“Aunque lo afectivo siempre aparezca, este disco no es un duelo por mi separación” – GENTE Online
 

“Aunque lo afectivo siempre aparezca, este disco no es un duelo por mi separación”

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Lo que no se ve en esta ciudad es mucha gente besándose”. Emma va caminando por una calle del Soho y suelta esa frase sin premeditación. “Tampoco se ven chicos. Estuve en Rusia y había mucha mucha gente chapando por la calle. Acá no se ve a nadie. Raro, ¿no?”, dice. Hace ocho días que está encerrado en The Looking Glass Studios de Nueva York, sobre la calle Broadway, mezclando su tercer disco, Mordisco.

Es mediodía, verano en Manhattan, y Horvilleur, de 32 años y eterna cara de nene, busca algún barcito para almorzar algo, hablar con GENTE y después hacer las fotos. En el camino compra un compilado americano de Illya Kuryaki & The Valderramas –el grupo que formó en 1991 con Dante Spinetta, cuando apenas tenía 16 años– por 13 dólares en la disquería Rebel Rebel del Soho, después un Blueberries & Crème Frappuccino en Starbucks, unos jeans Levi’s bien apretados, muy apretados, entra a una casa de guitarras en el Greenwich Village, prueba algunas, se para en un puestito callejero de anteojos, también se los prueba, compra un par y así…

La idea es evitar los rascacielos, el puente de Brooklyn, Quinta Avenida, cualquier foto típica de la Gran Manzana y mostrar la ciudad que curte Emma cuando viaja. “Llegué hace diez días –dice–. Mientras me la paso metido en el estudio estoy bien, pero cuando desenchufo un rato empiezo a extrañar a mi hijo... A André lo llamo todos los días. Ahora, en un ratito tengo ganas de llamarlo. Dentro de poco ya cumple tres años. Tengo una tarjeta de cinco dólares que me compré… y dura bastante, eh”.

Después de grabar el disco en Ave Sexua, su estudio de Villa Ortúzar, Emma viajó a Nueva York para mezclarlo con Héctor Castillo, un venezolano que trabajó con Lou Reed, Björk, David Bowie y, además, en el último disco de Cerati, que es el invitado especial de este álbum. “Gus toca la guitarra y canta en 19, un tema sobre una chica y un malentendido, que dice: ‘Nena, me entendiste mal: yo no quise matar lo nuestro’”.

–¿Qué dice de vos este nuevo disco?
–A mí las canciones me permiten tomarme las cosas de una manera más irónica. No es que paro a reírme de todo. Una canción es más real si podés llegar a reírte de cosas malas que te pasan. Si no, no podría componer. Y más allá de todo eso, sigo divirtiéndome y buscando que haya ese impacto en las canciones. No del escándalo ni nada de eso, pero sí de otra visión. Que haya otro costado de ver las cosas. Otra voz.

–¿En qué cosas encontrás esa voz distinta?
–Yo considero que tengo una búsqueda propia, interna, y me interesa seguir ese camino. Hay cosas de imaginerías de las que me hago cargo y que son divertidas. Como en su momento, con Soy tu nena, en una relación entre dos chicas, en la que yo la veo de afuera, y para no quedarme mirando me ofrezco a ser una chica más. Y bueno, en este disco hay un par de frases que son divertidas. Hay una que dice: “Si yo no puedo estar con vos, me encantaría hacerlo todo con tu hermana. Y si tu hermana dice ‘no’, me gustaría que recibamos la mañana hoy”.

–Si Kuryaki fue la adolescencia y tus primeros discos solistas la juventud… ¿este disco es la madurez?
–Creo que sí. Hay un montón de aspectos en los que me siento un adulto. Por una visión de las cosas. Como que hay dos temas que me interesan… o un par más. Antes había mucho, y uno va depurando.

–¿Qué es lo que importa ahora?
–Obviamente, mi hijo es una prioridad muy importante. Ahora hace días que no estamos juntos y pienso mucho en él. Capaz que me meto en una juguetería y compro algo, como para estar más cerca. Estos años me parecen muy importantes, para él y también para mí. Estar con André me limpia y me hace ver todo de una manera más linda. Y también la música sigue siendo realmente muy importante, en el sentido de que es una manera de transformar cosas bastante malas en un poco mejores.

–Durante la composición de este disco atravesaste la separación con Celeste. ¿Eso está presente en el disco?
–Y… escuchálo. Puede ser. Todo lo que uno vive lo modifica, y mi música se modifica con mis vivencias. Se cuelan cuestiones. Pero aunque lo afectivo siempre aparezca, este disco no es un duelo por mi separación, ni ahí.

–¿Cómo es tu relación con Celeste ahora?
–Nada. Estamos separados, tenemos un hijo en común y lo amamos. Es lo que nos mantiene unidos, más allá de tener una relación o no. Cuidarlo, estar con él, es algo que va más allá de nosotros. Por suerte, mi trabajo me permite verlo seguido. En Buenos Aires nos vemos todo el tiempo, no hay un régimen de visitas. Si siento ganas, lo veo y punto.

–¿Cómo afecta la paternidad al rock?
–Agrega un montón de cosas. A André ya le gusta el rock y la pasamos bien escuchando un montón de cosas. Va a cumplir tres años. Hay un tema que se llama Listo para ver, y en el video estamos todos embarrados. Pongo cara de malo y él me pide: “El video del barro, el video del barro”. Y él se pone a cantarlo.

Baja el sol sobre Nueva York, detrás de los rascacielos, en forma de postal. Mañana es el último día de mezcla. Luego, dos o tres días de descanso, y la vuelta a Buenos Aires. Ttoma el subte hacia Williamsburg, en Brooklyn, donde Emma vive en un bed&breakfast de dos argentinos. “Está bueno. Hay que cruzar el puente. Es una habitación con dos camitas. Un lugar muy lindo, con living. Me gusta estar ahí, duermo bien. Es medio como un barrio, hay barcitos”.

–¿Vas ahí porque te copa la onda bohemia?
–No, porque es más barato…

En el subway en Spring Street, pleno Soho. “Me gusta viajar a Nueva York, ver, escuchar, y después decodificar en Buenos Aires”, dice.

En el subway en Spring Street, pleno Soho. “Me gusta viajar a Nueva York, ver, escuchar, y después decodificar en Buenos Aires”, dice.

La guía personal de Emma en Manhattan incluye los puestos callejeros, las casas de música de Greenwich Village, los bares de Chinatown, los restós de Little Italy. “Para ropa me gusta el store de Levi’s en el Soho. Siempre voy ahí… Duermo en un bed&breakfast en Williamsburg, Brooklyn”, cuenta. “El otro día me compré un disco acá de Kuryaki, por 13 dólares. Son compilados diferentes, nuevos, americanos… Pero había dos y me quedé con uno, como que me parecieron medio caros (risas)”.

La guía personal de Emma en Manhattan incluye los puestos callejeros, las casas de música de Greenwich Village, los bares de Chinatown, los restós de Little Italy. “Para ropa me gusta el store de Levi’s en el Soho. Siempre voy ahí… Duermo en un bed&breakfast en Williamsburg, Brooklyn”, cuenta. “El otro día me compré un disco acá de Kuryaki, por 13 dólares. Son compilados diferentes, nuevos, americanos… Pero había dos y me quedé con uno, como que me parecieron medio caros (risas)”.

“Las canciones me permiten tomarme las cosas de una manera más irónica. Una canción es más real si podés llegar a reírte de cosas malas que te pasan. Si no, no podría componer”

“Las canciones me permiten tomarme las cosas de una manera más irónica. Una canción es más real si podés llegar a reírte de cosas malas que te pasan. Si no, no podría componer”

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