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Cada vez más cerca del trono

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Tercer martes de septiembre o, según los holandeses, Prinsjesdag: la ceremonia con que el gobierno presenta sus planes para el nuevo año parlamentario. La Gouden Koets –una carroza de oro tirada por ocho caballos, que la ciudad de Amsterdam le regaló en 1948 a la reina Guillermina para su coronación– sale del Palacio de Noordeinde hacia la sede del gobierno, en Binnenhof, llevando a la reina Beatriz, al príncipe heredero, Guillermo Alejandro, y a su mujer, la sonriente y popular Máxima.

En las calles, una pequeña multitud se agolpa contra las vallas de seguridad para ver el tradicional desfile militar y saludar el paso de la reina y los príncipes en la carroza, que se utiliza una sola vez al año, para esta ceremonia, fuera de acontecimientos tales como el casamiento de Máxima y Guillermo, hace unos años. Una de las curiosidades es que como la reina Guillermina había pedido que la carroza fuera lo suficientemente alta para poder estar de pie, cada vez que los Orange la usan tienen algunos problemitas para sacarla del palacio, porque no pasa por la puerta… Nada que una casa real europea no pueda resolver.

Una de las reglas protocolares de este día es que las mujeres tiene que llevar algún tipo de tocado, un sombrero, una capelina, algo, por lo que en Holanda ese detalle suele ser una nota de color de las crónicas periodísticas. La reina Beatriz, entonces, este tercer martes de septiembre de 2007 llevó un manto de brocado de oro y un tocado del mismo tejido. Máxima, una falda con lentejuelas y cuentas doradas, una chaqueta de ante y un sombrero de henequén diseñado por Fabienne Delvigne, una sombrerera belga muy chic. El príncipe Guillermo, por su parte, luce el uniforme de gala de la Marina Real, de la que es comandante.

Pero ahí afuera, contra las vallas, la multitud espera a Máxima, su preferida, la princesa plebeya elegida por los europeos, la que lidera el ranking de las mejor preparadas para llegar al trono, antes de Letizia Ortiz. Y Máxima saluda, muy sonriente. Y la gente grita...

Como casi todo, cuando de monarquías se trata, esto también es tradición. Es, además, una de las pocas excepciones que la política le permite a la tradición en ese país monárquico pero liberal: que por un momento realeza y política se crucen. Aunque es cierto que es un cruce casi decorativo, casi ficticio, porque la función de la reina, ese día, además de exhibir toda la pompa y circunstancia que acostumbra, es leer un discurso escrito por el gabinete. El tercer martes de septiembre de cada año, entonces, la Casa de Orange desenfunda todo su vestuario royal, su glamour y sus joyas para inaugurar el año político del Parlamento holandés.

Después del pequeño viaje a bordo del carruaje, una vez en la Sala de Armas de la sede del gobierno, la reina se sienta en el trono y pronuncia su discurso frente a un pequeño ejército de ministros y secretarios de Estado, representantes del cuerpo diplomático, del Consejo de Estado, del Gabinete de la Reina, del Consejo de Nobles y de la Cancillería de la Orden de los Países Bajos. Luego, el ministro de Finanzas presenta el presupuesto del año fiscal que comienza ante el Parlamento, llevando el documento en un tradicional y misterioso maletín que tiene la inscripción “Tercer martes de septiembre”.

Pero mientras sucede todo lo formal dentro de palacio, afuera, entre la gente que aguarda ver a su princesa preferida, o en los pasillos de las redacciones, o en las calles de cualquier pueblo de Holanda, los rumores sobre una próxima y no tan lejana abdicación de la reina Beatriz suenan cada vez más fuerte. Un rumor que, de hacerse realidad, convertiría a Guillermo Alejandro en rey y a Máxima en reina. La reina preferida de los europeos. La prensa europea afirma que es la princesa mejor preparada para ceñirse la corona real. Mientras, Máxima participó de la tradicional ceremonia política desfilando en una carroza de oro que sólo se usa para esa ocasión.

La prensa europea afirma que es la princesa mejor preparada para ceñirse la corona real. Mientras, Máxima participó de la tradicional ceremonia política desfilando en una carroza de oro que sólo se usa para esa ocasión.

En Holanda los rumores sobre una próxima y no tan lejana abdicación de la reina Beatriz suenan cada vez más fuerte. Ello convertiría a Guillermo Alejandro en rey y a Máxima en reina. Máxima y la reina Beatriz, con un manto de brocado de oro y un tocado del mismo tejido, saludan desde la sede del gobierno después de la ceremonia.

En Holanda los rumores sobre una próxima y no tan lejana abdicación de la reina Beatriz suenan cada vez más fuerte. Ello convertiría a Guillermo Alejandro en rey y a Máxima en reina. Máxima y la reina Beatriz, con un manto de brocado de oro y un tocado del mismo tejido, saludan desde la sede del gobierno después de la ceremonia.

La princesa argentina llevó una falda con lentejuelas y cuentas doradas, una chaqueta de ante y un sombrero de henequén.

La princesa argentina llevó una falda con lentejuelas y cuentas doradas, una chaqueta de ante y un sombrero de henequén.

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