“Barbie no es perfecta: es insegura y se equivoca como yo, como todas” – GENTE Online
 

“Barbie no es perfecta: es insegura y se equivoca como yo, como todas”

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Apunto de cumplir 50 (los festejará el próximo 9 de marzo de 2009, con fuegos artificiales y junto a sus fans de todo el mundo), Barbie es la primera en alcanzar el sueño de toda muñeca: convertirse en una mujer de carne y hueso... Y como su genética plástica la hace eterna, casi inmortal, encarnó como merecía hacerlo: en el cuerpo de una mujer perfecta a quien, en realidad, dobla en edad. Con 25 recién cumplidos (los celebró el 18 de junio en una reunión íntima con familiares y amigos), Liz Solari es la primera en alcanzar el sueño de toda mujer: convertirse en la muñeca más famosa del planeta... La fusión, transformación o mutación ocurre así: primer subsuelo del teatro Opera, ahí, en el cuarto camarín de la derecha, tras la puerta blanca, expertos en maquillaje, vestuario y peinados hacen lo suyo con precisión profesional.

Todos juran que en una hora y media, cuando la puerta blanca se abra, unos diez minutos antes de que las agujas del reloj marquen las cuatro en punto de la tarde, de allí saldrá la famosa muñeca; sí, la que por primera vez en su historia canta, baila y cuenta el cuento de hadas que todas quieren escuchar. “Esta no es una Barbie frívola, como muchos creen. En la obra se habla del valor de la amistad, del amor, de la solidaridad, y se la muestra muy humana y natural. No es perfecta: es insegura y se equivoca como yo, como todas”. –¿Vos también tenés inseguridades? –¡Pero claro! La mujer que te diga que no las tiene, miente.

–Entonces aprendiste a disimularlas bien...
–Es que soy muy valiente (risas), pero en el fondo están. Yo no fui modelo de lanzada o creída. Acompañé a una amiga a un scouting de Pancho Dotto y terminé elegida. Así, sin forzar nada, se me dio todo en la vida.

–Pero para protagonizar la obra tuviste que superar un casting entre 500 chicas tan rubias como vos.
–Era una posibilidad que no podía dejar pasar. No quería quedarme sólo con el modelaje, y aquí descubrí mi parte más histriónica. Quería probar, probarme como actriz, cantante y bailarina. Este musical era ideal, porque reunía todo.

–Lo del baile ya lo habías demostrado, pero sorprendés cantando...
–Decímelo a mí... Creo que fui la que más se asombró. No cantaba ni en la ducha. Sabía que era entonada porque no desafinaba mucho cuando cantábamos con mis amigas de colegio, allá, cuando vivía en Rosario. Pero cantar de verdad... nunca, jamás. Por eso, cuando fui elegida no paré. Me exigían siete horas de ensayo y yo ensayaba doce.

–¿De chica eras una Barbie girl?
–Tuve mis muñecas Barbies. ¿Quién no? Adoraba jugar y cambiarles la ropa. Todas fantaseamos alguna vez con ser Barbie. Yo nunca perdí mi lado más femenino, pero debo confesar que pasé la mayor parte de mi infancia atajando los penales de mis hermanos. Y como vengo de una familia de deportistas (su padre y sus cuatro hermanos se dedican al fútbol y su mamá fue profesora de educación física), nada me divertía más que jugar a la pelota o treparme a un árbol bien alto.

–Contá, Liz: ¿hay algo plástico en vos?
–¿Plástico...? Nada. Por ahora, nada. Es más, me gustaría llegar a la edad de Barbie sin cirugías (ríe con ganas). Sería genial. Por ahora me alcanza con la gimnasia: voy tres veces por semana a III Millenium, donde hago ejercicios en una cápsula térmica articulada, y también un tratamiento de ozonoterapia que reactiva el metabolismo celular y humecta la piel. Me cuido, sobre todo por el trabajo, pero sin obsesiones.

–¿Barbie es una chica tupper?
–¿Qué es eso?

–El apodo de las chicas que son plásticas por fuera y huecas por dentro.
–Sí, claro... ¡si Barbie es una muñeca! En ese sentido, desde ya. Pero a la hora de humanizarla, en el teatro y en sus diez películas, es una chica con valores fuertes. Y de hueca no tiene nada. La historia cuenta que fue una revolucionaria total: la Barbie astronauta, por ejemplo, salió al mercado cuatro años antes de que el hombre llegara a la Luna. Además, ofrece a las nenas un lema muy importante: “Puedes ser lo que quieras ser”. Y ella lo sabe bien: le inventaron alrededor de 150 profesiones. Otra, no es racista. Al contrario: sus mejores amigas son Teresa, una latina, y Christie, una afroamericana.

–Resultaste una fanática.
–¡Nooo! Pasa que aprendí muchísimo en este tiempo. Los fanáticos de Barbie me tienen muy al tanto de su historia y sus cuentos. Es emocionante el amor que recibo. No sabés las cartas divinas y los dibujos que me hacen los chicos.

–¿Sabías que tenías ese feeling?
–Siempre me gustaron mucho los chicos, pero no por eso yo les tenía que caer bien a ellos. Sin embargo, no bien empecé en Bailando por un sueño –trabajo que me dio una enorme popularidad–, noté en la calle la buena onda con los más chiquitos: me adoraban.

–Pensar que hasta hace un tiempo despertabas fantasías en los papás.
–¿Te parece...?

–¿A vos no?
–Siempre tuve un estilo más tranqui que el resto de las chicas. Nunca di esa imagen de comehombres. Al contrario: la primera campaña que hice en ropa interior fue para Caro Cuore, una marca como soy yo: más romántica que osada. Además, no me puedo hacer cargo de las fantasías de los demás.

–¿Y las tuyas cuáles son?
–¿Fantasías? Yo tengo el sueño de toda mujer: casarme, tener muchos hijos... Lo bueno es que ya encontré a mi príncipe azul. Se llama Diego (Balut, modelo y músico) y hace cinco años que estoy con él.

–Entonces esperás a...
–...que llegue el momento, nada más. Ahora es complicado, porque estamos los dos muy dedicados a nuestras profesiones. Después de cuatro años de mucho trabajo, él acaba de sacar su primer disco. Se llama Balut y está buenísimo... De verdad, no porque yo lo diga. Lo llevo a todos lados, lo escucho en casa, en el auto, en el gimnasio, acá mientras me maquillan, en el teatro. Me encanta. ¿No lo escuchaste? Está sonando en las radios. Diego es el autor de todas las letras y de casi toda la música. Es muy talentoso, estoy muy orgullosa. ¿Se me nota? Está bueno que en una pareja cada uno crezca en lo suyo. ¡Imagináte lo que sería si a mí se me ocurriera ser madre en el momento en que él lanza su disco! ¡O si él me pidiera un hijo ahora, justo cuando yo estoy desarrollando mi parte más histriónica! Difícil, sería muy difícil.

–Recibiste las mejores críticas de los especialistas. ¿Lo podés disfrutar?
–Recién ahora, un poco. Es que tuve un año de muchos cambios. Pensá que me ocurrió todo muy rápido: de modelo pasé a entrenarme duro para Bailando por un sueño, una experiencia fantástica, porque llegué a la semifinal. Después empezaron a lloverme ofertas: desde conducir en televisión hasta trabajar de vedette en teatro de revistas... Y así, entre propuesta y propuesta, pude elegir hacer lo que más quería. Lo de la película High School Musical, el desafío, donde hago el papel de una ex alumna que se convierte en cantante. Y después encarnar a Barbie, la muñeca más famosa y vendida del planeta. Pero acá no termina, porque también está lo de Atracción 4x4, la nueva comedia de Ideas del Sur.

–¿Se viene la televisión entonces?
–Sí. No veo la hora de meterme en el personaje... Y ojalá también logre sorprender.

–¿Es tu idea?
–Es un deseo. No me importa si se venden entradas o si tengo rating: mi objetivo es dar lo mejor de mí. Soy muy exigente conmigo misma. Dejo todo en la cancha. Así me criaron, no puedo ir en contra de mis raíces. De papá, mi tío y mis tres hermanos aprendí a superarme para dar lo máximo, siempre. Construyó su carrera sin escándalos ni sobreexposición. Hoy, la diosa de Pancho Dotto es la primera mujer en darle vida a Barbie, la top-toy internacional.

Construyó su carrera sin escándalos ni sobreexposición. Hoy, la diosa de Pancho Dotto es la primera mujer en darle vida a Barbie, la top-toy internacional.

“Me gustaría llegar a la edad de Barbie sin pasar por una cirugía estética. Por ahora me alcanza con la gimnasia. Me cuido, pero sin obsesiones”.

“Me gustaría llegar a la edad de Barbie sin pasar por una cirugía estética. Por ahora me alcanza con la gimnasia. Me cuido, pero sin obsesiones”.

“Soy muy exigente conmigo misma. Dejo todo en la cancha: así me criaron. No puedo ir en contra de mis raíces ni negar mi origen”.

“Soy muy exigente conmigo misma. Dejo todo en la cancha: así me criaron. No puedo ir en contra de mis raíces ni negar mi origen”.

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