Blanca, radiante y… ¡flaquísima! – GENTE Online
 

Blanca, radiante y… ¡flaquísima!

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Fue cientos de veces y volvería cien veces más. Armó la agenda europea mucho antes que las valijas: sabía que entre el primero y el segundo partido de Argentina se haría una escapada romántica de tres o cuatro días a la Costa Azul francesa. Es que Susana ama Saint Tropez por sus paisajes, por su glamour y encanto, y por Brigitte Bardot, su máxima ídola…

TRAS LOS PASOS DE SU DIVA.Ella caminaba por esta callecita, rodeada de 30 fotógrafos, con un short de jean mínimo, con sus tacos gigantes, con su cabellera hasta la cintura, y era una reina…”, se la oyó comentarle al uruguayo Jorge Rama mientras recorrían las cuadras más típicas del casco histórico.

Si por alguien muere la Giménez es por B.B, Rita Hayworth y Marilyn Monroe. En ese orden. Cada rincón de Saint Tropez le recordó a la mítica sex symbol que explotó en Francia en los años 50. Quiso saber de ella y preguntó. Un lugareño le dijo que no estaba allí, que en su casa sólo encontraría a sus cuarenta perros, que la última noticia suya había salido publicada el 6 de junio y contaba que estuvo en Bruselas reunida con Stavros Dimas, el comisario europeo de Medio Ambiente, a quien le pidió que intervenga para detener la caza de focas. “Anda por Europa –le aseguraron–, pero acá no está”.

EN LINEA. Mientras su estrella continuaba en la inacabable lucha por la defensa de los animales, ella perseguía un sobre de edulcorante. Es que Susana despertaba al mediodía y se perdía el exquisito desayuno que sirven en La Maison Blanche. Entonces debía pedir un té o un típico café au lait (café con leche) en un bar en el que sólo ofrecen azúcar blanca o negra. Más tarde, tras una hora de caminata, quiso un yogur. Mientras revolvía las perchas de Alain Manoukian en busca de un diseño exclusivo y a su medida, su amor le ofreció salir tras el lácteo. A los quince minutos, Jorge Rama regresó con una pésima noticia: “No hay”.

La diva tendrá su año sabático, estará disfrutando de unas espectaculares vacaciones, pero asumió en este 2006 un compromiso que para ella es impostergable: esté donde esté seguirá a rajatabla la dieta del doctor Máximo Ravenna. Para mantenerse, Su puede comer de todo, pero debe consumir la mitad del plato servido. Además, antes de partir desde Ezeiza, recibió precisas instrucciones de su entrenador: “Lleváte tu balanza personal, usá mucho el cuerpo y caminá media hora en la cinta, aplicando el plan bodywalk (entrada en calor). Si no, hacé 30 minutos de bicicleta fija. No andes en auto o taxi todo el día, tratá de mover el cuerpo: es ideal que camines”, le aconsejó Daniel Meaglia para que conserve su figura y no suba ni un gramo de los 9 kilos que consiguió bajar.

FIGURA NUEVA, VIDA NUEVA. Y por las calles de Saint Tropez lució como nunca su nuevo cuerpo: su look (bikini blanco, calzas de encaje y túnica bordada transparente), dejó en evidencia todos y cada uno de sus logros. Divina como nunca, y subida a unas plataformas de más de quince centímetros, Susana recorrió una de sus ciudades favoritas. Todos saben que Saint Tropez es uno de los paraísos de la Costa Azul: el hogar ancestral del topless y la tanga hilo dental, con aguas transparentes, yachts exclusivos y playas doradas. Allí es muy común cruzarse con personajes del jet set, artistas y reyes mientras se pasean junto a los plátanos y a las coloridas Santa Rita. Y ahí estaba Susana, como una star más.

A la hora de elegir alojamiento, la diva prefirió la suite (ronda unos 550 euros la noche) del exclusivísimo hotel La Maison Blanche, un edificio enclavado sobre la Place des Lices, construido a principios de este siglo, decorado con un espíritu minimalista y romántico a la vez.

TARDES DE SHOPPING. Dedicó las mañanas al sueño, los mediodías a broncearse en alguna playa privada y las tardes a las compras. Se sabe que partió de Buenos Aires con su equipo de valijas Louis Vuitton apenas cargadas. Llevó algunos atuendos y accesorios en celeste y blanco para lucirse a la hora de alentar a nuestra Selección. Después, nada de nada. Se fue del país con la idea de comprarse todo en Europa, y eso hizo. Una remera para Rama fue uno de los primeros gastos que efectuó en la Costa Azul. Después hubo sandalias, bolsos, pantalones y tops para ella. Entró a las casas de moda más exclusivas y caras, y también visitó a los diseñadores locales. Siempre lo dijo: “El shopping es la mejor terapia que puedo hacer…”, y se la vio realmente espléndida.

El jueves manejó 104 kilómetros por la ruta que bordea el Mediterráneo hasta llegar a Niza, la ciudad de la Riviera francesa cercana a Italia. Es que en la mañana del viernes la esperaba el vuelo que la regresaría a Alemania.

CON LA CELESTE Y BLANCA. Llegó al estadio de Gelsenkirchen quince minutos antes de que comience el partido. Siempre acompañada por Rama. Entró al sector Platea color verde. Justo ahí latía el corazón de la hinchada argentina: con bombos, redoblantes y cornetas esperaban la salida del equipo de José Pekerman. “Esto es increíble. ¡No se puede creer! Hay más argentinos que en el partido pasado. Si llegamos a la final van a llenar el estadio…”, fue el comentario de la diva no bien se asomó a la grada.

Era tanta la euforia que muy pocos la reconocieron. Los pasillos estaban atestados y Susana debió esperar cinco minutos de pie hasta ocupar su silla. Pero, lejos del enojo, prefirió unirse a la pasión de todos. Y el “Vamos, vamos, Argentina… Vamos, vamos a ganar… Que esta barra, quilombera… No te deja, no te deja de alentar”, fue cantado por Su y también por su joven novio uruguayo.

Cuando pasaron los primeros minutos de excitación, muchos reconocieron a la conductora y se abrieron paso para que la pareja pudiera ubicarse en la tercera fila, uno de los sectores más exclusivos de la cancha. Gritaron y festejaron hasta el cuarto gol del partido. Vieron los dos de Maxi Rodríguez, el de Cambiasso y el de Crespo. Los dos últimos tantos no los pudieron ver porque se fueron a 17 minutos del final.

–¡Susana! ¿Ya te vas? –le preguntó un hincha que la veía partir.

–¡Esto ya está definido! Es más: en cualquier momento les hacemos uno más… –respondió nuestra rubia.

Y no se equivocó: a los 84 minutos, Tevez metió el quinto. Y cuatro minutos más tarde le tocó el turno a Lionel Messi. Así sellaron una goleada histórica de la Selección argentina, que venció a Serbia y Montenegro por 6 a 0. Hoy, mientras los chicos se preparan para enfrentar a Holanda, Susana sigue adelante con su tour romántico-futbolero por Europa. Le quedan cuatro días free antes del tercer partido. Y ella, como nadie, sabe bien cómo aprovecharlos.

Su (modelo Mundial 06) paseó por las callecitas de Saint Tropez junto a su amor uruguayo, Jorge.  El look: bikini blanco, calzas de encaje, túnica y plataformas.

Su (modelo Mundial 06) paseó por las callecitas de Saint Tropez junto a su amor uruguayo, Jorge. El look: bikini blanco, calzas de encaje, túnica y plataformas.

Partió de Buenos Aires con sus valijas Vuitton poco cargadas. Pretendía comprarse todo, y eso hizo. Una remera para Rama fue uno de los primeros gastos. Después hubo sandalias, bolsos, pantalones y tops para ella.

Partió de Buenos Aires con sus valijas Vuitton poco cargadas. Pretendía comprarse todo, y eso hizo. Una remera para Rama fue uno de los primeros gastos. Después hubo sandalias, bolsos, pantalones y tops para ella.

El gol de Crespo eb la garganta de Susana. La diva llegó al estadio Gelsenkirchen 15 minutos antes de que comience el partido y se fue 17 minutos antes de que terminara el segundo tiempo.

El gol de Crespo eb la garganta de Susana. La diva llegó al estadio Gelsenkirchen 15 minutos antes de que comience el partido y se fue 17 minutos antes de que terminara el segundo tiempo.

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