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Así lo contó GENTE: El día que Fede Bal reunió a Santiago Bal con Carmen Barbieri tras su tremenda separación y protagonizaron una tapa histórica

Así lo contó GENTE: El día que Fede Bal reunió a Santiago Bal con Carmen Barbieri tras su tremenda separación y protagonizaron una tapa histórica

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Por primera vez después de cinco años, Carmen Barbieri y Santiago Bal –reunidos por su hijo Federico– hablaron cara a cara ante un grabador; y realizaron la única tapa en familia.

Santiago Bal falleció a los 83 años.

Ella, mirándolo a los ojos, juró que volvería a buscar las pruebas de su infidelidad en su computadora, que como pareja “se terminó” y que, aunque fue “el hombre de su vida,no fue su gran amor”. El respondió:  “Te pedí perdón, porque me sentí culpable”. 

Parecen un matrimonio como tantos, que charla y toma mate con su hijo. La madre bromea cuando el chico –Federico Bal– la piropea. “Bueno, por lo menos no sólo a Flor de la V le decís que está bella”, le dice, rápida. Los tres ríen, pero hasta poco tiempo atrás, entre Carmen Barbieri (61) y Santiago Bal (80) había una guerra declarada. Excepto amor, afecto, cariño y respeto, pasó de todo. Una supuesta infidelidad de Bal con la bailarina Ayelén Paleo causó la ruptura. Pero en esta tarde del sábado 15 de octubre, la paz reinó entre ellos. Después de cinco años, los tres están juntos por primera vez ante un grabador, aunque Federico será casi un simple testigo de la charla.

F: Igual, los dos estuvieron muy presentes para mí. Es que son muy extremos. La última vez juntos fue cuando papá estaba en terapia intensiva y se moría.

C: Hasta le habían dado sus pertenencias a Fede. Yo fui una noche, a las tres. Santiago estaba en coma inducido. Y le dije: “Esta es la última pelea que te pido. Peleale a la muerte por tu hijo. Soy Carmen, y te perdoné al otro día que pasó todo”. Me fui pensando que se iba a morir. Resultó que al otro día le sacaron el respirador y acá está, jaja… Cuando hacía monólogos sobre él, yo decía: “¿Por qué no le habré pisado el tubito?”. Jaja. 

–Vos, Santiago, dijiste cosas muy fuertes sobre la intimidad de Carmen. ¿Se puede hacer borrón y cuenta nueva después de eso?

S: No tengo nada que borrar. Hoy está todo maravillosamente bien. Tuvimos un disgusto, un impasse… Me siento joven, con muchas cosas que disfrutar. ¡Tengo nada más que 80 años!

–¿En cualquier momento te vemos en pareja?

S: No, de ninguna manera.

C: No estaría mal que tuvieras una compañera.

–¿Y vos, Carmen?

C: No… Me encantaría enamorarme, pero estoy grande. 

S: Yo no soy celoso, y deseo que sea muy feliz.

C: Eso quiere decir que me dejó de amar hace mucho.

S: No, nunca te dejé de amar. Y cada vez que te mando un mail, te lo digo.

Carmen, Santiago y Fede Bal.

–¿Carmen es el gran amor de tu vida?

S: Sí, seguro.

C: Tuvo otros amores… No sé si seré yo.

S: Pero nunca viví 25 años con una mujer como con vos. Ni vi crecer a un hijo, como a Fede. Con mis otros dos hijos viví sólo dos años. Y como tuve problemas de salud, Carmen trabajaba y yo estaba en casa. Lo peinaba, lo llevaba al colegio. Era mi rol en la pareja, porque ella traía el mango.

–¿Y Santiago fue el gran amor tuyo, Carmen?

C: Fue el hombre de mi vida, pero no mi gran amor. No voy a decir quién, porque a Santiago le cae mal.

S: Yo lo sé. Fue el Gordo Porcel, esa basura de persona.

C: No digas eso… No empecemos a pelear. Tuve otras parejas, pero a vos te elegí como padre de mi hijo. 

Vamos a tenerlo porque vos lo necesitás; yo ya tengo dos”, me dijo. Y vino Federico, que es mucho más Bal que Barbieri. Hicimos una mezcla bárbara.

–¿Cómo pensás que sigue la relación entre tus viejos, Fede?

F: No como un romance, está claro, sino como una relación de adultos. Cuando hay amor, el tiempo sana. Ellos se quisieron muchísimo. 

C: Cuando hay amor, también se puede perdonar. “Perdón” es una palabra maravillosa. Santiago, en el momento, no me lo supo pedir. Lo hizo en público, y yo lo esperaba en la intimidad. Pero ya está. 

F: A veces se hace lo que se puede.

S: En forma privada no lo hice, es cierto. Pero estoy aprendiendo.

C: ¡Por lo menos ahora decís la verdad! ¡Qué bueno! ¿Saben qué me va a decir? “¿Cuántas veces querés que te pida perdón?”. Ya está. Lo grave pasó. Hoy no me hace falta un pedido de perdón, ni perdonar yo. Mirá, cuando dejamos a Santiago en su casa esa noche, Fede me preguntó qué sentía. Le dije que su padre había arruinado todo. Yo construí una gran familia. Y de la noche a la mañana se destruyó. Hoy no lo digo con bronca ni resentimiento. Porque fue una gran historia.

F: Mamá es el modelo para buscar cuando pensás en alguien para casarte y tener hijos. Mirá cómo cuidó a papá durante las enfermedades, por ejemplo.

–¿Encontraste otro Santiago, Carmen?

C: Sí. Lo veo cariñoso con su hijo. Porque era muy frío, duro. Se crió así, con una madre buena pero distante. 

S: En mi casa nunca me dijeron “te quiero”, ni recibí un beso de mi mamá. Sólo sentía sus labios en la frente cuando me tomaba la fiebre. Ahora aprendí. Mis mensajes a Fede terminan con un “te amo, hijo”.

C: ¡Tarde, Santiago!

S: Para mí no. Mientras viva, tendré tiempo para todo.

Santiago y Carmen junto a un pequeño Fede. (Foto archivo GENTE)

–¿Hasta para piropear a Carmen?

C: Es un viejo mentiroso, jaja. Me dijo que estaba flaca, jaja… El es así.

S: Es que daba gusto. ¡Está tan bien esta mujer…!

–Santiago, escribiste un libro de memorias donde te metías feo con la intimidad de Carmen. ¿Le prendiste fuego?

S: Nunca se publicará. 

C: Se lo robó una novia. Por eso se conoció. ¿Viste que te traicionan? Somos bravas las mujeres. Mirá, yo me metí en tus cosas una sola vez en 26 años, en tu computadora, y fue un desastre: nos separamos.

–¿Si hoy tuvieras la computadora adelante volverías a buscar los mails que incriminaban a Santiago?

C: Sí, porque había muchos indicios. Tuve que meter el dedo, y no me arrepiento. Lamentablemente, después fue un tsunami…

–¿Te seguís declarando inocente, Santiago?

S: No, yo no fui inocente. Al contrario: si pedí perdón es porque me sentí culpable. Felizmente, hoy tenemos una buena relación.

–¿Qué tenés de tus padres, Fede?

F: De mamá, el dramatismo. Y de papá, la seriedad, el perfeccionismo, la rigurosidad en el trabajo.

S: El vivió con nosotros en el teatro desde chiquito. Cuando entra a escena, es como si lo hiciera en el living de casa. 

C: De chico no quería. Yo tenía un programa, Movete. Le decía que estuviera en cámara y se escapaba.

S: Tinelli lo llamó muchas veces, hasta que aceptó el Bailando. Esto tiene un antecedente: él, sin decirlo, ama a Fede. Yo no sé si él recuerda por qué. Cuando empezó VideoMatch, Fede tendría cinco años. Marcelo nos llamó por teléfono y nos pidió que lo visitemos. “No podemos, trabajamos, el nene es chiquito”, le respondí. E insistió para que, en ese momento que empezaba, le diéramos una mano. Y fuimos.

El primer encuentro, en rigor, fue para celebrar los 27 años del hijo en común. “Volvimos a estar juntos por Fede. Es quien nos unió”, arranca Carmen. “Modestamente, pienso que yo tuve la iniciativa de reunirnos. Y nos gustó la idea”, secunda Santiago. “Yo estaba triste, no quería festejar”, redondea el participante del Bailando.

Santiago: Para mí, fue el momento más hermoso de nuestras vidas en los últimos años. Una noche llena de afecto, sin reproches.

Carmen: Volvimos a ser una familia. La separación fue muy traumática y me hago cargo de lo mío.

S: En los 25 años que vivimos juntos, Fede jamás escuchó una discusión.

Su carrera televisiva se inició en La Tuerca (1965), programa de sketches de humor, su máximo nivel de popularidad lo alcanzó al integrar, a finales de la década del ’60, con Los Campanelli.

–¿Nunca pelearon delante de él?

C: Ni detrás.

–¿Con qué sensación se fueron a dormir después de esa cena de reencuentro?

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Federico: Sentí paz. Necesitaba la unión de mis viejos. 

S: Felicidad. Me acosté y tardé dos horas en dormirme. Me quedé repasando esa noche, donde no hubo roces.

C: Para mí, fue misión cumplida. Una mujer despechada y herida es lo peor. Tengo un hijo hermoso, y eso de andar por la vida desunidos no podía seguir. Más que la separación de Santiago, lo que me dolía era la incomunicación. Se lo reproché hace poco por teléfono. Fede estaba pasando una situación muy difícil y sus padres no estábamos juntos. Pero no hablo de convivir. Eso no va a suceder jamás. La pareja se terminó, ya está.

C: Hay algo antes: a Fede le costaba dormir. Debía tener una luz prendida y nosotros nos quedábamos con él. Amaba ver a Tinelli a medianoche. Entonces yo le decía: “Si me duermo antes que vos, Marcelo te va a cuidar, porque se va a la cama después que nosotros”. Le conté eso a Marcelo, y en el camarín, antes de aquel programa de VideoMatch, le dijo a Fede: “Mirá que yo te cuido; me voy a dormir muy tarde”. Y lo abrazó fuerte. Me emociona recordarlo.

–Las últimas: no se reconciliaron cuando estalló todo entre Fede y Barbie. Ahora, ¿lo que dijo José María Muscari los hizo cerrar filas como familia?

C: No quiero hablar de él, generalizo: en el mundo hay mucha gente que está contra los judíos y no conocemos los apellidos. Lo doloroso es enterarte de que alguien que conocés, que admirás y con quien podés llegar a trabajar, está contra ellos. Pero él fue una víctima de gente que creyó amiga: fue una traición. Estuvieron mal la burla, las risas… 

–¿Hablaron entre ustedes dos de lo que sucedió entre Fede y Barbie?

C: Nunca. ¿Qué raro, no? Santiago la quiere mucho a la ex novia.

S: No es eso. Ella fue cariñosa y respetuosa conmigo. Sobre la intimidad no puedo opinar. Pero sí puedo decir que Fede sería incapaz de levantarle a una mujer no sólo la mano, sino siquiera la voz. Porque vio cómo el papá le corría la silla, le servía la copa y le abría la puerta del coche a la mamá. 

C: Sí. Aunque podrían decir que nuestra pareja terminó en forma violenta. No con golpes, en lo verbal. Aunque durante 26 años nunca hubo una agresión. 

–Vos estabas distanciada de la pareja desde antes.

C: No. No me aceptaron ni pertenecí al núcleo familiar de Federico.

F: No armé un núcleo familiar. Y aunque no te guste, en un momento no estuviste bien con Nazarena.

C: ¿Yo le dije cosas?

F: No, pero había una rispidez.

C: Mala relación es cuando peleás. Pasé Días de la Madre sola, cumpleaños sola. No participaba porque no era bienvenida. Nunca hablé mal de la mamá ni de la criatura. Hasta que se metieron con vos de esa manera. Y cuando me enojo soy muy mala. 

En total realizó, desde 1968 hasta 2018, 21 películas.El último filme que protagonizó -Rumbo al mar (2018)- fue un mimo a su carrera y un gran componente emotivo para el artista, ya que compartió cartel con su hijo Federico.

–En el verano, en Carlos Paz, Fede fue a almorzar con vos sin Barbie. ¿Por qué? 

F: Yo decidí que Bárbara no fuera. Ya estábamos mal. Y le conté a mi madre cosas muy duras que estaba pasando. Ella me dijo: “Separate”.

C: Fue mi consejo. Cuando sucedió me alegró, porque si la pareja era tóxica, iban a terminar mal. Volvieron, y yo no soy quién para juzgar… 

–Entre Santiago y Carmen se dijeron cosas tremendas y dieron vuelta la página. ¿Con Barbie y Nazarena puede suceder lo mismo?

F: Nunca más en la vida. Si la veo, cruzo de vereda.

C: Hay situaciones de las que no se vuelve.

F: Una cosa es lo de Muscari, y otra que me digan “asesino” con mentiras.

–Volverán a trabajar. ¿No sueñan con una obra donde estén los tres?

C: Yo no quiero, por ahora.

S: ¡Ya la tengo escrita! La hice cuando salí de la clínica. Se llama Juntos

–¿Y termina bien o mal?

S: Tiene un final muy feliz 

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