la clásica politiquería argentina de corto plazo. ¿Usted cree que sirve de algo esa transferencia que hubo en YPF?

–¿Se refiere al 14,9 por ciento que adquirió el grupo Eskenazi?
–Claro. Eskenazi, Kirchner... esa combinación entre un privado y el Gobierno. ¿Cómo piensa que va a invertir alguien que compró todo a crédito? Significa que no tiene plata. Estoy seguro de que en el Mar Argentino hay petróleo, pero extraerlo llevará mucho tiempo. El año que viene, la Argentina será un importador neto de energía, por primera vez desde la época de Arturo Frondizi. Estamos pidiendo a gritos una revolución en el área, pero nada está más lejos en este momento.

“La inflación se come todo: el salario, las jubilaciones, el valor del tipo de cambio que les permite competir a nuestras empresas. Hay 10 millones de argentinos por debajo de la línea de pobreza.”

“La inflación se come todo: el salario, las jubilaciones, el valor del tipo de cambio que les permite competir a nuestras empresas. Hay 10 millones de argentinos por debajo de la línea de pobreza.”

“Yo no sé si es Néstor Kirchner el que hoy maneja la economía, no estoy en la interna del Gobierno, pero dicen que sí... Yo miro los resultados, y son malos. Es tiempo de que se rectifiquen cuanto antes”

“Yo no sé si es Néstor Kirchner el que hoy maneja la economía, no estoy en la interna del Gobierno, pero dicen que sí... Yo miro los resultados, y son malos. Es tiempo de que se rectifiquen cuanto antes”

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