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Argentina no mostró todo su potencial

Argentina no mostró todo su potencial

Redacción Gente

La expectativa era enorme. No sólo porque se trataba del primer partido que
la selección argentina disputaba en el año del mundial, sino porque además se
sumaban a la convocatoria varias figuras que los hinchas, por una razón u otra,
querían ver con la camiseta albiceleste. Y no era para menos: Román Riquelme
armaría el juego junto a la Brujita Verón; el Conejito Saviola
complicaría con su gambeta en el frente de ataque; Saja debutaría para
demostrar que está en condiciones de pelear el puesto; y el Hijo del Viento,
sí, Claudio Paul Canniggia –un símbolo de tantas hazañas-, traería desde
el recuerdo toda su capacidad para explotar y dar la estocada en el momento
justo. Además, el rival, un conjunto escocés que venía de fracasar
rotundamente en las eliminatorias, parecía no ser un desafío complicado. Sin
embargo, lejos estuvo la realidad de lo esperado…

En el Cardiff Millennium, las 64.000 personas que casi llenaron el
estadio fueron testigos de cómo los pronósticos se dilluyeron con el correr de
los minutos. El equipo local, con mucha garra y juego rudo, fue erosionando la
prolijidad que esbozó el equipo de Bielsa desde el arranque. La consecuencia:
Argentina no demostró profundidad y exageró del centro como recurso para
llegar al arco rival. Ninguna figura se destacó: no hubo grandes jugadas, ni
gambetas, ni estocadas mortales… Y para peor, a los 33 minutos, tras una
distracción de la defensa, Bellamy abrió el marcador a favor del conjunto
local con un cabezazo dentro del área chica, y le permitió a su equipo
retirarse al vestuario con esa ventaja.

La reacción del equipo argentino llegó en el segundo tiempo. Sin
deslumbrar, pero con más orden e ideas, los engranajes de la selección
nacional comenzaron a funcionar. Riquelme y Verón se encontraron en varias
oportunidades y posibilitaron que el juego aéreo desde los costados se
transformara en habilitaciones al ras del piso y en profundidad. Ese fue el
camino que le permitió al equipo de Bielsa conseguir el empate a los 16
minutos: Riquelme armó la jugada con Verón, y la brujita cedió una
habilitación impecable a Julio Cruz, que se acomodó, y con un potente
derechazo, cruzó la pelota hacia el palo izquierdo.

Sin embargo lo de la selección Argentina no fue brillante. Y de poco sirvió
que a los 28 minutos, para imprimirle un poco más de ritmo al juego, Bielsa
hiciera ingresar a Javier Saviola por Cruz y a Pablo Aimar por Riquelme.

Tras el partido, el técnico de la selección nacional se mostró conforme
con el desempeño de su equipo, y hasta consideró que la diferencia a favor de
sus dirigidos fue grande pero que no pudo reflejarse en el resultado final. "La
Argentina dispuso de la pelota, creó situaciones de gol. Las ocasiones fueron
suficientes para establecer una diferencia de dos goles. Está claro que por
cada situación de Gales, la Argentina contó con tres"
. Y con respecto
a las actuaciones de Riquelme y Canniggia mantuvo su prudencial estilo: "Estuvieron
dentro del nivel del equipo. Ambas actuaciones me parecieron satisfactorias,
aunque no hay ninguna determinación definitiva que pueda tomar a partir del
juicio extraído del partido con Gales"
. Además, aclaró que existe la
posibilidad de que ambos jugadores formen parte del plantel que viajará al
Mundial. "Todos los jugadores aún tienen tiempo para demostrar que
pueden estar en el seleccionado que jugará el Mundial. De hecho, todavía
quedan dos partidos muy importantes y les brindaremos a todos las oportunidades
para que luchen por un lugar"
, precisó.

Para el capitán del equipo, Juan Verón, los esfuerzos de la selección
argentina no pudieron reflejarse en el marcador: "Logramos desequilibrar
a la defensa galesa, pero no conseguimos transformar esa ventaja en más
goles"
. En tanto que el emblemático Pájaro Canniggia, que
antes del partido aclaraba que estaba "ansioso por jugar en Japón y
Corea"
, sellaba la demostración de sus sentimientos con las siguientes
palabras: "A medida que pasaba el tiempo las ilusiones de una
convocatoria se iban perdiendo porque yo nunca estuve en un partido de la era
Bielsa. Pero ahora soy el tipo más feliz del mundo. Vestir la camiseta de la
Selección es maravilloso. Esto es una revancha para toda esa gente que pensaba
que era un ex jugador. Mi desafío es demostrar que estoy a la altura de estas
circunstancias, me sobran ganas y ambición."
Sus ganas y su espíritu
se reflejaron en el campo de juego, y dejó en claro que a pesar de la
sensación que dejó el equipo en los hinchas, como era de esperarse, la
camiseta de tantas batallas no le queda grande.El capitán de la selección cumple siempre con actuaciones superlativas. En Gales no fue la excepción, su juego se destacó junto al de Sorín.

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