BARREDA Y POCHI: “Estamos viendo si nos separamos o si seguimos juntos” – GENTE Online
 

BARREDA Y POCHI: “Estamos viendo si nos separamos o si seguimos juntos”

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Chochán, apurate que llegamos tarde”; “Chochán, callate”. Presa de una catarata de apodos despectivos y con la ilusión de convertirse en novia fugitiva por las constantes agresiones verbales de su pareja, así pasa las horas Berta André (77), Pochi, en su barrio, la actual mujer del odontólogo Ricardo Barreda (78), condenado por haber asesinado a sangre fría en 1992, con disparos de escopeta de caza, a su esposa, su suegra y sus dos hijas.

La casa donde conviven en Belgrano, sobre la calle Vidal, se convirtió en los últimos años en la peor jaula de Berta, que pese a lucir deteriorada físicamente, decidió poner un freno al constante desprecio de Barreda. Los problemas conyugales quedaron evidentes en el último informe del Patronato de Liberados, la entidad que se encarga del control psicológico periódico del dentista, y donde quedaron reflejadas sus constantes agresiones verbales. “En general, hubo una situación estable. Salvo este último informe que resultó un tanto preocupante”, dijo el juez de la Sala I de la Cámara del Crimen de La Plata, Raúl Dalto. El informe negativo del gabinete psicológico es clave, porque podría nada menos que perder el beneficio de la libertad condicional, ya que una de las condiciones que le establecieron fue fijar un domicilio de residencia estable, que hoy es la casa de André.

Fue así como Barreda tuvo que sentarse frente a los magistrados Raúl Dalto y María Silvia Oyhamburu para explicarles los supuestos inconvenientes de convivencia e incompatibilidades con su pareja, que podrían empeorar su situación judicial El viernes 12, ambos fueron rumbo a los Tribunales de La Plata. Tres cuadras en taxi, luego subte, tren y otro taxi. Berta apenas si podía moverse. Caminaba despacito, rumbo a la declaración...

“Pasa cualquier cosa y le molesta”, protesta hoy angustiada Berta, quien, presa de su situación no hace más que minimizar el problema que la aqueja. “Son peleas, pero no le tengo miedo a Ricardo”, asegura. Y recuerda: “Son muchos años. Estamos viendo si nos separamos o si seguimos juntos. Por ahora seguimos conviviendo y no volvimos a hablar del tema desde que fuimos a la Justicia. Hoy por hoy cada uno está en lo suyo. Nos estamos dando un tiempo”, cuenta en charla telefónica.

GENTE obtuvo detalles reveladores de su vida diaria. Mientras ella y su pareja resuelven lo suyo entre cuatro paredes, los vecinos ya no quieren como antes al odontólogo. Cuentan que Pochi ya no sale casi ni a la puerta y se la pasa durmiendo. Según testigos, la mujer presenta claros signos de abandono: falta de higiene, pérdida de peso y caída de cabello. “Ricardo ni cocina, le da poco de comer. En esa casa viven a fiambre con pan, y por día se consumen entre dos y tres botellas de cerveza”, relata alguien cercano. “El odontólogo se va a las 9 y vuelve a las 17. La deja encerrada. Por semana, una señora viene a ayudar a bañar a Berta”, agrega la fuente. El, en cambio no dejó el hábito de fumar. Las malas lenguas incluso dicen que hasta lo vieron pasear con una señorita más joven del brazo.

Durante su presentación en los Tribunales platenses, la Justicia vio a Barreda como “normal” con los “típicos altibajos” de una persona de casi 80 años. Allí confirmaron que “no hubo una asunción expresa de una problemática” por parte de los integrantes de la pareja y remarcaron que “los informes que se hicieron a lo largo de estos años nunca señalaron la posibilidad de que Barreda pueda volver a matar”. Asimismo, el abogado del odontólogo, Eduardo Gutiérrez, también minimizó los roces al asegurar que “son personas de casi 80 años que tienen la capacidad auditiva disminuida, y eso se tradujo en un informe como que había agresiones verbales, pero el juez determinó que Barreda no representa un peligro ni para sí ni para terceros”.

El letrado también culpó a la prensa por la repercusión de los supuestos encontronazos entre el odontólogo y su pareja: “Lo que se traduce en los medios dista bastante de la realidad, la cuestión patrimonial no deja de ser un condicionante para la convivencia, pero el deseo de los dos es continuar juntos, él cree que es su responsabilidad moral estar al lado de ella, más allá del deterioro de la salud de Berta”. Horacio González Amaya, abogado de la familia de las víctimas de Barreda, discrepó con su colega Gutiérrez: “Es un asesino nato. Puede volver a matar. Busca rédito”, aseguró.

Barreda fue condenado a prisión perpetua en 1995, tres años después de haber cometido el triple homicidio. La pareja se conoció cuando Berta hacía trabajos solidarios en la cárcel, y fue justamente en una de esas visitas que empezaron a frecuentarse. A principios de 2008, Barreda obtuvo el beneficio del arresto domiciliario por su buena conducta y por ser mayor de 70 años. Tres años después, en 2011, la Justicia le dio la libertad condicional y, desde ese momento, vive en el departamento que la mujer posee en Belgrano.

En abril pasado Barreda había concurrido a los Tribunales para advertir sobre el estado de salud de su pareja, quien estaría atravesando problemas neurológicos, temiendo una denuncia de André en su contra. Además, hace unas semanas fue declarado “indigno” en la sucesión de los bienes familiares, por lo que no cuenta con otro lugar para alojarse en caso de abandonar la vivienda.

Ahora la Justicia deberá resolver, en los próximos días, si la situación queda como está, si revoca la libertad condicional u ordena que el odontólogo abandone el departamento de su novia. El presente de Berta es aún más triste. La mujer todavía espera alguna muestra de cariño, una caricia, un abrazo, un beso, un mimo…

Ricardo y Berta, rumbo al subte, que tras una combinación los llevaría hasta Constitución, y allí tomar el tren a La Plata. Juntos pero distantes, así se mostraron en los tribunales de esa ciudad, donde hablaron de sus problemas conyugales.

Ricardo y Berta, rumbo al subte, que tras una combinación los llevaría hasta Constitución, y allí tomar el tren a La Plata. Juntos pero distantes, así se mostraron en los tribunales de esa ciudad, donde hablaron de sus problemas conyugales.

Uno de los pocos gestos caballerescos de Barreda: cuando bajaron del taxi le tendió su mano para ayudarla a bajar. Berta caminó siempre despacio y con dificultades para desplazarse.

Uno de los pocos gestos caballerescos de Barreda: cuando bajaron del taxi le tendió su mano para ayudarla a bajar. Berta caminó siempre despacio y con dificultades para desplazarse.

No bien regresaron, él cerró rápido la puerta del edificio donde todavía conviven en Belgrano, para no hablar con los medios.

No bien regresaron, él cerró rápido la puerta del edificio donde todavía conviven en Belgrano, para no hablar con los medios.

El odontólogo caminó el sábado por las calles de Belgrano sin Pochi con look veraniego. En el barrio ya no lo quieren tanto. Dicen que ni le cocina a su mujer y que hasta lo vieron pasear con una señorita más joven del brazo.

El odontólogo caminó el sábado por las calles de Belgrano sin Pochi con look veraniego. En el barrio ya no lo quieren tanto. Dicen que ni le cocina a su mujer y que hasta lo vieron pasear con una señorita más joven del brazo.

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