“Con estas piernas salté al mundo” – GENTE Online
 

“Con estas piernas salté al mundo”

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–Okay… Tanto que las observás, si preferís, iniciá la entrevista hablando con ellas –pone puchero Romina Soledad Lanaro.
–No se enoje. Ocurre que impresionan. –Antes causaban risa. Peor, recibían burlas. Y yo trataba de esconderlas.

–Tarea complicada. No diga que pensó en cortárselas.
–Tampoco exageres. Me costaba, prefería no tenerlas.

–Y ahora, de ‘vieja’, a los 22, ¿cómo se llevan entre ustedes?
–Genial. No sé cuánto miden pero, te juro, ahora las adoro.

Sus piernas. Hablamos de sus piernas. ¿Qué pensó? Pese a que arrancamos por sus piernas, en realidad da gusto detenerse en cada una de las estaciones de su cuerpo, que transita los 54 kilos, 1,82 de estatura y los 80-60-89 de curvas. “Lo que nunca abundó, admito, han sido las lolas. Al punto que en mis comienzos, y ante la imposibilidad de conseguir trabajo en el ambiente fashion, decidí operármelas. Menos mal que un examen previo determinó mi rechazo a la anestesia, si no…”, resopla la hincha de Newell’s Old Boys.

–¿Si no?
–Mirá. Sin querer sonar petulante, no existe diseñador actual consagrado para el que no haya desfilado. Hoy estoy en desacuerdo con entrar al quirófano, a menos que una cuestión de salud o una necesaria estética lo demanden. Incluso en el exterior me comentaron que, de haberme operado, me hubiesen exigido que me sacara. Claro, sucede que en nuestro país triunfan las pulposas de adelante y atrás.

–Rolando Hanglin acaba de escribir en la revista de La Nación una columna en la que opina que las argentinas dejaron de ser las damas más lindas del planeta. Sostiene que abusan del colágeno y de las exageraciones físicas, que perdieron la gracia natural y simple que siempre poseyeron, etcétera. Defina su belleza, Romina.

–Acá a las altas y flacas nos hacen sentir acomplejadas, poco sexys, poco mujeres. Recuerdo que caminaba encorvada, por la timidez. Recuerdo además que, tras debutar en el modelaje a los 14 en mi ciudad y viajar a los 16 a Buenos Aires, me costó una barbaridad crecer. También recuerdo aquel ultimátum de mi padre, a fines de 2003: “¡Basta, hija! ¡Volvéte a casa y ponéte a estudiar!”. Recuerdo mi reacción: “Pará. Pido una chance final. Con mis ahorros compro un boleto de avión a Francia, y si en un mes sigo igual, vuelvo y me dedico a una carrera y a jugar al vóleibol”. Recuerdo, por último, que metí en la valija algo de pilchas, un oso de peluche, retratos, mis discos de Coldplay, y partí.

–Y no volvió…
–(Risas) En febrero de 2004 me contrató Miuccia, la heredera de los Prada. Jamás paré. Desfiles en París (Romina Lanaro alquila un monoambiente que da a la Bastilla y el Centro Pompidou), Milán, China, medio mundo. Gráficas en las revistas que adoraba de chica, Para Ti, Vogue, Marie Claire. Nueva York. Pocas semanas atrás, la campaña de Dolce & Gabanna y Mulberry con el legendario fotógrafo estadounidense de moda, Steven Meisel. Un sueño.

–La pellizcamos, si nos permite. Porque su delgadez amerita cierta pregunta. ¿Qué piensa de la campaña española contra la bulimia y la anorexia, que no permite desfilar a quienes portan escasa masa corporal?
–Difícil. Yo soy anti-bulimia y anti-anorexia. Sin embargo, pienso que la cuestión no viene sólo del lado de mi profesión. Mi mamá es morruda, y a veces le resulta imposible conseguir ropa que le entre. Abundan los talles esqueléticos. Habría que abrir la visión crítica. Aparte, al ritmo que nos movemos las modelos, de no comer, te caés desmayada. Yo no consumo productos light. Y adoro el asado. Aparte, cocino pizza, pastas.

–¿Sabe cocinar? ¿Y lavar y menesteres por el estilo?
–Obvio. Limpio, plancho. Hago todo yo.

–Una candidata ideal. ¿Anda sola?
–Quizá. Dejálo ahí.

–Mientras, ¿cómo combate la soledad?

–Escucho música lenta de los 80. Leo los libros de Harry Potter. Sintonizo comedias; nada de películas de terror, porque me dan miedo, y duermo sola. Colecciono carteras y zapatos. Me comunico vía messenger con mis amigos, y por teléfono con mi familia (Gladys, 43, ama de casa, Sergio, 46, profesor en una escuela de artes plásticas y metalúrgico; Franco, 17; Santiago, 14, y Jerónimo, 3). Me junto con mis amigos Tao Caino, Jazmín Alcorta, el rugbier Ignacio Corletto y Federico Moya, una persona especial.

–¿Suelen abordarla bastante los hombres?
–Jamás me doy cuenta. Lo que sí, me teñí de rubia oscura a rubia platinada y acabo de descubrir una mayor cantidad de ojos apuntándome.

–¿Qué requisitos les exige a los potenciales representantes del sexo masculino?
–Que no se trate de un corchito. Joroba la falta de altura. Después, lo básico. Poné comprensivo, honesto.

–Si surge uno que le cante “… Con Popotitos me voy a casar,/y de aquí en adelante la voy a delirar...”, ¿se imagina dando el “sí” y rodeada de hijos?
–Lógico. No falta demasiado. Deseo criar seis hijos. Y en cuanto a lo de Popotitos, vos cargá, que aunque de bebé no entraban en la cuna y a los 12 años les llevaba cinco cabezas a mis amigas y en los asaltos el que bailaba conmigo debía subirse a una silla, con estas piernas salté al mundo. Emiliano Mocchiutti (el dueño de su agencia, Hype Management) me aconseja asegurarlas.

–¿Cómo continúa la cosa, Lanaro? ¿Qué llega luego de cumplir los sueños?
–Quiero un poco más. No sé. Comprarle una casa a mi gente, que alquila. La única certeza que tengo es que mi vida empezó siendo el cuento del Patito Feo y terminó transformándose en el de la Cenicienta. Ah, y otra certeza…

–¿Cuál?
–Ya no camino encorvada.

Descendiente de italianos, alemanes, rusos y franceses y de raíces santafesinas y chaqueñas, Romina sintetiza la fascinante sinergia entre lo europeo y lo latinoamericano. “<i>Si hay algo que me distingue afuera es cuando hablo rápido en castellano y la cantidad de mate con azúcar que tomo</i>”, confía la rubia diosa.

Descendiente de italianos, alemanes, rusos y franceses y de raíces santafesinas y chaqueñas, Romina sintetiza la fascinante sinergia entre lo europeo y lo latinoamericano. “Si hay algo que me distingue afuera es cuando hablo rápido en castellano y la cantidad de mate con azúcar que tomo”, confía la rubia diosa.

“<i>En mis comienzos, y ante la imposibilidad de conseguir trabajo, decidí operarme las lolas. Menos mal que un examen previo determinó mi rechazo a la anestesia, si no… Hoy estoy en desacuerdo con entrar al quirófano</i>”

En mis comienzos, y ante la imposibilidad de conseguir trabajo, decidí operarme las lolas. Menos mal que un examen previo determinó mi rechazo a la anestesia, si no… Hoy estoy en desacuerdo con entrar al quirófano

“<i>Soy anti-bulimia y anti-anorexia. Sin embargo, pienso que la cuestión no viene sólo del lado de mi profesión. No consumo productos light y adoro el asado... Habría que abrir  la visión crítica</i>”

Soy anti-bulimia y anti-anorexia. Sin embargo, pienso que la cuestión no viene sólo del lado de mi profesión. No consumo productos light y adoro el asado... Habría que abrir la visión crítica

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