Calentamiento global: por qué el Amazonas de Brasil podría convertirse en un desierto – GENTE Online
 

Calentamiento global: por qué el Amazonas de Brasil podría convertirse en un desierto

Un estudio de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en conjunto con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y el Instituto de Estudios Avanzados por la Universidad de São Paulo alertan sobre la devastación y peligro que sufre la selva amazónica a causa de la deforestación en el vecino país.
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En los últimos años, el calentamiento global ha sido tema de gran discusión entre los mandatorios de todo el mundo, con posiciones en contra y a favor de tomar políticas publicas respecto a esta problemática que ayuden a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, a medida que pasa que el tiempo, las datos se vuelven desalentadores y reportes de instituciones científicas señalan como las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando e incrementando las temperaturas globales, ocasionando que el clima mundial cambie de forma desigual.

En este marco, la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en conjunto con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y el Instituto de Estudios Avanzados por la Universidad de São Paulo, realizaron el primer análisis de los impactos en la salud, que pueden causar la deforestación y el cambio climático.

El estudio presentado por los organismos señala que el desmonte a gran escala que sufre la Amazonía brasileña, en conjunto con el cambio climático, la podría convertir en un desierto. Lo que significaría para el vecino país el incremento de las temperaturas, generando calores extremos que podrían llegar a afectar a unas 12 millones de personas.

En ese sentido, los expertos proyectan que los niveles de calor superarían los 34 ºC de sensación térmica a la sombra, siendo fisiológicamente intolerables para el cuerpo humano. Afectando principalmente a las regiones del norte de Brasil.

Consecuencias de la deforestación

La investigación detalla que la creciente deforestación de la selva tendrá una repercusión en la supervivencia de la especia humana para 2100, dejando a más de 11 millones de personas del norte de Brasil expuestas al riesgo extremo de “estrés térmico”.

Ocasionando que la gente no pueda ser capaz de mantener su temperatura corporal, ya que se alcanzaría los límites de adaptaciones fisiológicas del cuerpo humano.

La exposición sostenida a tal temperatura provocará una deshidratación y agotamiento, en casos más graves, estrés y deterioro de las funciones vitales, lo que conllevaría a la muerte”, afirma el análisis realizado por los institutos brasileños.

Cabe destacar que la Amazonía, hasta el momento, ya va perdiendo el 18 % de su vegetación nativa, y acá nace el riesgo de que una parte de la selva se convierta en desierto.

Según se menciona en los estudios, el límite de deforestación se podría dar en unos 20 o 30 años, si el calentamiento global y los niveles de desmonte actual continúan en la selva brasileña.

El papa Francisco advirtió que el cambio climático "amenaza la vida en la Tierra"

En una de las visitas de Francisco a la Universidad Lateranense de Roma, el pontífice advirtió que el cambio climático "amenaza la vida en la Tierra" y que ya no se limita "a los daños sobre el clima, el agua o el suelo".

"Creo que todos somos conscientes de que el mal que estamos causando al planeta ya no se limita a dañar el clima, el agua y el suelo, sino que ahora también amenaza la vida misma en la Tierra", planteó el obispo de la iglesia católica.

En la misma línea, Bergoglio remarcó que "no basta con repetir declaraciones de principios que nos hacen sentir a gusto porque, entre otras cosas, también nos interesa el medio ambiente".

"La complejidad de la crisis ecológica, de hecho, exige responsabilidad, concreción y competencia", expresó Francisco, al participar de la puesta en funcionamiento de la Cátedra que funcionará sobre "Los futuros de la Educación para la Sustentabilidad" con apoyo de la oficina de Naciones Unidas para la Educación y Cultura (Unesco).

Finalmente, el Papa lamentó que "las expectativas relacionadas con los objetivos de desarrollo sostenible se están alejando de lograr para 2030, junto con objetivos más específicos relacionados con la protección del aire, el agua, el clima o la lucha contra la desertificación".

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