“Aunque somos bien distintas, a las dos nos gusta romper el molde” – GENTE Online
 

“Aunque somos bien distintas, a las dos nos gusta romper el molde”

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Cuando era chica. protagonicé en el colegio ´La Bella y la Bestia´ –recuerda Carolina Oltra–. Claro, como era rubia, ligué el protagónico –explica uno de los motivos. El otro, por qué le tocó personificar justo a la “Bella”, resulta innecesario aclararlo.

Yo, de piba interpreté en la escuela a Remedios de Escalada, la esposa de San Martín –memora Emilia Attias–. Lógico, morocha, de carita blanca, siempre me elegían para papeles similares –refuerza el dato. Y, en verdad, uno termina imaginándosela como una dama antigua.

–Modestamente, a mí me tocó encarnar al Pulgón Atómico, aquel que tocaba la pandereta e interpretaba Jaimito Cohen en Calabromas. Pero dejemos de divagar; acá importan ustedes y sus historias.

–¡¿Pulgón Atómico?! –exclaman incrédulas.

–Igual, lo que vale es el talento que hayas mostrado –transmite piedad Oltra.
–Y haber causado envidia en los muchachos del barrio, por animarte y subirte a un escenario –redobla la apuesta Emilia.

–Bueno, en cuanto a lo del talento, ni siquiera abundó: me dediqué al periodismo. Y respecto a los muchachos del barrio, les aseguro que la envidia la van a sentir ahora, un cuarto de siglo después, cuando vean que logré sentarme a tomar algo con la rubia y la morocha del año.
–¿Somos la rubia y la morocha del año? –dudan.

–¿Cuántas tapas de revista tuvieron en la temporada? ¿Cuántas propuestas laborales les llegaron? ¿Cuántos aviones tomaron por trabajo? ¿Cuántos puntos de rating sumaban en No hay dos sin tres? ¿Cuántas chicas copian su vestir, sus poses, sus actitudes?… ¿A ustedes qué les parece?
Ambas:
Mmmmm. Genial, somos la rubia y la morocha del año (risas).

En este rincón, la rubia de 2005: Carolina Oltra. Porteña del 8/2/1985. Acuariana. Hija de Silvio (automovilista, fallecido el 15 de marzo de 1995, junto a Carlitos Menem, tras un accidente de helicóptero) y Elena (50). Hermana de Sofía (12). Sus números: 90-62-92 de sinuosidades, 1.70, 54.5 kilos, 39 de calzado. Ojos pardos. Agencia: Leandro Rud. Futuro laboral: La conducción de un ciclo de fierros que arrancará en marzo por Canal 9. Club de fútbol: San Lorenzo. Perfume: Romance. Vicio: El cigarrillo. Autodefinición: “Sensible, tradicional y divertida. Vaga y demasiaaaaaaado inocente”. En aquel rincón, la morocha de 2005: María Emilia Attias. Capitalina del 20/3/1987. Pisciana. Hija de Carlos (55, militar retirado) y Poupee (45). Hermana de Gonzalo (17), las mellizas Bárbara y Agustina (21) y Luciana (26). Cifras: 95-60-93 de rotondas, 1.70, 56 kilos, 40 de calzado. Ojos verdes. Agencia: García Navarro Models. Futuro laboral: La presentación en el teatro Neptuno, de Mar del Plata con Inolvidable, una historia de humor. Equipo de fútbol: Racing Club. Perfume: Be Delicious. Vicio: Los dulces. Autodefinición: “Impuntual y, si pierdo mi gran paciencia, muy hiriente. Contenedora, versátil y aventurera”.

–Listo, muchachitas… Campana inicial de la pelea del año entre la Rubia del Año y la Morocha del Año. Oltra versus Attias, Attias versus Oltra. Pueden empezar a golpearse.
Emilia:
¿Perdón?
Carolina: ¡Si nos llevamos bárbaro!
E: Coincidimos en un montón de cosas.

–¿El color de pelo, por ejemplo? Vamos. Dos mujeres lindas no pueden llevarse bien…
C:
De verdad. Además de compartir el programa, compartimos incluso campañas de ropa.

–Una golondrina no anticipa el verano.
E:
A las dos nos encantan las pilchas, los accesorios, las carteras. Y odiamos una parte de nuestro cuerpo. Yo, mis rodillas.
C: Yo, mis dedos onda ET de los pies. También coincidimos en que adoramos leer, escribir, ver cine, prender poco la tele. En que admiramos a un par de rubias, Susana Giménez y Madonna, y a un par de morochas, Angelina Jolie y Betty Boop, y en que dormimos con remera o musculosa y bombacha (risas).

–Poco dato para apuntalar aquello de que coinciden en un montón de cosas.
E:
No nos atraen los rubios.

–Tibio, tibio.
C:
Dimos nuestro primer beso a los 13.

–¡Eh!
E:
Okay. Agarráte: las dos debutamos a los 16.

–Tocado. ¡¿Entonces su única diferencia realmente es el color del pelo?!
C:
Ahí sí. Y una segunda: que cuando los hombres entran a un lugar, las primeras que llamamos su atención somos las rubias.
E: …Hasta que descubren a las morochas. La rubia es la tentación que los tipos no pueden resistir, y la morocha es el clásico que los tipos nunca pueden dejar. Una vez me teñí de rubia para un trabajo y sentí eso. Lo repetiré.
C: Es interesante lo que apuntás. Ambas tenemos lo nuestro. Alguna vez me voy a convertir en morocha, para probar. Claro que un ratito nomás. Mi personalidad, te juro, no lo admitiría más que un ratito.

–Hablan de la personalidad, y la nueva tendencia, la onda bi bi, propone hacer la suya, calzarse zapatillas de distinto color, bikinis combinadas, etcétera. ¿Ustedes comulgan con ella? ¿Se animan a todo?
E:
Yo me animo a esquivar los cánones tradicionales. Seguro. No voy atrás de la moda ni aparezco en un desfile a menos que deba laburar. Voy atrás de mí. Salgo a la calle con un pañuelo raro en la cabeza o disfrazada de lo que se me ocurra. Combino a mi piacere. La opinión externa no cuenta. Ahí noto que hago la mía.
C: A mí tampoco me importa el qué dirán. En ese sentido, me considero autista. Luzco sexy, hot en producciones, pero jamás acepté un desnudo frontal. No hay plata que lo pague. Queda para mi vida privada. Me da asco descubrir a chicas con 200 de lolas y cola y pómulos moldeados en un quirófano. Apuesto a la onda natural y a mis principios, quizá pasados de moda. No dejaría que un novio durmiera conmigo en mi casa familiar.
E: Idem yo. ¡Existen tantos lados más divertidos! (risas).

–Quienes disfrutan de las fotos de alrededor, de ninguna manera les van a creer que son un par de Susanitas. ¿Lo saben?
C:
Sí. Soy una Susanita criada a la vieja usanza. Jamás conviví con ninguno de mis tres, cuatro novios.

–Perdón… ¿Se olvidó del pobre Freddy Villarreal, su actual?
C:
Stop. Estoy feliz. Te toca a vos, Emi.
E: En mi caso, a pesar de que pueda darle algún piquito a mis amigas, lo considero un juego. Enamorada, me reconozco alguien híper-fiel. Sucede que sólo me enamoré dos veces.
C: Al margen de tus confesiones, lo que no me va son esos señores que se autodenominan neo-maricas. No. O sos marica o no. Mi mejor amigo es gay, no “neo-gay”. Tampoco me cierran los metrosexuales, que pasan horas mirándose al espejo y usan variedad de cremas. Los prefiero lejos.

–Cerca, en la intimidad, defínanse mediante una palabra.
C:
Pudorosa.
E: Pasional.

–Cabello al margen, ya no parecen tan parecidas como al principio.
C:
No. Es verdad… A excepción de una certeza irrebatible.
E: Aunque somos bien distintas desde afuera, por dentro nos gusta romper el molde.

De la emoción, lógico. Oltra y Attias, y el adelanto de un inminente verano. “<i>¡Nos llevamos bárbaro!</i>”, sostiene Carolina. “<I>Coincidimos en un montón de cosas</i>”, acepta Emilia. Entre otros aspectos, claro, coinciden en la belleza.

De la emoción, lógico. Oltra y Attias, y el adelanto de un inminente verano. “¡Nos llevamos bárbaro!”, sostiene Carolina. “Coincidimos en un montón de cosas”, acepta Emilia. Entre otros aspectos, claro, coinciden en la belleza.

“<i>Ambas tenemos lo nuestro… La rubia es la tentación que los tipos no pueden resistir y la morocha es el clásico que los tipos nunca pueden dejar</i>”

Ambas tenemos lo nuestro… La rubia es la tentación que los tipos no pueden resistir y la morocha es el clásico que los tipos nunca pueden dejar

“<i>No me importa el qué dirán. Apuesto a la onda natural</i>”, afirma Carolina.  “<I>Yo me animo a esquivar los cánones tradicionales. Voy atrás de mí. Combino a mi piacere</i>”, apoya Emilia, mientras ambas lucen sus All Star-Slip, de Converse, de colores diferentes.

No me importa el qué dirán. Apuesto a la onda natural”, afirma Carolina. “Yo me animo a esquivar los cánones tradicionales. Voy atrás de mí. Combino a mi piacere”, apoya Emilia, mientras ambas lucen sus All Star-Slip, de Converse, de colores diferentes.

Viven con su madre y sus hermanos. Emilia, en una casa del barrio Las Cañitas; Carolina, en una de San Isidro. “<i>Pronto nos teñiremos a la inversa de nuestros colores<I>”, adelantan.

Viven con su madre y sus hermanos. Emilia, en una casa del barrio Las Cañitas; Carolina, en una de San Isidro. “Pronto nos teñiremos a la inversa de nuestros colores”, adelantan.

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