«Aunque tenga 40, todavía me siento como un chico» – GENTE Online
 

"Aunque tenga 40, todavía me siento como un chico"

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Keanu está resfriado. Tiene las fosas nasales enrojecidas, los ojos brillosos
por la fiebre y está de pésimo humor. Son las 12:19 del mediodía del jueves 24
de febrero, hace cuatro minutos comenzó la conferencia de prensa para la
presentación de Constantine, y el clima se vuelve tenso. Como si el aire
de la ciudad de México, donde anoche se hizo la première, con alfombra roja y
todo, no le cayera del todo bien al actor de la trilogía Matrix. Mientras
los periodistas hacen sus preguntas, él bosteza, resopla, clava la mirada en un
punto fijo sin mirar realmente a nadie, y cada vez que puede elude la pregunta,
pasándole la carga al director del film, Francis Lawrence. "Dale vos, amigo",
le dice. Viste un traje negro y una camisa gris oscuro, sin corbata. Se toma
unos segundos para responder cada pregunta, y luego descarga escuálidas
respuestas. Todo lo que dicen sobre él parece hacerse realidad. Que desde hace
años no habla de su vida privada, que tiene mal carácter y que lo angustian sus
apariciones públicas.
Pero hoy tiene una excusa. El termómetro del doctor que lo vio esta mañana en su
suite del hotel Four Seasons marcaba 39 grados. "Quiero volver a casa
a consultar a mi médico
", le dijo a uno de sus colaboradores. Los mismos que
cuentan que Reeves estaba interesado en visitar el Museo de Antropología,
pero que con tanto estornudo y escalofrío, prefirió quedarse en su cuarto,
trabajar, y volver lo antes posible a su casa. Y para Keanu Reeves, su casa no
es ninguna mansión en Beverly Hills, sino un refugio austero en Toronto, Canadá.
Entre sus excentricidades, figura la de no haberse hecho jamás ciudadano
norteamericano, ya que Keanu (significa "suave brisa que baja de las montañas"
en hawaiano) nació en el Líbano, el 2 de septiembre de 1964. Supo poco de su
padre, el geólogo Samuel Nowlin Reeves, que pasó largo tiempo en prisión por
tráfico de drogas. Con su madre, Patricia, y su hermana Kim se mudaron a Nueva
York y luego a Toronto, donde Keanu vivió hasta la adolescencia.

En la escuela fue goleador de hockey sobre hielo. Una de sus primeras
apariciones, la comedia de culto Bill & Ted (1989), lo hizo popular. Pero
fue a la vez el primer estigma que tuvo que superar como actor, el de ese
personaje tonto que repetía: "¡Excelente!". En Mi mundo privado
(1991), hizo de amante del desaparecido River Phoenix, luego actuó en Drácula
(1992), en la shakespeareana Mucho ruido y pocas nueces (1993) y
alcanzó el éxito y la fama con Máxima velocidad (1994). Siguieron
películas de escasa trascendencia, hasta que llegó su segundo hito, el más
fuerte y el que lo convirtió en un multimillonario: Matrix (1999),
Matrix Reloaded
(2003) y The Matrix Revolutions (2003).

Ahora, tal vez todo se trata de eso. De cómo sigue la vida de este actor
increíblemente apuesto. Y de su último trabajo, la adaptación al cine del comic
Hellblazer, es casi de lo único que quiere hablar el hombre más reservado
de Hollywood. Entra en la habitación 233 del Four Seasons, donde se
desarrolla la charla con GENTE, dice "Buenas tardes", en inglés, sin dar
la mano ni saludar con un beso. Tiene la barba crecida, y le queda bien. Su
famosa cicatriz en el estómago, esa que le quedó tras un accidente de moto hace
años (chocó contra un muro de piedra; además de varias costillas fracturadas, le
extirparon el bazo) está oculta debajo de su traje. Lo acompaña su
representante, una mujer rubia muy elegante, casi tan glacial como él. Keanu,
que sólo toma agua mineral, arranca sin más vueltas. "Mi mayor desafío fue
lograr captar el espíritu de este antihéroe, su cinismo, su humor negro, su
lucha por su propia salvación…
".

-¿Acaso su mayor desafío no fue dejar atrás a Neo, el héroe de Matrix?
-¿Deshacerme de Neo? Para mí no fue algo difícil. Cuando termino una
película, descanso, paso un tiempo con amigos y luego me meto en otro personaje.
Todo lo que puedo hacer es seguir haciendo películas y esperar que a la gente le
guste lo que hago. Para mí, Constantine y Neo son tan alejados, pero no puedo
controlar cómo el público los relaciona.

-¿Cómo le sienta la madurez, ahora que cumplió 40 años?
-De entrada, estaría mintiendo si dijera que estoy encantado con mi 40 años.
No lo estoy.

-¿Ya se siente un actor maduro?
-No, apenas me considero un actor joven maduro. Me siento más grande, más
sabio, pero a la vez sigo teniendo una gran capacidad de asombro y curiosidad. A
los 40, todavía me siento como un chico. Dicen que esta es la edad en la que uno
madura, así que, si tengo suerte, hasta podría formar una familia.

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La familia es en realidad otro tema tabú para Reeves. Los archivos dicen que
jamás conoció a su padre, que su madre se divorció cuatro veces y que dedica
gran parte de su tiempo libre a cuidar de su hermana menor, Kim, quien desde
hace años lucha contra una leucemia. En 2002 Reeves incluso abandonó el rodaje
de la secuela de Matrix cuando supo que Kim había empeorado y la acompañó a
Hawai para llevar adelante su recuperación. Pero hay aún más. El hijo que iba a
tener en 1999 con su novia Jenifer Symes no sobrevivió al parto y un año más
tarde ella murió en un accidente de tránsito en Los Angeles. Desde entonces no
se le conoció pareja. Hasta ahora, porque hace poco los medios internacionales
informaron que está comprometido con una novel actriz (Autumn Macintosh). ¿O
será otra cortina de humo para resguardar su intimidad? Keanu toma otro sorbo de
agua, dejando a la vista su mano sin anillos, y autoriza para que la
conversación siga unos minutos más.

-¿Qué cosas lo inspiran?
-Con el tiempo, he aprendido a admirar a actores como Peter O'Toole, Robert
De Niro, Al Pacino… Leo mucho. Ahora estoy leyendo el cuarto libro de la saga En
busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.

-¿Y qué películas vuelve a ver y nunca lo aburren?
-Son muchas: Las alas del deseo, Cantando bajo la lluvia, La
fábrica de chocolates, Lawrence de Arabia

-Cuando terminó Matrix se dijo que pensaba en su retiro. ¿Está eso
realmente en sus planes?
-¿En serio se dijo eso? No, espero seguir trabajando muchos años más. Este
asunto de la actuación es todo lo que quiero hacer realmente.

En <i>Constantine</i>, una producción de <i>Warner Bros</i>. y dirección de Francis Lawrence, interpreta el papel de un hombre que fue al infierno, volvió y hará lo imposible por salvar su alma.

En Constantine, una producción de Warner Bros. y dirección de Francis Lawrence, interpreta el papel de un hombre que fue al infierno, volvió y hará lo imposible por salvar su alma.

Dicen que esta es la edad en la que uno madura, así que, si tengo suerte, hasta podría formar una familia". ">

"Dicen que esta es la edad en la que uno madura, así que, si tengo suerte, hasta podría formar una familia".

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