“Como muchas mujeres, fui golpeada, engañada y amada alguna vez…” – GENTE Online
 

“Como muchas mujeres, fui golpeada, engañada y amada alguna vez...”

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Tiene nombre de flor. Cumple años el día de los enamorados. Adora coleccionar, entre tantos recuerdos, las primeras cartas de amor que le enviaban sus compañeros de colegio. Jazmín Stuart (29 años de edad y 17 de actriz) se reconoce romántica. Sin embargo, acaba de debutar en el Teatro del Nudo con La mujer que al amor no se asoma, una obra que escribió, dirige, protagoniza y habla –según confía– de su vida privada…

–¿Cómo es Jazmín: Se le anima al amor o es de las que escapan de él?
–(Risas) Yo me le animo. Eso no significa que siempre salga bien parada. A la hora de escribir la obra tomé lo más patético de mi vida y también usé muchas historias de mis amigas.

–Primero te animaste a quitarte la ropa en Historias de sexo, ahora te atrevés al teatro con un proyecto propio. ¿Te reconocés una mujer jugada?
–Sí, totalmente. Esto surgió porque adoro escribir y me anoté para hacer un curso de guión con Mauricio Kartun. Ahí, entre clase y clase, surgió esta obra. Llevo meses soñando con la puesta, con los actores, con esta historia que tanto nos describe a las mujeres en las relaciones de pareja.

–¿Y vos cómo sos cuando estás de a dos?
–Paso por muchos estados. Llegué a obsesionarme frente al rechazo de un hombre y hasta boicoteé una relación perfecta porque me sentía demasiado feliz. Fui guerrera, dominante, destructiva. Como muchas mujeres, fui golpeada, engañada y amada alguna vez…

–En escena hablás del hombre que le teme al compromiso, del manipulador y el dominado. ¿Tus hombres tuvieron esas características?
–No, por suerte mis hombres fueron más inofensivos y no tan enfermizos como los personajes de mi obra.

–¿Cuáles son tus miedos y estrategias a la hora del amor?
–Mis miedos en el amor tienen que ver con la pérdida del ser amado. Y no tengo estrategias ni hago ningún circo.

–¿En la intimidad también te gusta armar y dirigir la puesta en escena?
–No, eso es muy personal. Desde hace un tiempo decidí no contar más con quién estoy saliendo, ni qué pasa adentro de mi casa. Defiendo mi vida privada, sólo soy actriz. Además, eso depende del compañero que tenga al lado.

–¿Creés que te perjudicó haber salido con personas públicas como Andy Kusnetzoff o Mauricio Dayub?
–No, yo me enamoré de personas que trabajaban en los medios. A mí nunca me gustó dejar entrar a un fotógrafo a mi casa. Mi intimidad la guardo y cuido como si fuese un tesoro. Me da miedo hacer de mi vida un reality show, y que todos hablen de las cosas que me pasan. Eso nunca me lo podría perdonar.

–Pero tu obra es una especie de autobiografía. ¿O no?
–Sí, pero muchas otras historias me las contaron mis amigas.

–¿Qué reproche les harías a los hombres que pasaron por tu vida?
–Que nunca me hicieron un regalo el día de San Valentín. Como los cumplo el 14 de febrero, todos mis novios me hacen el regalo de cumpleaños y no por el Día de los Enamorados. Nada… Igual, se los tengo perdonado.

–¿Y el mejor recuerdo que te hayan dejado?
–Ah, todos. Yo guardo desde la primera carta de amor llena de faltas de ortografía que me escribieron en primer grado hasta la última flor que me regalaron.

–¿Quién criticó que te hayas sacado la ropa en Historias de sexo de gente común?
–De la gente que me importa, nadie. Mi familia es muy especial: mis padres están separados desde que yo tengo cinco años, mi viejo es director publicitario, mi mamá es terapeuta corporal y estudia teatro, y mi hermano Federico es músico. Ellos apoyan a full todo lo que tenga que ver con la expresión. Nunca necesité preguntarles si les molestaba mi trabajo.

–¿Qué cosas te hacen feliz?
–Tener trabajo. Antes de fin de año viajo a Rosario para filmar una película. Me hace feliz poder llevar adelante un proyecto propio como éste. Y los hombres, por supuesto…

–Ahora que sos toda una experta en el tema, ¿te animás a darnos algunas claves para perderle el miedo a la vida en pareja?
–Sí, tomá nota: saber vivir solo. Sólo así podés animarte a vivir de a dos. Hacer siempre lo que tu corazón te indica, para no dejar nunca de ser vos. Por último, ir siempre con la verdad, por más dolorosa que parezca. Esas, creo yo, son las tres claves para entregarse a una relación duradera y real.

Se animó a desnudarse y a jugar con sus emociones en la televisión y en el cine. Ahora, dice, expone su vida privada en las tablas del Teatro del Nudo con una obra casi autobiográfica.

Se animó a desnudarse y a jugar con sus emociones en la televisión y en el cine. Ahora, dice, expone su vida privada en las tablas del Teatro del Nudo con una obra casi autobiográfica.

“<i>Llegué a obsesionarme frente al rechazo de un hombre y hasta boicoteé una relación perfecta porque me sentía demasiado feliz</i>”

Llegué a obsesionarme frente al rechazo de un hombre y hasta boicoteé una relación perfecta porque me sentía demasiado feliz

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