“Antes que traer la medalla de oro prefiero jugar bien al fútbol” – GENTE Online
 

“Antes que traer la medalla de oro prefiero jugar bien al fútbol”

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Pasaron más de veinte años para que un jugador de aquel plantel campeón del mundo en México ’86 ocupara un puesto importante en la Selección. Y aunque muchos amantes del fútbol imaginaron que los encargados de transmitir a las nuevas generaciones esa mística ganadora serían los Maradona o los Valdano, la continuidad de aquellos años dorados está a cargo de aquel número cinco barbudo, elegante y voluntarioso, El Checho: “Jamás imaginé que se me iba a dar esta chance tan rápido. Cuando renunció Hugo Tocalli (en octubre de 2007), yo estaba dirigiendo a Godoy Cruz de Mendoza, y el llamado de Julio Grondona ofreciéndome el cargo en los juveniles me tomó de sorpresa. Pero no lo dudé. Armé las valijas y me vine a Ezeiza. Nunca le diría que no a la Selección”, dice hoy Sergio Batista (45) mientras prepara al equipo nacional para el debut (7 de agosto en Shanghai ante Costa de Marfil) en Beijing 2008.

El Checho es un hombre acostumbrado a la gloria (además de campeón en 1986, fue subcampeón en 1990, obtuvo la Libertadores con Argentinos Juniors) y a enfrentar con valentía los duros momentos, como cuando confesó y superó una adicción. Hoy, feliz, atento a cada detalle, Batista comparte largas horas en Ezeiza con otros tres compañeros de aquel equipo histórico de Bilardo: José Luis Brown, a cargo del Sub ’17, y Héctor Enrique y Julio Olarticoechea, que manejan la Sub ’15.

También supervisa una categoría que hoy, para él, es más que especial: la Sub ’18, dirigida por el ex goleador Walter Perazzo: “La miro de reojo, porque ahí juega Nicolás, mi hijo de 17 años (Sergio está casado con Marcela y tiene otra hija, Agostina, de 19), que hoy está en la sexta de San Lorenzo. Pero él sabe que si no juega bien no está en el equipo. De todos modos, no soy un padre que le mete presión. No me importa si juega bien o mal: quiero que sea feliz dentro de una cancha, algo que deberían entender muchos padres… Todos queremos tener un Messi o un Agüero en la familia, pero la realidad es que no todos los chicos tienen esas condiciones. El día en que los padres entendamos eso, el fútbol de los chicos va a mejorar mucho”, dice el técnico, y arranca con la charla. Puntapié inicial…

–¿Sos consciente de que en tu primera prueba la gente te va a pedir que llegues a la final rumbo a la medalla de oro o de plata?
–Seguro, pero no por eso vamos a perder el objetivo central, que es divertirnos dentro de la cancha. Siempre escuchamos esa frase: “¡A ustedes les pagan, y encima hacen lo que les gusta!”. Bueno, no vamos a darles el gusto de que esas palabras sean en vano (carcajadas). Antes de ganar la medalla de oro, prefiero que mi equipo juegue bien al fútbol.

–Con la lista de jugadores que elegiste, muchos están ilusionados...
–Sí, pero desde la época cuando jugaba, al ponerte la camiseta de la Selección sabés que hay millones de personas ilusionadas por lo que podés llegar a hacer. La idea es ganar y jugar lindo, y eso es lo que vamos a intentar.

–Por tu estilo de juego da la impresión de que no tenés muchas cosas de Bilardo...
–Tengo mucho de Carlos, porque me enseñó un montón. Aunque no comparto esa frase que él siempre decía: “¡Ganar no es lo importante! ¡Es lo único!”. Pero después de pasar momentos muy feos, cuando no podía salir del vestuario porque la gente hacía cola para putearme, cambié mi forma de pensar...

–La pregunta que se hacen muchos es: ¿podrán jugar Messi –si finalmente va–, Riquelme y Agüero juntos?
–Sí, aunque hay que encontrar un equilibrio en el equipo. Pero lo bueno es que son todas figuras de primer nivel y van a saber adaptarse a cualquier estilo de juego.

–¿Te preocupa tener tantas figuras? Por ejemplo, se dijo que en el partido entre la Argentina y Ecuador por las eliminatorias, Riquelme y Messi se pelearon en el vestuario...
–No, no me preocupa. Y por lo menos hasta ahora, por la humildad y la predisposición que tienen los muchachos, estoy seguro de que no vamos a tener problemas. Diferencias pueden existir, como en todos los trabajos, pero la verdad, Messi y Riquelme nunca me demostraron estar peleados.

–¿Por qué creés que pasaron más de veinte años y no pudimos volver a ganar un Mundial o a ser verdaderos protagonistas?
–No sé bien, porque no estuve dentro de los planteles, pero creo que tuvimos mucha mala suerte. A veces son rachas que debés pasar. Pero tengo el presentimiento, por la calidad de nuestros jugadores, que en Sudáfrica 2010 vamos a tener muchas chances de volver a repetir el título de México ‘86.

–¿Querés dirigir a la Selección mayor?
–¡Siempre! Así como en su momento quise ser jugador, ahora también quiero apuntar a lo más alto. Pero, por supuesto, respetando a Basile, que hoy es el técnico. Es mi objetivo, y ojalá lo alcance. Batista en su casa de Parque Chas junto a Nicolás (17), que juega en la sexta de San Lorenzo y en la selección Sub ’18. “<i>Lo único que quiero es que Nico se divierta dentro de la cancha</i>”, dice papá Checho.

Batista en su casa de Parque Chas junto a Nicolás (17), que juega en la sexta de San Lorenzo y en la selección Sub ’18. “Lo único que quiero es que Nico se divierta dentro de la cancha”, dice papá Checho.

En el predio de la AFA  en Ezeiza, volcando sus tácticas en el pizarrón y dando indicaciones a Fernando Gago y a Ever Banega, que ocupan el mismo puesto que él –volante central– cuando usaba los cortos.

En el predio de la AFA en Ezeiza, volcando sus tácticas en el pizarrón y dando indicaciones a Fernando Gago y a Ever Banega, que ocupan el mismo puesto que él –volante central– cuando usaba los cortos.

El Checho su casa, con la foto de su hija Agostina detrás.

El Checho su casa, con la foto de su hija Agostina detrás.

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