“Con el varón cierro la fábrica” – GENTE Online
 

“Con el varón cierro la fábrica”

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Esperá que miro un segundo la agenda... Tiempo tengo, pero siempre y cuando me organice: es la única forma de poder abarcar todo. ¿El miércoles a las 15...?”. Hace rato ya que Natalia Graciano (y vale recordar: 31 años, 1.75 de altura; 90-59-89 de peligrosas curvas) dejó el modelaje. Igual, dice, las horas no alcanzan. “Sólo imagináte: un bebé de cuatro meses, una hija que va al Jardín, un marido que muere por volver a casa para vernos y disfrutarnos, un trabajo con una socia profesional y competitiva...”.

–¿Y se puede con todo?
–No sé... Pero lo intento. De eso se trata. Siempre digo que los días deberían tener 30 horas. Sería mucho más rendidor.

–¿Cómo está la familia desde la llegada de Alejo?
–¡Revolucionada! Más en el caso de la nena, porque tiene los celos típicos a causa del hermanito. Era de esperar, porque los dos son muy chicos. Mia está en la edad de los caprichos. Busca nuestro límite y se la pasa desafiándonos. Desde ese juego trata de ponernos a prueba.

–¿Podés manejar sus celos?
–Cuesta... Pero con el papá tratamos de mostrarle que nuestro cariño no cambia hacia ella. Con Matías nos dividimos para estar con los dos. Hacemos todo para que ella no se ponga celosa.

–¿Quién cede a la hora de los caprichos?
–Yo... Matías es el que pone los límites. Uno hace de bueno y el otro de menos bueno. El único secreto cuando perdés la paciencia es contar hasta diez. ¡Todavía no entiendo cómo hace Maru Botana con seis! Con dos ya me siento la mujer más requerida de mi familia. Eso también cansa; mi hijo quiere estar conmigo, la nena necesita que esté presente y mi marido me requiere como mujer cuando llega a casa.

–Suena a que no fantaseás con agrandar la familia...
–(Risas) Creo que con el varón cierro la fábrica. Con la parejita ya me siento una mamá realizada. Además, pensá que Luca, el hijo de Matías, está mucho con nosotros también: ya somos una familia numerosa. Como pasé por muchas malas, sé lo que significa agradecer esto. Con la muerte de mis padres (los dos fallecieron con tres meses de diferencia, en el 2002), viví cosas muy fuertes. La familia es un núcleo de contención que nutre a todas las personas.

–¿Qué valores aprendiste de tus padres que querés transmitirles a ellos?
–La unión entre hermanos. Ese es el valor más importante y sólido. Nosotros somos cinco hermanos y nos acostumbramos a compartir todo. Nadie te puede enseñar más que tus padres cosas como el respeto, los límites, el amor.

–Matías como papá, ¿ayuda?
–Es un excelente padre, al que le gusta la familia y, por sobre todas las cosas, ama el hogar que formó. Sí, se re hace cargo.

–¿Y dónde quedan los momentos de intimidad de la pareja?
–(Risas) ¡Por suerte, están! Tal vez no como cuando nos conocimos, porque ahora hay que encontrar el momento, pero están. Si no existieran la pasión y el amor... no hubiera llegado Alejo. Desde el nacimiento de Mia habíamos ganado ciertas cosas para nosotros, como las salidas al cine, a comer afuera. Ahora hay horarios para todo, hasta para cuidar la pareja.

–Tampoco descuidaste el lado profesional...
–No... El embarazo siempre me cargó pilas en mi carrera. Lo único que cambió es que ahora soy la mujer pulpo. Y me encanta. Cuando estaba esperando a Mia se me ocurrió hacer una revista semestral. Así nació Quiero en el 2007. Yo estaba en una búsqueda personal. Intentaba alejarme de las pasarelas y necesitaba saber qué hacer.

(Suena su celular. Una alarma le anuncia otro de sus compromisos: una reunión con Jimena Suárez, su socia en la revista y novia del mejor amigo de Matías).
–No te preocupes: me avisa de una reunión que ya resolví en el almuerzo. ¿En qué estábamos?

–Me contabas tu proyecto...
–Claro... Una vez, cuando fuimos a Mar de las Pampas, empezamos a hablar con Jime sobre un montón de ideas (Nota del redactor: Natalia estudió Publicidad y Diseño Gráfico, pero nunca había ejercido hasta ahora). Nos costó mucho largarnos, porque era empezar de cero. Fue difícil... Ibamos a los diseñadores de moda con la notebook, para mostrarles lo que queríamos. Así que fue otro hijito más... Lo tengo muy adentro.

–¿Y por qué Quiero?
–Porque las mujeres somos así, queremos todo: ser madres, amigas, profesionales, esposas, amantes de nuestros maridos y, encima, sacarnos diez. Natalia reconoce que Alejo, su nuevo bebé, la puede. “<I>Es súper tranquilo... La que está en la edad de los caprichos es Mia, pero con Matías hacemos todo para que no se ponga celosa</I>”, cuenta.

Natalia reconoce que Alejo, su nuevo bebé, la puede. “Es súper tranquilo... La que está en la edad de los caprichos es Mia, pero con Matías hacemos todo para que no se ponga celosa”, cuenta.

“<i>Las mujeres somos así, queremos todo: ser madres, amigas, profesionales, esposas, amantes de nuestros maridos y, encima, sacarnos diez</i>”, dice Natalia.

Las mujeres somos así, queremos todo: ser madres, amigas, profesionales, esposas, amantes de nuestros maridos y, encima, sacarnos diez”, dice Natalia.

Por la mañana se dedica al bebé y lleva a Mia al colegio. Después trabaja en el nuevo número de Quiero, su revista. Más tarde cumple a la perfección su rol de esposa. Con Matías lleva tres años de casada y, según dice, su familia “<i>fue un regalo del cielo</i>”.

Por la mañana se dedica al bebé y lleva a Mia al colegio. Después trabaja en el nuevo número de Quiero, su revista. Más tarde cumple a la perfección su rol de esposa. Con Matías lleva tres años de casada y, según dice, su familia “fue un regalo del cielo”.

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