Carla Quevedo y el pánico en cuarentena: “Por primera vez el mundo está a la altura de mi ansiedad” – GENTE Online
 

Carla Quevedo y el pánico en cuarentena: “Por primera vez el mundo está a la altura de mi ansiedad”

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La actriz habla acerca del recrudecimiento del miedo y la paranoia y de cómo ayudar a la gente que, como ella, “está viendo su salud mental más afectada que de costumbre”.

Asegura que grabar sus escenas de Separadas (eltrece) con miedo fue tremendo: “Había que modificar escenas sacando besos... ¡Y si no beso a un personaje, ¿quién se pone celoso?!”. Ya desde los primeros días de schedule, Carla tomó distancia: “Llevé mis propias brochas y me maquillaban con ellas”. 

"Fue muy difícil grabar a dos metros de distancia en el último tiempo. Todas las escenas se nos caían a pedazos”, comenta Carla Quevedo, recién llegada y mudada definitivamente desde Los Angeles –donde residió diez años– para incorporarse a Separadas (eltrece), ficción de Pol-ka que está on hold por la cuarentena obligatoria y donde comparte elenco con su amiga Juli Zylberberg.

No es casual que hablemos de la distancia y lo compartido con alguien como ella que, “como sufrí muchos años de ansiedad tengo más herramientas para compartir con la gente (...) Es un momento muy difícil para todos. Cada uno puede contribuir desde donde pueda, asegura la actriz, quien hace poco subió a su Instagram un video en el que generó empatía con quienes atraviesan esta época de incertidumbre con zozobra y con más ansiedad que otros.

“El otro día hacía el chiste de que yo practicaba el distanciamiento social antes de que se pusiera de moda, lanza, siempre riéndose de sí misma. Reconoce sufrir esa patología desde los seis años y entiende que “por primera vez el mundo está a la altura de mi ansiedad”. 

Ante la proliferación de IG Lives, Carla se desmarca con una serie de "Vivos" humorísticos en los que hace catarsis con sus seguidores en cuarentena. ¿Los temas? Desde La teoría del deseo de Lipovetzky a la "hiperadaptación del panicoso a la situación pandemia".

–Estamos en un momento en el que los miedos se potencian y hay mucha hipocondría. 

–Y... lo que dispara el ataque de pánico es el reflejo de “fight or flight”. Sería algo así como luchar o huir, que es una respuesta adrenalínica: el corazón con más sangre, la respiración se te acelera y una sensación de peligro por algo que no es real. Puede ser por una discusión con tu jefe o que el chico que te gusta no te da bola... Ante la pandemia hay un peligro real. Creo que no ayuda este nuevo fenómeno social masivo de que vacíen las góndolas. Ver los supermercados vacíos genera más miedo, al igual que el amarillismo de los medios, o la gente que comparte por WhatsApp información no chequeada. Todo eso hace que aumente el miedo en las personas que de por sí sufrimos ansiedades. Somos las más perjudicadas. 

–¿Cómo lo vivís vos desde tu historia personal? 

–Me está costando mucho, porque tengo este nivel de paranoia desde hace un mes y medio. Como te dije, yo igual soy vanguardista (risas). En serio... Creo que hay que prestarle más atención a la salud mental. No aislarse y apoyarse en cercanos. Otra cosa piola: no usar la cuarentena obligatoria como excusa para el “social isolation”. A las personas que sufrimos depresión son cosas que nos quedan muy a mano. Por eso hablo mucho con mi psicóloga. Chequeamos si necesito una interconsulta con otro profesional o no, y hablo mucho con amigos y amigas. Eso, en momentos de angustia, ayuda un montón a no sentirse solo, algo que la cuarentena potencia. 


En un stop del rodaje de Separadas (eltrece) por la cuarentena obligatoria dice: “Mi personaje es súper distinto a todos los que hice... Como yo, es una piba que volvió después de vivir mucho tiempo en otro lugar”.

Es clave que pensemos que desde hace mucho tiempo este sistema y nuestra manera de vivir, incluso con el uso de Internet, nos distancia. Venimos de décadas de ‘pensá en vos’, ‘si vos querés, podés’, y esta situación trágica nos hace dar cuenta de lo contrario: sin el otro no podemos

Junto a su perro Ramón, con quien comparte cuarentena. Regresó a Buenos Aires después de diez años de vivir en Estados Unidos, "a una semana de que se desatara la locura por la pandemia". La actriz reconoce que tras separarse de su novio, Pedro Rosemblat, se dio cuenta de que "la distancia era muy difícil".

–¿Qué otras cosas te ordenan y te traen calma en esta nueva rutina? 

–Leí algo el otro día, un poco cursi, acerca de la Luna: que no la veas no significa que no está. Esto no siempre va a ser así. Creo que la meditación me trae al tiempo presente. Tenemos que transitarlo, porque en esto todos estamos igual de solos, pero juntos

–Comentame cómo resolviste tus sesiones de terapia a distancia. 

–Con sesiones telefónicas. Yo he sufrido mucho de agorafobia y siempre me costaron los lugares con mucha gente... Imaginate ahora. Si te dicen que es peligroso para tu salud –entiendo que por cómo funciona mi cabeza– estoy paranoica por demás. Veo cinco personas en el súper y llego y me saco todo. Entro corriendo, me baño y me paso jabón por toda la cara. Pero entiendo que la vida sigue. No se le puede poner una pausa al mundo. Hay que confiar en las autoridades y seguir viviendo. Algo importante, que recomiendo, es practicar la higiene virtual. Me desinstalé Twitter, porque la gente comparte cosas no chequeadas. No googleo síntomas. Sólo una vez por día veo la info de los organismos oficiales (la OMS y el Gobierno) y pacté con mis amigos que sólo me hablen si hay un comunicado importante, y que me comuniquen noticias positivas, como por ejemplo alguien que se curó. Tener tus propios límites es una manera de cuidar tu cabeza. 

Fotos: Gentileza Agustín Farías.

Vínculo copiado al portapapeles.

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