“Cada día le gano otro round a mi drama” – GENTE Online
 

“Cada día le gano otro round a mi drama”

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“Voluntad, voluntad, voluntad”, dice cuando se levanta y también a la noche, antes de dormir. “Los fantasmas son terribles pero ya no aparecen, porque siento que cada día le gano una batalla, otro round, a mi drama. Aunque me vaya en el próximo baile, estoy feliz. Siento que la gente me quiere y reconoce mis dieciocho años de carrera. Todos saben que nunca me la creí, y por eso me hacen el aguante. Ya no tomo más cocaína. Ahora amo la vida que tengo”, dice María Eugenia Ritó (39).

–¡Cómo cambió tu cuerpo desde el año pasado!
–Es cierto: bajé unos diez kilos gracias a mi nutricionista, Marcelo Suárez. Pero no llevo la cuenta. Pongo toda mi atención en salir adelante. Hago yoga; me entreno con Martin Gonzales, mi personal trainer; practico Mindfulness, basado en la meditación budista, y Chi-kung para fortalecer la energía y la fuerza interior.

–¿No te agota?
–Para nada. Estoy a full y sin descanso. Y me hace muy bien mirarme en el espejo y notar que recuperé mis curvas.

–¿Es lo más importante?
–En parte, sí. Pero mucho más mi salud mental, porque me levanta la autoestima.

–¿Engordar fue un gran sufrimiento?
–Sí, pero no sabía qué me pasaba y crecía mi nivel de ansiedad. Antes sufría porque la ropa no me entraba... ¡Ni la calza que tengo puesta! Pero recién cuando toqué fondo decidí que debía cambiar profundamente. Los kilos eran lo de menos.

–¿Cómo fue el proceso de cambio?
–Antes me quería morir, me sentía una paria que no servía para nada. Pero me ayudaron mucho Tinelli, el Chato Prada y Fede Hoppe, que en el peor momento se arriesgaron y me convocaron. Apostaron por mí. ¡Gracias eternas! No te imaginás lo que significa volver a trabajar.

–¿El baile fue importante?
–¡Y cómo! Me mejoró física y mentalmente.

–Al ganarle a la Xipolitakis, la protegida de Moria, ¿pensaste que la gente te votó por lástima?
–No sé... Algunos pueden creer que sí. Pero me pelo el lomo todos los días para rendir examen en la pista. No me creo la mejor, pero me exijo a muerte.

–¿Cómo fue esa noche?
–¡Tremenda! Cuando Tinelli anunció que los porcentajes entre Vicky y yo eran de un 82 contra un 18 por ciento, creí que me iba. Pero al saber que había ganado, me tembló todo el cuerpo.

–¿Qué te dijo Marcelo?
–Me abrazó y me susurró: “¡Batacazo! ¡Hace años que no veía algo igual”.

–¿Estás para la final?
–No sé si llego: hay bailarines muy buenos. Pero aunque me vaya, gané lo más importante: el amor del público.

–¿Estuviste sentenciada desde el principio?
–Sí, salvo en una gala. Pero no le echo la culpa al jurado. Acepto críticas justas. Pero detesto las que me destruyen porque sí.

–Entre Moria y vos hubo un cruce muy agresivo en la pista.
–Es cierto. Nos agredimos, nos dijimos cosas muy feas. Pero me avergoncé y le pedí disculpas en público.

–Pero ella no las aceptó. ¿Por qué?
–Tal vez porque es parte del show. Son las reglas del juego.

–¿Nunca te la creíste? ¿Ni un poco?
–¡Ojalá! Me hubiera servido. Pero soy una mina de barrio, cero hipócrita y muy sincera. Quizá por eso muchos se abusaron. No me siento una estrella.

–¿Tu balance de los últimos tiempos?
–Aprendí mucho de la vida. Y le agradezco la fuerza que me da para no volver a caer en las tentaciones. No te olvides de...

–¿De qué?
–De que estuve al borde de la muerte.

–¿Seguís con el tratamiento contra tus adicciones?
–No. Aunque no me dieron el alta.

–¿No es muy peligroso?
–No. Lo abandoné voluntariamente, porque me siento muy bien. Además, legalmente está permitido que un paciente pueda dejar el tratamiento. Nadie puede retenerte.

–Hace poco sufriste una recaída...
–Sí. Tomé una copa de alcohol. Pero te juro que ya no consumo cocaína ni otras drogas. Y si vuelvo a caer, me interno al toque. Gasté mucha plata para recuperarme, y no voy a tirar todo por la borda. ¡Ni loca!

–Pero sabés que el alcohol, para un adicto, lleva a la droga. Es un mecanismo casi automático.
–Por suerte, a mí no me pasa. No hay palo que vuelva a pegarme. A veces necesito tomar una copa para sentirme mejor.

–¿No creés que es una trampa, un autoengaño?
–No me parece. Pero tengo abiertas las puertas de la clínica para volver.

–¿Jurarías que drogas nunca más?
–Es una pelea diaria. No puedo decir que nunca más. Hoy te digo que no consumo, que no las quiero cerca, que no me tientan si me las ofrecen. Cuando creí que me moría, Dios me dio otra posibilidad de vivir. Y desde entonces no tengo miedo.

–Tu ex marido, Marcelo Salina, quería que te internaran en un neuropsiquiátrico. ¿Por qué?
–Es cierto, sí. Pero él ya no puede decidir por mí. Hace un mes que firmamos el divorcio. Sólo nos falta el acuerdo para la división de bienes.

–¿Qué reclama?
–Todo lo que había en casa. ¡Hasta una Biblia! Cuando tuve que internarme, ni se ocupó de mi tratamiento. En mi peor momento, no me ayudó.

–Es hora de rehacer tu vida. ¿Hay alguien rondando?
–No. Estoy sola. Me había acostumbrado a que mi ex resolviera todo, pero aprendí a hacerle frente a la vida. Me encanta la soltería. ¡Nadie que me marque horarios! Hubo algunos merodeando, sí, pero no se jugaron. Ninguno merece el crédito de novio. Pero me gustaría encontrar una pareja.

–¿Tenés propuestas para hacer temporada de verano?
–Se está hablando. Los productores saben que canto, bailo y actúo. No soy una improvisada. Y quiero trabajar, porque el trabajo me salvó la vida.

Eso parece gritar Ritó hoy, libre de una cárcel que la puso al borde de la muerte: la cocaína. Se recupera, mejora cuerpo y mente, y vuelve al trabajo. “Mi mejor terapia”, dice.

Eso parece gritar Ritó hoy, libre de una cárcel que la puso al borde de la muerte: la cocaína. Se recupera, mejora cuerpo y mente, y vuelve al trabajo. “Mi mejor terapia”, dice.

“Todos los días, al levantarme y al acostarme, repito ‘Voluntad, voluntad, voluntad’, para darme ánimo y no abandonar mi intenso programa físico” (en la foto, con Martín Gonzales, su personal trainer)

“Todos los días, al levantarme y al acostarme, repito ‘Voluntad, voluntad, voluntad’, para darme ánimo y no abandonar mi intenso programa físico” (en la foto, con Martín Gonzales, su personal trainer)

“Me entreno todos los días. Hago yoga, boxing y técnicas orientales de meditación. Volví a mi peso normal y mi cuerpo recuperó las curvas. Drogas, ¡nunca más!”

“Me entreno todos los días. Hago yoga, boxing y técnicas orientales de meditación. Volví a mi peso normal y mi cuerpo recuperó las curvas. Drogas, ¡nunca más!”

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