“Compartimos el psicólogo, el personal trainer y, en cualquier momento, hasta las minas” – GENTE Online
 

“Compartimos el psicólogo, el personal trainer y, en cualquier momento, hasta las minas”

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Esta vuelta los encontró cambiados. Cambiadísimos. Osvaldo Laport (con 25 años de carrera y 50 cumplidos) se reconoce más asentado y tranquilo. Aunque no se le note porque, dice, siempre lo vencen el humor y la desfachatez. Sobre las razones de su separación de Viviana Sáez, la mujer con quien compartió 27 años y una hija de once, no piensa hablar. En cambio, dejará en claro que está solo y con ganas de pasarla bien.
Mariano Martínez (28 y con 9 en la actuación) cuenta que se siente todo un hombre, porque –dice– creció en lo profesional y en lo personal. Se sabe, está harto de que le pregunten sobre su ruptura con Luisana Lopilato, con quien estuvo durante un año y medio. Sí, contará qué clase de mujer le gusta y admitirá que sigue bien soltero.

Osvaldo y Mariano se conocieron hace siete años en Campeones, la tira que consagró al uruguayo con su primer Martín Fierro, y al pibe de Avellaneda le dio una fama hasta entonces desconocida. Ahora con otros looks (pelo planchado y flequillo desmechado para Martínez, bigotito ancho para Laport) y otra vida, se reencuentran para afrontar un nuevo desafío: Son de Fierro, la tira producida por Pol-ka que se verá en enero por las noches de Canal 13.

Ahí están entonces, en camarines, después del primer día de grabación.

Laport: Es como si nunca nos hubiéramos dejado de ver.
Martínez: Aunque no trabajamos juntos, nos cruzamos y cada tanto nos llamamos por teléfono.
Laport: Además mi hija, que tiene once años, está enamorada de vos…
Martínez: Suena a reproche eso, Osvaldo…
Laport: Vos sabés que no: desde Campeones que la nena está atrás tuyo y ya nada puedo hacer.

–¿Cómo se ven de yerno y suegro?
Laport:
No, no. Lo prefiero de amigo, para salir de caravana (carcajadas).

–¿Se van juntos de boliche?
Laport
: No, no.

–Pero están solteros los dos.
Laport:
Sí, claro. No lo digo por eso. Es sólo que no se dio.
Martínez: Ya te voy a sacar…
Laport: No amagues, que el viejo se prende.
Martínez: Ojalá yo llegue así a tu edad.

–Noto cierta complicidad…
Laport:
Y no te equivocás. Hace un rato pasó por acá El Chueco Suar, nos vio hacer la primera escena juntos y nos recordó ese aura que había entre nosotros…
Martínez: Tenemos mucha química, hay un ida y vuelta…

–¿Me presentan a sus personajes?
Martínez:
Yo soy Juan, un profesor de Historia de 25 años, que quedó ciego a los doce. No bien me enteré del personaje que me tocaba interpretar, empecé a meterme en ese mundo que desconocía. Entré en Internet para buscar algo de información, me alquilé todas las películas de ciegos habidas y por haber…
Laport: Pero, bol… ¿Cómo no me preguntaste? Yo hice dos veces de ciego…
Martínez: Ya sé, lo vi. Pero el tuyo era un ciego nuevo, que dejó de ver en un accidente. Ese es otro trabajo, porque habla de un tipo que está desesperado…
Laport: Es cierto: lo mío era ceguera repentina, el tuyo ya está acostumbrado. Ahora, si me permiten, lo que está haciendo el loco es un personaje para admirar.
Martínez: No. Pará, Osvaldo. No digas eso, que crea expectativa y después…
Laport: Okay. Te voy a dar el gusto: está haciendo un ciego de m… ¿Contento? No. En verdad, lo digo por experiencia: yo hice a dos ciegos. Uno en Estrellita mía, protagonizada por Andrea Del Boca y Darín. No me olvido más: Ricardito me dejaba vendado en el camarín dos horas, diciéndome que ya venía mi escena, y se iban todos a almorzar…
Martínez: (Carcajadas) ¡Le tengo un miedo a ése! ¡Es terrible!
Laport: Terrible y querible a la vez. Yo recién empezaba: era muy tranquilo y se abusaba un poco de mí. Y el otro ciego fue el año pasado en Amor en custodia, con Solita Silveyra.
Martínez: Sí, ahí te vi.

–Habláme de tu personaje, Osvaldo. ¿Cómo es?
–Soy Martín Fierro, el papá de Marianito. Un tipo simple, de barrio, con las alteraciones normales que tiene cualquier dueño de una carnicería, padre de tres hijos, con una mujer bella (María Valenzuela), y muy machista. Es un celoso empedernido y está peleado con su papá porque es gay… Es una historia simple, que a la gente le va a gustar.

–¿Y vos, Mariano? Terminá de describir al tuyo…
–Bueno, Juan Fierro, que es el hijo de Martín, está ciego desde los doce años y nunca se enamoró.
Laport: ¿Juan es virgen…?
Martínez: Nooo. No creo. Seguramente lo llevó a debutar su abuelo (carcajadas).
Laport: Mi personaje se va a tener que suicidar a la semana, entonces.
Martínez: No, no sé qué onda con el sexo. Pero es un pibe que no se compromete sentimentalmente. Tiene sus amigos, se divierte, la pasa bien, tiene humor, es culto, inteligente. No se quedó encerrado a llorar en su cuarto. Un héroe de esos anónimos que te encontrás por la calle. En este tiempo conocí a muchísimos ciegos así: gente muy copada, a la que le pedí ayuda para crear mi personaje.
Laport: Aclará que Juan tiene 25 y el papá, que soy yo, 28.
Martínez: Y, los dos se podrían tomar perfectamente esa licencia literaria.

–¿Te preocupan los años, Osvaldo?
–No. Me ocupan. Porque para mantenerme joven debo ocuparme de mi imagen: gimnasio, bronceado, maquillaje, cosas a las que antes les daba menos importancia. Soy coqueto. Y esta profesión te exige eso de estar diez todo el tiempo. No ocurre sólo con las mujeres. Nosotros también tenemos la presión del cuerpo. ¿O no, Mariano?
Martínez: Sí, claro. Ahora salgo de acá y me voy al gimnasio.

–¿Intercambian trucos de belleza?
Laport:
Pero, claro. En este ámbito tan celoso y egoísta por momentos, me considero un tipo generoso. Y las vueltas de la vida te lo agradecen. Yo, por ejemplo, le pasé secretos a Mariano en la época de Campeones. Le expliqué cómo debía trabajar el cuerpo antes de las escenas si no había tenido tiempo de hacer fierros el día anterior, y ese tipo de cositas. Y el otro día, Marianito me devolvió el favor, porque yo tenía muchas ganas de entrenarme con Tuta, su personal trainer, y me hizo el contacto. Así que hoy estamos los dos ejercitando nuestro cuerpo bajo las órdenes del mismo maestro.
Martínez: Tenemos mucho en común. Hasta somos devotos de la misma virgencita, la Desatanudos…
Laport: (Carcajadas) Sí, la misma.

–¿Y qué le piden: mujeres o 40 puntos de rating?
Laport:
Minas.
Martínez: No. Explicále, porque no entendió.
Laport: Nuestra virgencita Desatanudos es el psicólogo: vamos al mismo.

–¿Cómo al mismo? Ahora sí me están cargando…
Martínez:
No, te juro, vamos al mismo.
Laport: Pero fue de casualidad. Un día, hablando, empezamos a charlar de nuestras terapias y nos avivamos de que íbamos al mismo.

–Entonces es psicóloga y está buenísima.
Martínez:
No. Es un tipo.
Laport: Y está buenísimo (risas).

–¿Cómo maneja el ego el galán en terapia?
Laport:
No lo manejo, porque para mí el galán es un personaje.
Martínez: ¡Qué buena respuesta, Maestro…!

–Perdón, pero en la vida tienen más levante que en la ficción…
Laport:
Lo dijo y nos cagó…
Martínez: Bueno, eso es una suerte. Igual, tener levante no me modifica el ego.
Laport: Es así. Somos galanes terrenales. Y lo de galán vale, porque no me ven la cara a la mañana, cuando recién me levanto.
Martínez: Claro, no nos endiosamos.
Laport: Bueno… Si me ven otras cosas a la mañana, estoy para que me endiosen (carcajadas)… Marianito: sumáte, decíme que me entendés, que a vos te pasa…
Martínez: (Tentadísimo) Por suerte sí, me pasa. ¡Duriiiísimo!

–Y ahora que están solos, ¿cómo lo resuelven?
A dúo:
Con una buena ducha fría.

–Tienen el mismo psicólogo, el mismo personal trainer, ¿qué más estarían dispuestos a compartir?
Martínez:
¿Yo? Hasta los calzones.
Laport: Te redoblo la apuesta: compartimos el psicólogo, el personal trainer y, en cualquier momento, hasta las minas…

–Igual, no creo que les gusten las mismas mujeres.
Laport:
Yo la quiero con humor, mucho humor.
Martínez: Yo las prefiero inteligentes y con lindo aliento…

–Ninguno pidió que esté buena. ¿Lo dan por sentado?
Martínez:
Es que todas las mujeres son lindas.
Laport: Sí, coincido. Sólo por el hecho de ser mujeres.

–Una mentirosa frase hecha de galán si las hay, como para que todas crean que tienen alguna chance con ustedes...
Laport:
No. Yo creo que el amor es ciego. Y el ciego tiene aguzada la sensibilidad, el sonido, el perfume, y lo seduce mucho más la personalidad de una mujer que su atractivo físico.
Martínez: Sí, cuando te enamorás, vale todo.

–No te hagás el Arjona diciendo que saliste con bagayos…
–Sin embargo, no todas mis novias fueron lindas. No me importa la belleza física.

–Ah, ¿no…?
–(Carcajadas) Es que tampoco todas fueron famosas.
Laport: Te estás llevando una nota reveladora.

–Espero tus confesiones, entonces.
Laport:
Yo estoy en una nueva etapa de mi vida, de muchos cambios. Y sí, también salí con bagayos muy seductores. Quizá no eran el prototipo de la modelo de hoy, 90-60-90, pero a mí me encantaban.

Mariano Martínez y Osvaldo Laport, juntos otra vez en la pantalla. En camarines, dos fuera de serie que se divierten con todo porque, juran, la clave de cualquier éxito pasa por el humor.

Mariano Martínez y Osvaldo Laport, juntos otra vez en la pantalla. En camarines, dos fuera de serie que se divierten con todo porque, juran, la clave de cualquier éxito pasa por el humor.

“<i>Me gustan las mujeres inteligentes y con lindo aliento… ¿Lindas? No me importa la belleza física. No todas mis novias fueron lindas, ni famosas…</i>”

Me gustan las mujeres inteligentes y con lindo aliento… ¿Lindas? No me importa la belleza física. No todas mis novias fueron lindas, ni famosas…

 “<i>Yo creo que el amor es ciego. Y el ciego tiene agudizada la sensibilidad, el sonido,  el perfume y lo seduce mucho más la personalidad de una mujer que su atractivo físico</i>”

Yo creo que el amor es ciego. Y el ciego tiene agudizada la sensibilidad, el sonido, el perfume y lo seduce mucho más la personalidad de una mujer que su atractivo físico

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