“C-3PO me abrió el camino a la inmortalidad” – GENTE Online
 

“C-3PO me abrió el camino a la inmortalidad”

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"Aunque la hice caminando por un corredor, delante de cierta monótona
pantalla azul de los Estudios Fox de Sidney, Australia, hablando hacia alguien
que no estaba allí y que luego surgiría gracias al sistema digital, debo admitir
que mi última escena en Star Wars me caló hondo. Fue un adiós emotivo e
imborrable
”, reconoce Anthony Daniels –¡Oh, My God!, era una persona
de verdad– recreando el cercano martes 14 de septiembre de 2004 cuando, tras
tres décadas inmerso en la historia cinematográfica más taquillera de la
galaxia, miró alrededor, respiró profundo y se sacó los 30 kilos de hojalata
dorada de encima, ¿para siempre? “Con George (Lucas) nunca se sabe,
pero imagino que para siempre
”, supone, si bien promete no deshacerse de
ninguna manera del traje de C-3PO. Porque a quien estuvo tanto tiempo
adentro nos referimos…

Vale aclarar que hasta 1974, cuando ingresó en el casting buscando
obtener el rol de Han Solo que finalmente quedara en manos de Harrison Ford, a
Daniels no le gustaban las cintas de ciencia ficción (“Incluso durante el ´68
pedí que me devolvieran el dinero de la entrada de 2001: Odisea del espacio
”,
explica), y le aburrían los robots. Tampoco saltó de felicidad el día que,
basados en su extrema delgadez, sus facultades para la mímica y su escasa
exigencia monetaria, le ofrecieron convertirse en el parlanchín androide. “Veía
en él un papel secundario. Sin embargo, pensé que si me esmeraba y le concedía
mi costado original, podría convertirlo en una gran oportunidad. Y así ocurrió.
Le aporté al guión un toque británico, casi shakespeareano, que impresionó a
Lucas y terminó conservando en los seis filmes. Porque, ¿sabes que sólo Kenny
Baker
(Arturito) y yo participamos en la saga completa, no?”,
menciona el caballero nacido un 21 de febrero del ´46 en Salisbury, Wiltshire,
Inglaterra.

Anécdotas, atesoro docenas –confirma después de numerosas
presentaciones en congresos y conferencias, intervenciones en televisión,
actuaciones en teatro y puntuales siete apariciones, delante de cámara, en cine:
los seis episodios de La Guerra de las Galaxias (1977, 1980, 1983, 1999,
2002 y 2005) y la comedia barroca Yo compré una moto vampiro (1990)–. No
obstante, elegiría recordar la inicial –prefiere–. Resulta que nos encontrábamos
en un horrible hotel al sur de Túnez y me tocaba rodar por primera vez. Ante 40
insoportables grados, resolvieron ponerme el traje. Era medianoche y comenzaron
a colocármelo, pieza por pieza, acudiendo a una cola especial de olor
insoportable. Trabajé la jornada completa, regresé y perdí cuatro horas
quitándome las partes. Y evitaré detallar el par de ocasiones en que me desmayé
dentro del disfraz. Menos mal que desistí de renunciar. Porque si no fuera por
Star Wars, no sé qué sería de mí ahora y porque, porque… ”, duda.

–¿Porque?
–Sí, porque C-3PO me abrió el camino a la inmortalidad.

Daniels (59) rodeado por las piezas del robot al que le entregara cuerpo, alma y voz durante 30 años. “Veía en él un papel secundario. Sin embargo, pensé que podría convertirlo en una gran oportunidad. Y así ocurrió”, remata Anthony. Derecha: con Arturito en Episodio VI-El regreso del Jedi (1983).

Daniels (59) rodeado por las piezas del robot al que le entregara cuerpo, alma y voz durante 30 años. “Veía en él un papel secundario. Sin embargo, pensé que podría convertirlo en una gran oportunidad. Y así ocurrió”, remata Anthony. Derecha: con Arturito en Episodio VI-El regreso del Jedi (1983).

Quiero a r2-d2 de la misma manera que puedo querer a un perro. Nos recordaran como uno de los eternos dúos de la pantalla grande. Se que lo extrañare muchísimo"">

"Quiero a r2-d2 de la misma manera que puedo querer a un perro. Nos recordaran como uno de los eternos dúos de la pantalla grande. Se que lo extrañare muchísimo"

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