“Capaz que en octubre me caso” – GENTE Online
 

“Capaz que en octubre me caso”

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Frente a frente, en esa casa que huele a hogar, Moria es diferente a la que supimos conocer, aunque su discurso siga siendo el mismo: fuerte, rozando lo políticamente incorrecto. Tiene la cara relajada, más luminosa, su estampa monumental más afinada y, cuando el grabador se apaga, es más sabia y menos estruendosa. Al borde de un nuevo cumpleaños, el 16 de agosto, cuenta que se regalará un departamento en Belgrano –que será su casa de soltera– y que piensa festejarlo en Río con un grupo de amigos divertidísimos.

Dice también que anda entusiasmada con su escuela de arte en la calle Río de Janeiro; que está preparando la inauguración (en septiembre) de su restaurante Moria Restó y +, en Armenia y Córdoba, pleno Palermo Hollywood; que la hace feliz el éxito de Bailando por un voto, la revista de Nito Artaza que protagoniza en la calle Corrientes; que la pasa genial como jurado en Bailando por un sueño, el programa de Marcelo Tinelli que transmite el 13; y que se prepara para dirigir la revista que llevará Artaza a Mar del Plata y un espectáculo de tango que se hará en Buenos Aires en el verano. En medio de todo este huracán de actividades y proyectos, se dio tiempo para terminar su relación con Santiago Nicolás Laborda, su joven sex toy (así lo denominó ella) de 22 años. Y ahí está otra vez: sola, sin novio ni pareja.

–¿Y ahora qué pasó?
–No sé. Terminamos cuando vino de un viaje. Le dije que no quería estar más con él. Ocurre que yo no doy señales de que se viene el final: creo que quedó sorprendido, porque entre nosotros no hubo una pelea. Yo preparo los duelos de esa manera: si hay algo que no funciona internamente, no doy señales. Soy capaz de hacer el amor a lo loco y después le aviso que no va más. Un día le dije: “No quiero que vengas a buscarme esta noche al teatro”. Creo que fue así…

–Ni te acordás de cómo fue el final.
–No.

–¿El soportaba que le dijeras sex toy?
–No sé si se lo bancaba mucho. A ningún hombre le gusta que le digan “juguetito sexual”. En realidad, tampoco era eso. Le di la categoría de sex toy en mi vida, y cuando dejó de serlo me aburrí. Todas las noches dormía acá, en mi casa… Me cansó. Yo quería mantener la clandestinidad de los primeros tiempos. Cuando nuestra historia se hizo pública perdió el sabor, cambió todo.

–¿La diferencia de generaciones no te molestaba? ¿Tenían temas en común?
–No hablábamos mucho. Nos entendíamos con el humor. Yo no quería enseñarle nada, ni ser su maestrita ciruela. Al principio, el chico manejó muy bien el efecto sorpresa. ¡Hasta se compró un pasaje a Nueva York y se me apareció dentro de un placard! Esas eran las cosas que yo quería, y él se quedó en marido. No supo sorprenderme. Yo necesito pasarla bien y divertirme.

–Antes de prender el grabador me decías que nunca estás sola.
–En principio, tengo la soledad incorporada, y me llevo muy bien con ella. Estoy maravillosamente acompañada por mí. Tengo mucho vuelo espiritual y, por otra parte, se huelen mucho mis feromonas. Uno despide un halo, exhuma deseo, y yo estoy muy apetecible. Tengo un hormonazo adolescente. Por eso no quiero un hombre para que me acompañe, porque yo soy una mujer-hombre, que me autoabastezco y me hago el amor sola. Quiero un tipo para divertirme y no uno que me lleve a la rutina.

–Lo dijiste claro: el mejor romance lo tenés con vos misma.
–Lo bueno es que no hago balance, ni de lo pasado ni de lo presente. Dejo que todo fluya, porque hasta el agua huele mal cuando se estanca. No quiero nada estancado. Yo me construí para tener una vida gozosa y de celebración, no quiero entrar en la rutina. No negocio mi soledad con nadie. No necesito estar acompañada. Estoy divina sola pero, aunque parezca contradictorio, necesito de los hombres. Hay gente que está con un hombre porque le da miedo romper… Yo siempre rompí. Nunca me dejó un hombre. Y esto no es para ponerme una cucarda. Siempre que rompí empecé de cero.

–Afectivamente…
–También económicamente tuve pérdidas por culpa de las separaciones. Por eso ahora, cuando me siento mal con un tipo, no hago nada por salvar la pareja.

–Para resumir: el humor y el efecto sorpresa son dos imprescindibles para vos.
–Sí. Me tiene que divertir con un gran sentido del humor, y me tiene que sorprender siempre, no sólo los primeros tres meses. La terapia de pareja no es para mí.

–¿Nunca fantaseaste con envejecer al lado de alguien?
–¡No! ¡Qué horror! Yo tengo fantasías mucho más alegres y eróticas que ésas. Y lo mejor de todo es que las concreto. Yo sorprendo con todo, con mi mente y mi cuerpo. En la cama hago puestas en escena: puedo ser dominatriz y geisha. Soy un parque de diversiones para un señor, y exijo lo mismo de ellos.

–Pero reconocé que a cualquier mujer le es medio complicado eso de andar elaborando estrategias diarias que sostengan la pasión.
–Siempre hay tiempo para todo. Yo tengo tiempo para la previa, para disfrutar, para todo. En general, la gente tiene pereza para eso. Hay muchos clichés y cosas preestablecidas, pero yo soy cero estándar.

–¿Podés separar el sexo del amor?
–Absolutamente. El mejor sexo se tiene sin amor. Los mejores momentos de mi vida los pasé teniendo sexo sin amor, sin compromiso.

–Mirá si te enamorás…
–Algo sentí con todos los hombres que estuve, pero no me atrevería a decir “amor”.

–Estás por cumplir años…
–Sí, y me voy a Río con amigos para exorcizarme con baños de mar. Primero estaré para la presentación de la película de Eliseo Subiela que protagoniza Sofía y se llama Los resultados del amor. Parece que es una actriz impresionante. Estoy preparando pañuelos... Después sí, vendrá el viaje. Un viaje que, ahora pienso, quizá termine convirtiéndose en una extravagante despedida de soltera.

–¡¿Cómo…?! ¡¿Ya estás con otro?!
–Ayer me llamó un ex novio mío, que vive afuera, y me propuso casamiento. Por ahí… ¿Quién sabe…? Lo estoy pensando…

–¿Me estás cargando?
–Para nada. La llamada de ayer fue muy especial. En una de ésas te estoy dando una primicia.

–Y vos sos capaz de darle el “sí”.
–¿Vos creés que no me voy a animar? Te digo más y te tiro el título: capaz que en octubre me caso.

–¿Yo vine por una separación y me voy con una boda?
–En esta casa hay dos cosas que no están permitidas: el aburrimiento y los prejuicios.

–Moria, ya no sabés qué hacer para asombrar.
–Y no a los demás, sino a mí misma. Eso es lo mejor que tiene esta vida.

–¿Y qué te hace suponer que la pareja podría durar?
–Ah, yo no dije que duraría. Eso dependerá de mí.

Acaba de romper con su última pareja. Para Moria no hay tiempo de duelos. En escena y en la vida, el show debe continuar: ya piensa en casarse con otro.

Acaba de romper con su última pareja. Para Moria no hay tiempo de duelos. En escena y en la vida, el show debe continuar: ya piensa en casarse con otro.

"Ayer me llamó un ex novio mío, que vive afuera, y me propuso casamiento. Por ahí… ¿Quién sabe…? Lo estoy pensando…".

"En esta casa hay dos cosas que no están permitidas: el aburrimiento y los prejuicios".

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