“Argentina es mi casa. ¿Cómo me voy a ir?” – GENTE Online
 

“Argentina es mi casa. ¿Cómo me voy a ir?”

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"¿Es o no es?”, se pregunta un fanático mientras ataja una pelota rojiblanca y cae pesado sobre la arena. “Papá, ¿es o no es?”, arremete su hijo con la duda, también apasionado por los colores del León de La Plata. “Nene, ¡es!”, define el abuelo agitando una camiseta del Estudiantes campeón, ya algo desteñida y con algunos agujeros históricos, producto del paso del tiempo.

¿Cómo no entenderlos? Están jugando un picadito en la playa y, de repente, tienen frente a sus ojos nada menos que a Juan Sebastián Verón, algo así como un salvador (¡no Bilardo!) para los hinchas del equipo pincharrata. Pero no se trata de una alucinación, porque La Brujita, dicen que cansado de los aires internacionales, decidió pasar las vacaciones junto a su familia y un grupo de amigos. Y puso proa rumbo a la costa argentina. ¿El destino? Las paradisíacas playas de Cariló, donde viajó junto a su familia y un grupo de incondicionales.

¿El lugar para pasar un descanso de primera? Una extraordinaria casa de piedra frente al mar, que alquiló por algo más de 15 días (habría pagado 20 mil dólares). Parece que el astro pincharrata, ya harto de estar a miles de kilómetros de casa, decidió pasar sus vacaciones en la provincia de Buenos Aires, Y hacia allí fue, a bordo de su 4 x 4 Toyota Hilux, María Florencia, su mujer, Iara y Deian, sus hijos, y amigos íntimos de la infancia. Ah, y las dos mascotas de la familia: un cachorro Golden Retriever, y una perra Dogo, llamada Mika, ambas debilidades del jugador y su esposa.

La rutina de la Brujita en tierra pinamarense arranca a las ocho y media de la mañana, cuando se levanta a desayunar en el deck frente al mar, mientras el resto de los suyos duermen. Después sale a correr por la playa durante una hora para el lado de Villa Gesell y regresa a eso de las diez y cuarto, luego de hacer ejercicios de elongación y estiramiento. Y finalmente llega la hora del placer: la famiglia unita recorre los cincuenta metros que la separa del mar y todos se preparan para disfrutar del día a full. Verón es el encargado de bajar las paletas playeras, Deian el responsable de la pelota, María Florencia lleva el mate, bebidas y algo para comer, y la pequeña Iara siempre se acuerda de cargar los helados de palito en la heladerita familiar.

Y al grito de “¡Vaaamooonooos!”, todos trepan a la camioneta hasta llegar a la orilla. Y ahí nomás se organizan los minipicados con arco chico y las paleteadas hasta el atardecer, sólo interrumpidas por algún que otro fan del último campeón del fútbol argentino, que se acerca con timidez y que siempre es atendido por la Brujita con una sonrisa, una palmada y un fuerte abrazo. A la hora de cenar, el jugador de Estudiantes prepara asados dignos de los mejores comentarios.

Dicen que está feliz, disfrutando del renovado cariño de la gente que se le acerca. Pensando en lo que viene, desmiente cada vez que se lo preguntan que tenga pensado emigrar de Estudiantes: “Argentina es mi casa. ¿Cómo me voy a ir?”. Se cansa de repetirlo ante los hinchas, niega cualquier pelea con los dirigentes y confiesa que tiene dos sueños por cumplir. ¿Cuáles? Lea, entonces: “Salir campeón de América con Estudiantes y del mundo con la Selección argentina. Ojalá pueda cumplirlos”.

El jugador y su familia disfrutan de la playa a full. Su mujer, María Florencia (platense como él), adora jugar con sus perros, un Dogo y un Golden Retriever.

El jugador y su familia disfrutan de la playa a full. Su mujer, María Florencia (platense como él), adora jugar con sus perros, un Dogo y un Golden Retriever.

Los Verón bajan a la playa en su 4x4 y llevan todo: heladerita con  pic-nic, mate, sombrilla… Y los perros, claro: un cachorro Golden y Mika, una perra Dogo. Cuando van a arenas alejadas, Florencia se anima al topless. Al sol, la Brujita toma palito helado.

Los Verón bajan a la playa en su 4x4 y llevan todo: heladerita con pic-nic, mate, sombrilla… Y los perros, claro: un cachorro Golden y Mika, una perra Dogo. Cuando van a arenas alejadas, Florencia se anima al topless. Al sol, la Brujita toma palito helado.

Iara y Deian, los hijos de la pareja, se divierten jugando a la paleta. Juan Sebastián y Florencia se ocupan de entretener a las mascotas. Las tardes de playa son interminables. “<i>Disfrutamos mucho de veranear en familia</i>”, comenta el matrimonio a sus íntimos.

Iara y Deian, los hijos de la pareja, se divierten jugando a la paleta. Juan Sebastián y Florencia se ocupan de entretener a las mascotas. Las tardes de playa son interminables. “Disfrutamos mucho de veranear en familia”, comenta el matrimonio a sus íntimos.

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