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Aquí jugará la Selección argentina...

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Carlos Bilardo

…y así jugará la Selección

El director técnico más ganador analiza las posibilidades de nuestra selección en Alemania 2006. Afirma que ni Costa de Marfil ni Serbia y Montenegro son rivales de la talla de un campeón del mundo. Además sentencia: “Brasil juega bien del medio para arriba, pero atrás tiene problemas. Los invencibles no existen”.

Maestro, un grande!”, le grita un hincha que ha reconocido al ex técnico del seleccionado argentino, campeón mundial 1986 y subcampeón cuatro años después en Italia. Bilardo posa para el fotógrafo en la plaza Independencia de la ciudad de Mendoza, lugar adonde llegó invitado por el empresario de medios Daniel Vila. ¿La misión? Anunciar un ambicioso plan quinquenal para Independiente Rivadavia, más conocido como La lepra, equipo en el que Bilardo cumple funciones de manager del fútbol institucional. Pero el tema no es el fútbol mendocino, sino conocer a los rivales de la Argentina en la etapa clasificatoria en Alemania.

–¿A los argentinos nos tocó en suerte el Grupo de la Muerte? ¿O podemos respirar tranquilos?
–Me gustó cómo quedamos en el sorteo. La cosa es simple: hay dos equipos en la zona –Serbia y Montenegro y Costa de Marfil– que campeones no van a salir. Son muy buenos planteles, que han salido primeros en sus respectivas zonas, pero que no están para llevarse la copa en Alemania.

–Entonces, el cuco es Holanda…
–Claro, es uno de los mejores equipos del mundo, pero lo tenemos en un tercer partido y después no te lo encontrás hasta las instancias finales. Si salimos primeros o segundos, jugamos contra México o Portugal, cruces por demás accesibles. Y ya estaríamos en los cuartos de final…

–¿Quiere decir que sobrevaluamos a los rivales?
–Completamente. Antes Serbia (es decir, los yugoslavos) era un equipo fuerte, sobre todo cuando estaba integrado a Croacia, pero ahora, divididos, son seleccionados que juegan bien, pero que no son imposibles. Lo mismo sucede con Costa de Marfil. Africa juega toda igual, y los más temibles eran Camerún y Nigeria.

–¿Los holandeses piensan lo mismo que usted?
–Sí. Cuando estuve en el sorteo charlé con el técnico de su selección, Marco Van Basten. Ellos estaban contentos de que les hubiera tocado la Argentina. Decían: “Bueno, por lo menos con la Argentina no vamos a volver a encontrarnos hasta la final”. Y es lógica su satisfacción: si perdés en la etapa clasificatoria, tenés revancha; si perdés después, te volvés a casa.

–¿Es válido sospechar –como insinuó Lionel Messi– de las zonas “fáciles” en las que quedaron Alemania y Brasil?
–¡No! El sorteo es transparente, lo ve todo el mundo por televisión. Yo he estado allí y es todo cuestión de suerte, simplemente. Lo mismo pasa cuando te tocan los árbitros. Además, ¿usted cree que a la FIFA le conviene hacer algo así? Aquí lo que te toca, te toca, y punto.

–¿Cuestionaría el sistema de elección para las cabezas de serie? ¿Es justo que México ingrese primero postergando a equipos como Holanda?
–Yo ya le advertí a la FIFA sobre el sistema actual. Hay que bajar de cuatro a dos años el tiempo de evaluación de las selecciones. Si los mismos técnicos se van en ese período, no podés tener en cuenta tanto tiempo. Por otra parte, México juega la mayoría de sus partidos en Centroamérica, donde el único rival difícil son los Estados Unidos. Entonces no se puede comparar a México con los europeos.

–Pasemos a nuestra selección. Con una mano en el corazón, ¿qué chance tenemos?
–Hay que ser prudente a la hora de opinar. Y sólo se puede analizar a una selección cuando todos sus jugadores han sido designados. Igualmente, con la cantidad de futbolistas de primera línea que tenemos en el mundo, sin dudas podemos armar uno de los mejores equipos.

–Sin embargo, en los últimos partidos no rendimos, y hasta perdimos ante Inglaterra con una táctica muy cuestionada…
–Quizá, al sabernos ya clasificados, inconscientemente hubo un descenso del nivel. Por eso no hay que preocuparse. De todos modos, es cierto que contra los ingleses llamaron la atención los cambios de Ayala y Riquelme. Claro que sólo el técnico sabe si estaban lesionados o cansados. Pasó lo mismo en la Copa América en Perú, durante la época de Bielsa, cuando salió Tevez casi al terminar el partido, y Brasil nos empató en el último minuto. Son cosas que, desde lo táctico, se deben solucionar, porque una decisión mal tomada en un Mundial no se perdona.

–Usted siempre ha defendido el sentido de grupo. ¿No urge definir el equipo?
–A esta altura tendría que haber por lo menos doce o trece jugadores que sepan que van a estar en Alemania. Así se queda tranquila la gente y, sobre todo, el jugador. El resto lo podés ir sumando en un mes, dos meses. Además, al definir un equipo, lográs que los jugadores se hagan amigos, que se visiten, que establezcan otro vínculo.

–¿Sebastián Verón debería estar en la Selección?
–Y, a mí me gusta... Algún motivo debe haber para que no haya sido convocado en los últimos tiempos.

–¿Ese tipo de decisiones pueden ser muy criticadas ante un resultado adverso?
–El técnico es el único que decide… Cuando fuimos a Italia me compré dos trajes, uno blanco y otro de árabe. Allí dije: “Si me va bien, me pongo el blanco y camino por la calle Florida; si no, el otro y me voy a Arabia”. Vos tenés que escuchar a todos, pero después decidís vos.

–Si ganamos el Grupo de la Muerte probablemente zafemos de Brasil, para muchos “el” candidato…
–Brasil no es “el” equipo. Juegan bien del medio para arriba, pero hacia atrás tiene problemas. Se les puede ganar. No es “el” invencible, porque en el fútbol, los invencibles no existen.

–¿Lo sorprendió escuchar que Pekerman alentaba la llegada de Diego Maradona como DT de la Selección?
–Yo escuché a José aclarando que sus palabras habían sido mal interpretadas. Maradona ya fue técnico de un equipo, tranquilamente puede ser DT de la Selección. Y si se lo propusieran y acepta, estaría bárbaro. Pero ahora hay que respetar a Pekerman. Lo dijo el mismo Diego.

–Juéguese, Bilardo. ¿Qué equipos se imagina en la final del Mundial?
–Veo a Alemania, por ser local, a Brasil, a la Argentina, pero también a Inglaterra, que esta vez tiene grandes chances. –¡Pero mencionó a la Argentina en tercer lugar!
–No, el orden es indistinto… Estoy convencido de que nuestra selección puede llegar a la final.

En el flamante Aol-Arena Stadium (con capacidad para 50 mil espectadores, y que costó 97 millones de euros), el 10 de junio enfrentaremos a Los Elefantes, la revelación africana. Su estrella es Didier Drogba, el goleador del Chelsea. Crespo es su suplente en el equipo inglés.

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En el Velstin Arena (recién estrenado, costó 192 millones de euros y caben 51 mil hinchas) tendremos por rival al equipo de Yugoslavia, que postergó a los españoles al repechaje. goleador es Mateja Kezman en el Atlético de Madrid es por Carlos Bianchi). Habrá marcarlo bien el 16 de junio.

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En el nuevo Waldstadion millones de euros para espectadores), el 21 junio se reeditará por cuarta vez este clásico. ganaron dos partidos, pero nosotros el más importante: la final del 78. Su goleador es Ruud Van Nistelrooy, delantero del Manchester.

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¿Llegaremos al último partido en el Estadio Olímpico, donde caben 74.500 espectadores y cuya remodelación costó 242 millones de euros? Esa, la final, a disputarse el 9 de julio de 2006, sería la quinta en la historia argentina.

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