«Boca murió de pie» – GENTE Online
 

"Boca murió de pie"

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No era para Boca y no lo fue. Nada pudo quebrar al destino. Ni las mágicas
estocadas de Riquelme, ni las salvadoras manos de Córdoba, ni la garra del Chicho
Serna, ni los cañitos del Melli Guillermo, ni la entrega de todo un
equipo que jugó algo más de setenta y cinco minutos con un jugador menos
que su rival
. Está escrito y ya forma parte de la historia: el Bayern
Munich se consagró campeón de la edición 2001 de la Copa Intercontinental
tras vencer a Boca Juniors por uno a cero en tiempo suplementario. En esa noche
oriental, fatídica e inolvidable para el pueblo xeneixe, falló hasta el
temible tres dedos del Chelo, ese disparo que tantas veces termina en la
red cuando lo ejecuta entrando en diagonal y por derecha...

Boca sufrió y dejó todo en la cancha, a lo Boca. Y no sólo enfrentó a un
duro rival, también debió vérselas con el árbitro danés Nielsen, un
contradictorio personaje que con Boca aplicó el rigor de Castrilli y con
Bayern Munich el "siga-siga" de Pancho Lamolina
.
Aún así, el equipo de Bianchi generó las situaciones más peligrosas durante
la primera etapa. Fueron tres llegadas de Delgado en profundidad. Las dos
primeras partieron desde los pies de Guillermo Barros Shcelotto, que jugó un
gran partido y pudo desequilibrar cuando las marcas y los golpes no le
permitían maniobrar a Riquelme. La otra, de los propios botines de Román. En
las tres el Chelo quedó mano a mano con el arquero: la primera terminó
con un rechazo del uno, que llegó con lo justo y la pierna derecha estirada con
bastante riesgo para el físico del rival; la segunda, con el tres dedos de
derecha que salió recto cuando debería haberlo hecho en diagonal; y la tercera
(a los 45 minutos) con la zambullida en el área que dejó al equipo de Bianchi
con diez jugadores (en una jugada previa el árbitro había amonestado a Delgado
por continuar una maniobra anulada, de modo que el simulacro lo pagó con su
marcha hacia los vestuarios).

En el complemento todo cambió. Con un jugador menos Boca fue más cauteloso.
Descartó el pressing, le cedió terreno al Bayern y esperó por un contraataque
que le permitiera sorprender. Ahí surgió la garra del equipo. Cada uno
comenzó a correr extra para suplir la ausencia de Delgado. Pero los esfuerzos
no fueron suficientes. El partido se extendió en tiempo suplementario y la
diferencia numérica terminó por desequilibrar el trámite.

Los jugadores de Boca estaban exhaustos. Faltaba el oxígeno y las piernas
no respondían
. Sólo quedaba una opción: aguantar abajo y afinar la
puntería para los penales. Así, el equipo alemán comenzó a exigir a
Córdoba. Sin mucha precisión, pero con insistencia, los centros comenzaron a
llover sobre el área xeneixe. El diluvio se soportó durante los
primeros quince minutos, pero a los cuatro del segundo suplementario, tras una
serie de rebotes en el corazón del área chica, el moreno Kuffour puso en
ventaja a su equipo. Una ventaja que sería definitoria.

Con ese gol se extinguió la llama del sueño boquense de este año. Bianchi
no consiguió ser el único técnico en ganar la Copa Intercontinental en tres
oportunidades. Boca no se encuentra entre los equipos que más veces
conquistaron la gloria intercontinental (tres veces lo hicieron Nacional de
Montevideo, Peñarol y Milan). Los hinchas no vuelven a colorear las calles del
centro porteño de azul y oro. Román y el Guille lloran arrodillados sin
comprender. Están compungidos por la derrota y aún no entienden que
cumplieron: jugaron un gran partido y pusieron todo lo que había que poner. "Boca
murió de pié"
dijo Diego, y si él lo dice, así fue.

 

por Maximiliano
PonzioEl hincha observa a su ídolo que llorra de bronca tras el partido. Esa imagen se repitió frente a miles de televisores en la Argentina. Esa imagen y ese sentimiento.

El hincha observa a su ídolo que llorra de bronca tras el partido. Esa imagen se repitió frente a miles de televisores en la Argentina. Esa imagen y ese sentimiento.

Tal vez se encuentre recreando la jugada del gol una y otra vez, en todas con el arreglo de una gran tapada de Córdoba o de un rechazo definitivo de Schiavi. Tal vez lo vea al Chelo hundiendo la pelota en la red. ¿Quién sabe?

Tal vez se encuentre recreando la jugada del gol una y otra vez, en todas con el arreglo de una gran tapada de Córdoba o de un rechazo definitivo de Schiavi. Tal vez lo vea al Chelo hundiendo la pelota en la red. ¿Quién sabe?

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